La trágica muerte de Brandon, el hijo de Bruce Lee, mientras filmaba una película: una bala olvidada en el cañón de un arma

La negligencia que le costó la vida y dio lugar al mito de una “maldición” familiar: la de morir, igual que su padre, en un set de cine. Cómo fue su escena final en “El Cuervo”

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Brandon Lee murió durante el
Brandon Lee murió durante el rodaje de "El cuervo" de 1994, debido a una bala perdida. (Créditos: Miramax Films)

En la entrevista, sin saber que sería la última, Brandon Lee dejó por un momento de hablar de cine y de la película que estaba filmando y citó una frase de la novela “El cielo protector”, de Paul Bowles, para explicar cómo encaraba la vida y sus pensamientos frente a la muerte. La citó de memoria: “No sabemos cuándo vamos a morir, así que entendemos la vida como un pozo inagotable. Y, sin embargo, todo ocurre solo un cierto número de veces. ¿Cuántas veces recordarás aquella tarde de tu infancia que es parte de tu ser? ¿Cuatro o cinco veces? ¿Cuántas veces verás la luna salir? Quizá veinte. Y, sin embargo, todo parece ilimitado”, dijo. Acababa de cumplir 28 años, tenía una carrera actoral exitosa y no podía imaginar que esa misma frase muy pronto sería grabada en su lápida.

La tragedia de Brandon

Corría marzo de 1993 y estaba filmando “El cuervo”, una película basada en el comic de James O’Barr, donde encarnaba al protagonista, Eric Draven, un músico de rock. El martes 30 solo le faltaban grabar tres escenas y una de ellas era la de su propia muerte, la que daría luego lugar en la película a su resurrección convertido en cuervo para tomar venganza. El director Alex Proyas gritó “acción y Eric entró a su departamento para encontrar a unos matones violando a su novia. Quiso” defenderla, pero el líder de la manada, Funboy – el actor Michael Massee - no le dio tiempo y lo derribó de un tiro mortal que lo hizo caer al piso con el abdomen sangrante.

“Corten” ordenó satisfecho el director. Todos se relajaron, pero Brandon Lee no se levantó, seguía tendido en el suelo en medio de un charco de líquido rojo. Pensaron que, una vez más, estaba bromeando. Durante toda la filmación se la había pasado haciendo chistes e, incluso, jugaba en las pausas con los hijos de los camarógrafos o de otros actores a los que en ocasiones se les permitía entrar al set.

Una foto de Brandon Lee
Una foto de Brandon Lee de enero de 1986 (AP Photo)

Sin embargo, la broma se hizo demasiado larga, porque más de un minuto después del “corten”, Lee seguía inmóvil. Estaba inconsciente, herido por un balazo de verdad, y el líquido rojo que encharcaba su cuerpo no era la tinta de la bolsa que llevaba oculta bajo su ropa y que él mismo debía hacer estallar cuando sonaran los balazos de fogueo sino su propia sangre. Nunca recuperó el conocimiento y murió al día siguiente, después de una cirugía de más de cinco horas. La autopsia reveló que el casquillo metálico de una bala, disparado a poca distancia, le perforó el estómago y varios órganos vitales antes de quedar alojado junto a su espina dorsal.

El cadáver de Lee fue trasladado en avión a Seattle, Washington, donde se realizó un funeral privado al que asistieron amigos, familiares y su novia Eliza Hutton. Fue enterrado el 3 de abril junto a su padre, Bruce Lee en el cementerio Lake View de Capitol Hill, en Seattle, bajo una lápida con la frase de Paul Bowles grabada en piedra. Para entonces en el mundo del cine y en la prensa de hablaba de “la maldición de los Lee” porque Brandon, con su muerte, había repetido la desgracia de su padre, Bruce: morir en medio de un rodaje.

Si algo faltaba para afianzar la creencia de la maldición familiar, uno de los mejores amigos de Brandon, Brad Pitt, lo aportó con una declaración que hizo por esos días: “Una noche en la que estábamos muy colocados y borrachos Brandon me contó que pensaba que moriría joven como su padre. Yo pensé que era una de esas charlas de borrachos a las seis de la mañana”, contó.

Bruce Lee junto a su
Bruce Lee junto a su hijo Brandon de bebé y su esposa Linda Lee Cadwell

La “maldición” de los Lee

Brandon tenía apenas ocho años cuando su padre Bruce murió a los 32, en el momento más exitoso de su extensa carrera cinematográfica. El 20 de julio de 1973, en medio del rodaje de “El juego de la muerte”, se sintió mal y fue al baño a refrescarse. Allí tuvo una convulsión y vomitó, por lo que un colaborador lo llevó a la casa de una de las actrices de la película, la taiwanesa Betty Ting Pei, para que se recuperara. La actriz le dio un relajante muscular de su propio botiquín y Bruce se recostó en una cama. Unas horas después, cuando Betty quiso despertarlo, no reaccionó. Estaba en coma. Una ambulancia lo llevó al hospital Queen Elizabeth de Los Ángeles, donde llegó sin signos vitales. Los médicos intentaron reanimarlo sin éxito con masajes cardíacos y shocks eléctricos antes de declararlo oficialmente muerto. La causa, según la autopsia, fue un edema cerebral causado por una reacción alérgica al meprobamato, un componente que tenía medicamento que le había dado Betty.

