
El control de parásitos como las garrapatas, las pulgas y los ácaros representa un desafío importante para la salud de los animales y de los seres humanos, así como para la estabilidad de los ecosistemas, pues estos organismos, además de causar daño físico y diversas molestias, también transmiten enfermedades graves.
Según el Centro de Información Nacional sobre Pesticidas de Estados Unidos (NPIC, por sus siglas en inglés), las enfermedades transmitidas por garrapatas suelen requerir que estos parásitos permanezcan adheridos al hospedador durante varias horas antes de que ocurra la infección, un hecho que, combinado con la característica de que las picaduras de garrapatas no suelen ser dolorosas al inicio, dificulta que las personas detecten su presencia de manera inmediata, por ello, el NPIC recomienda realizar revisiones exhaustivas tanto en las personas como en las mascotas después de haber estado en áreas donde estos parásitos puedan habitar.
Además de los riesgos directos para la salud, los parásitos tienen un impacto significativo en el equilibrio ecológico, pues debilitan a los animales silvestres y domésticos que forman parte de ellos, lo cual tiene consecuencias en cadena, afectando a otras especies y, en última instancia, a la biodiversidad de un área determinada, sin embargo, la naturaleza cuenta con mecanismos de control biológico que ayudan a mitigar el impacto de los parásitos.
Ejemplo de ello es cómo algunos animales desempeñan un papel crucial en la reducción de las poblaciones de organismos como las garrapatas de manera natural, por lo que su protección y cuidado es esencial para mantener la salud de los ecosistemas y evitar que las poblaciones de parásitos se descontrolen, especialmente en área urbanas, donde los tlacuaches, por ejemplo, se enfrentan a más desafíos para sobrevivir.
¿Qué animales se alimentan de garrapatas?
De acuerdo con la World Animal Protection (WAP) y el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos, los tlacuaches, también conocidos como zarigüeyas, son depredadores altamente efectivos de garrapatas. En estudios realizados por científicos como Rick Ostfeld, del Instituto Cary de Estudios de Ecosistemas, se ha comprobado que estos animales pueden eliminar hasta el 95% de las garrapatas que se adhieren a su cuerpo y durante una temporada, se estima que un tlacuache puede consumir más de cinco mil garrapatas, aunque no existe evidencia que respalde un consumo diario de 500 de ellas.
Por otro lado, además de su capacidad para reducir las poblaciones de garrapatas, los tlacuaches también se alimentan de insectos como cucarachas, grillos y escarabajos, así como animales un poco más grandes, entre ellos ratones y ratas.
Según la Asociación Mexicana de Mastozoología A.C., en México, los tlacuaches habitan en estados como Oaxaca, Tabasco y Chiapas, y también se les puede encontrar en áreas urbanas de la Ciudad de México, como el Bosque de Chapultepec, Xochimilco, el Pedregal de San Ángel, en las reservas ecológicas de Ciudad Universitaria, en el parque Los Dinamos de la Magdalena Contreras, Parque Nacional Tepeyac, e incluso en Tlatelolco, algunas colonias de Coyoacán y hasta en Polanco.

Estas aves conocidas por su capacidad para alimentarse de parásitos externos, también contribuyen al control de las garrapatas. Según la Sociedad Nacional Audubon, dedicada a la conservación de las aves y sus hábitats, los garrapateros consumen una amplia variedad de insectos, incluyendo saltamontes, escarabajos, polillas y orugas, además de garrapatas, sin embargo, la Fundación Charles Darwin para las Islas Galápagos señala que las garrapatas no constituyen una parte significativa de su dieta, ya que prefieren otros invertebrados, frutas y semillas, especialmente durante la estación seca.
En México, según la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), los garrapateros se encuentran principalmente en la vertiente del Pacífico, la península de Yucatán y el Eje Neovolcánico, habitan en áreas abiertas o semiabiertas, como pastizales, sabanas y campos de cultivo, donde su dieta variada les permite adaptarse a diferentes ecosistemas y aunque su impacto en las poblaciones de garrapatas es limitado, su contribución al control de otros insectos y plagas es significativa.

Originarias de África, las gallinas de Guinea son conocidas por su voraz apetito por las garrapatas. Según el programa ambiental Living on Earth, estas aves son fáciles de mantener y son muy efectivas para mantener jardines y propiedades libres de plagas, sin embargo, la Universidad Estatal de Pensilvania aclara que, aunque ciertamente se alimentan de garrapatas, no consumen suficientes como para reducir significativamente sus poblaciones. Aún así, la Universidad de Maine destaca que las gallinas de Guinea son animales de pastoreo naturales, cuya dieta incluye semillas de malezas, insectos y gusanos.
Aunque en México no suelen encontrarse en estado salvaje, se les puede observar en algunas zonas ecológicas de la Ciudad de México y Guadalajara, donde son valoradas por su capacidad para controlar plagas en entornos agrícolas y domésticos bajo los cuidados necesarios.
Clasificación de la fauna urbana y su relación con los parásitos

En el contexto de las ciudades, la fauna urbana se divide en varias categorías, cada una con características particulares que influyen en la proliferación de parásitos. Según la revista Architectural Digest, los animales domésticos, como perros, gatos, conejos y aves, son la categoría más común, y al estar en contacto cercano con los humanos, pueden actuar como vectores de parásitos, por lo que se deben mantener protegidos con medidas como la desparasitación.
Otra categoría es la fauna introducida, que incluye animales que han sido abandonados o expulsados de sus hogares, como cachorros o palomas y suelen estar más expuestos a los parásitos debido a la falta de cuidados adecuados. Por otro lado, la fauna invasiva, compuesta por insectos como cucarachas, arañas y grillos, también puede considerarse una plaga en algunos casos, ya que su presencia muchas veces resulta perjudicial tanto para los humanos como para otros animales.
Finalmente, la fauna silvestre, que incluye especies como tlacuaches, cacomixtles y águilas, forma parte del ecosistema urbano y desempeña un papel en el control natural de los parásitos, sin embargo, estas especies también pueden verse afectadas por la presencia de los mismos.
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