
El grupo más adinerado de Estados Unidos paga una tasa impositiva más baja que el promedio de los contribuyentes estadounidenses, según un estudio publicado por economistas de la Universidad de California, Berkeley.
La investigación, reseñada por CBS MoneyWatch, apunta que los integrantes del listado Forbes 400, encabezado por Elon Musk con una fortuna estimada en 244.000 millones de dólares, enfrentaron una tasa efectiva de impuestos del 24% en el periodo 2018-2020. Esta proporción contrasta con el 30% que paga el resto de los contribuyentes, según los autores Emmanuel Saez y Gabriel Zucman.
De acuerdo con el informe, la reducción de la carga fiscal sobre los más ricos ha coincidido con recientes reformas impulsadas desde la administración republicana. La ley firmada por el presidente Donald Trump el 4 de julio (“big, beautiful bill”) contempla beneficios significativos para los de mayores ingresos, como la elevación del umbral para el impuesto a la herencia hasta 15 millones de dólares por persona.
Estas modificaciones refuerzan los cambios introducidos por la Ley de Reducción de Impuestos y Empleos (Tax Cuts and Jobs Act) de 2017, recordó CBS MoneyWatch. El análisis de Saez y Zucman calcula que dicha norma dejó la tasa efectiva para los multimillonarios en 24%, frente al 30% previo a su entrada en vigor.

Además, la medición de los economistas suma tanto los impuestos personales como la porción de tributos corporativos atribuible a los accionistas mayoritarios de grandes empresas.
Así, la cuota fiscal de Jeff Bezos, fundador de Amazon, integra también el 10% de los impuestos empresariales, equivalente al porcentaje accionario que mantiene. “El ingreso económico verdadero de los más ricos proviene, en esencia, de las utilidades de las empresas que poseen”, explicó Saez.
El hallazgo de los economistas
El impacto del sistema progresivo de impuestos, que busca que los estadounidenses con mayores ingresos paguen una proporción más alta, resulta desigual según el origen de cada ingreso.
El análisis explica que mientras el gravamen a las rentas del trabajo puede llegar hasta el 37% para ingresos superiores a 609.351 dólares, las ganancias de capital (como la venta de acciones) tributan solo al 20% y las utilidades empresariales al 21%.

Por tanto, el modo de obtener la fortuna —y no solamente la cantidad de riqueza— resulta clave en el peso fiscal que soporta cada contribuyente. “El impuesto individual a la renta realiza un trabajo bastante adecuado, salvo en el caso de los multimillonarios”, indicó el economista. “Estos pueden evitar registrar ingresos personales y con ello esquivar el impuesto”, detalló Saez.
Impuesto al patrimonio
El debate sobre una posible “wealth tax” o impuesto al patrimonio resurge a partir de estos resultados. “El impuesto al patrimonio es la vía más directa y efectiva para focalizar la carga impositiva sobre los ultra-ricos e incrementar la progresividad en la cima”, sostuvo Saez. La idea ha sido defendida por figuras como la senadora Elizabeth Warren y el senador Bernie Sanders, quienes argumentan que se necesita una política que contrarreste la creciente desigualdad.
El panorama enfrenta resistencia desde sectores conservadores, que advierten que la inclusión de un tributo patrimonial podría frenar el espíritu emprendedor y la inversión, según el Instituto Hoover.
Otros sostienen que hasta ahora las reformas fiscales no han producido cambios económicos profundos. Un informe del Servicio de Investigación del Congreso (CRS), citado por CBS MoneyWatch, sostiene que la ley fiscal de 2017 no ha modificado sustancialmente el desempeño macroeconómico, a pesar de los recortes de impuestos para corporaciones y personas.

Los datos internos del Servicio de Impuestos Internos (IRS) muestran que quienes integran el 1% con mayores ingresos, es decir, personas con ganancias superiores a 663.000 dólares anuales, aportan aproximadamente el 40% de los ingresos federales por impuesto individual.
La mitad con mayores ingresos contribuye el 97% del total, mientras que el 50% restante cubre el 3%. Aun así, diversos millonarios pagan tipos superiores al promedio; los principales asalariados tienen un tipo efectivo del 45%, afirma el estudio de Berkeley.
Ante este escenario, Saez argumenta que solo una fiscalidad patrimonial podría reequilibrar la balanza. “El impuesto al patrimonio sobre los ultra-ricos es también popular, aunque evidentemente recibirá resistencia de los multimillonarios, quienes concentran una influencia desproporcionada”, dijo el economista.