Brandon había dado los primeros pasos en las artes marciales casi al mismo tiempo que aprendía a caminar. El maestro fue su padre, que lo introdujo en el mundo del karate y de la disciplina Jeet Kune Do. “Él me inició en las artes marciales cuando apenas podía caminar. Me entrenó hasta que falleció, y aun cuando continué mi formación, fue con uno de sus estudiantes. Mientras que he tenido algunas influencias diferentes en todo el curso de mi entrenamiento en artes marciales, esencialmente las artes marciales es lo que me conecta a mi padre. Supongo que es la influencia más fuerte que he tenido”, contó en una entrevista.

Al terminar la secundaria, Brandon decidió seguir otro de los caminos de su padre, la actuación. Pero quería hacerlo dejando su propia impronta y lo explicaba con declaraciones como esta: “Es extraño que me pregunten si pretendo seguir las huellas de mi padre. Si con eso se refieren a hacer películas de excelente calidad y a hacer el tipo de trabajo que hacía mi padre, que era de alta calidad, claro que sí. Eso quiero hacer, sin dudas. Pero si se refieren a que quizás, podría tratar de imitarlo siendo una especie de segundo Bruce Lee, se equivocan”.

Una imagen familiar con el
Una imagen familiar con el pequeño Brandon alzado por su mamá

Sin embargo, la carrera se le mostraba esquiva. Para 1993 acumulaba cinco películas clase B, de las que no se estrenaban en las salas de cine, sino que iban directamente al circuito de video. Por eso, cuando le ofrecieron el protagónico de “El Cuervo” no dudó: sería su puerta de entrada a la pantalla grande, el vehículo que lo convertiría en una verdadera estrella de cine. Estaba realmente entusiasmado y lo decía. “Es un papel maravilloso, realmente es un papel con el que podés arriesgarte. Te da una oportunidad de tomar esos riesgos y llevarlos más allá. Porque decime, ¿cómo se va a comportar alguien que regresa del más allá? Eso es lo que me gusta de interpretar a este personaje, porque no hay reglas sobre cómo va a comportarse una persona que vuelve de la muerte”, explicó en la conferencia de prensa después de firmar el contrato.

No podía saber que la muerte ficticia de su personaje se convertiría en su muerte real y que, a diferencia de lo que marcaba el guion de la película, no podría volver de la muerte.

Un éxito fatal

La investigación de la muerte de Brandon Lee no pudo determinar un culpable, pero sí estableció qué había sucedido. El arma usada por Michael Massee para dispararle una bala de fogueo no había sido controlado y todavía tenía en el cañón de un proyectil real utilizado en otra escena filmada unos días antes.

Para perpetrar la muerte ficticia de Brandon, Massee empuñó la pistola – una Magnum.44 – sin que nadie comprobara antes que estuviera vacía. El experto en balística no estaba en el rodaje y no se respetaron las regulaciones este tipo de escenas: el arma debe ser supervisada, el actor que recibe el disparo debe llevar chaleco antibalas y el que aprieta el gatillo nunca debe apuntar al cuerpo de su víctima. Cuando el actor disparó una de las balas de fogueo, la detonación propulsó el casquillo real que seguía encajado en el cañón y atravesó el abdomen de Lee.

Pese a la muerte de
Pese a la muerte de Brandon, el film El Cuervo se terminó de filmar y se estrenó en el circuito comercial (Créditos: Miramax Films)

El accidente hizo que Paramount, la compañía productora, decidiera abortar la filmación de “El Cuervo”, pero la compañía Miramax llegó a un acuerdo para terminarla, con un costo de más de siete millones de dólares. Con ayuda de dobles de cuerpo, se superpuso la cara de Lee para los 52 planos que faltaban rodar. Aunque Miramax aseguró que decidió continuarla y estrenarla porque la madre y la novia del actor, Eliza Hutton, insistieron en que es lo que él habría deseado, el coprotagonista, Ernie Hudson, desmintió la versión de la compañía: “La terminaron porque había mucho dinero invertido, el negocio es así, pero yo no quise formar parte de eso”, dijo. Y cumplió, porque no quiso filmar las escenas que faltaban. Murió de cáncer en 2016, sin ver la película.

Con el tiempo se supo que los productores nunca consultaron con la novia y la madre de Brandon, que demandaron a la compañía por negligencia. La escena de la muerte real de Brando Lee se perdió para siempre, porque una vez que fue utilizada para los peritajes, el director quemó los negativos. En septiembre de 1993, el fiscal de distrito Jerry Spivey anunció que la investigación policial no había revelado evidencia de ningún delito y que no presentaría cargos contra ninguna persona involucrada en la filmación ni contra la empresa productora de la película. “Hay una parte de mí que quiere formular cargos y realizar un juicio, pero desde un punto de vista puramente legal, no me sentiría cómodo, con las circunstancias como las conozco, acusando a la compañía de homicidio negligente”, explicó.

“El Cuervo” se estrenó un año después de la muerte del actor. La campaña promocional no recurrió a la memoria de Brandon Lee, pero aún así millones de espectadores llenaron las salas para ver la película y ser testigos de la escena donde el actor moría de verdad. No sabían que esa escena ya no existía, porque nadie lo explicó.

Como consecuencia de la trágica muerte del hijo de Bruce Lee, las compañías cinematográficas estadounidenses hicieron todavía más rigurosos los controles de las escenas donde se utilizan armas. Con esas medidas, se creía, se evitaría la repetición de un accidente similar. No fue así: en octubre de 2021, durante el ensayo de una escena del western “Rust”, el actor Alec Baldwin mató a la directora de fotografía Halyna Hutchins e hirió al director Joel Souza al disparar un arma que debía estar cargada con balas de fogueo pero que tenía munición real.

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