
Estados Unidos activó este sábado a las 00:01 (hora local) un nuevo arancel global del 10% sobre todos los productos importados, una medida impulsada por el presidente Donald Trump que marca una intensificación en las tensiones comerciales internacionales, según informó la Casa Blanca.
El anuncio original tuvo lugar el 2 de abril, jornada que el propio Trump calificó como “el Día de la Liberación”, cuando confirmó la aplicación de este arancel a 184 países y territorios, así como a la Unión Europea (UE).
La orden ejecutiva, firmada el miércoles pasado, exceptúa de forma temporal a Canadá y México, además de eximir a las mercancías que ya estuvieran en tránsito hacia puertos estadounidenses antes del inicio oficial de la medida.
El nuevo arancel se suma a una serie de incrementos selectivos que entrarán en vigor el próximo 9 de abril, con tasas adicionales del 20% para productos europeos y del 34% para importaciones provenientes de China. En el caso de Vietnam, se aplicará un arancel del 46%, según lo confirmado por el propio Trump tras una llamada con el líder del país asiático.

El Ejecutivo estadounidense justificó la imposición de los aranceles mediante la declaración de una “emergencia nacional”, al considerar que el sistema actual de comercio representa un riesgo para la seguridad del país.
Según la Casa Blanca, la medida busca corregir déficits comerciales atribuidos a prácticas de “ausencia de reciprocidad” y a políticas fiscales como los “impuestos al valor agregado exorbitantes” en economías socias.
Las consecuencias se reflejaron inmediatamente en los mercados financieros. El viernes, Wall Street cerró con fuertes caídas, en sintonía con retrocesos en las principales bolsas de Asia y Europa, en un contexto de creciente temor a una recesión global.
El banco JPMorgan Chase elevó de un 40% a un 60% la probabilidad de una recesión mundial, mientras que la consultora Oxford Economics estimó que el nuevo promedio arancelario efectivo en Estados Unidos podría alcanzar el 24%, superando los niveles de la ley Smoot-Hawley de 1930.

La escalada comercial ha generado reacciones diversas a nivel internacional. El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, afirmó que la UE responderá de manera “calmada, gradual y unificada”, aunque advirtió que el bloque “no se quedará de brazos cruzados”. Tanto Francia como Alemania han sugerido aplicar tasas a empresas tecnológicas estadounidenses como posible represalia.
En Asia, el primer ministro de Japón pidió una respuesta “mesurada” tras conocerse la imposición de un 24% sobre determinados productos nipones. Mientras tanto, China anunció un paquete de medidas en represalia, incluyendo nuevos aranceles sobre productos estadounidenses a partir del 10 de abril, una demanda ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) y restricciones a la exportación de tierras raras, materias clave en sectores tecnológicos y médicos.

Algunos sectores productivos ya empezaron a sentir los efectos. El fabricante automotriz Stellantis, responsable de la marca Jeep, suspendió operaciones en varias plantas ubicadas en Canadá y México debido al aumento de los aranceles aplicados a componentes automotrices.
Los productos relacionados con semiconductores, fármacos, energía, minerales críticos y ciertas tecnologías fueron excluidos temporalmente del nuevo arancel, aunque la Casa Blanca indicó que las excepciones serán revisadas en las próximas semanas. Además, se anunció que se investigarán posibles restricciones sobre las importaciones de cobre y madera.
(Con información de AFP y EFE)