Activista estudiantil de Cornell se autodeportó tras la revocación de su visa

La decisión de estudiante se produjo días después de que un juez federal rechazara su solicitud para frenar temporalmente los procedimientos migratorios en su contra

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Estudiantes extranjeros enfrentan consecuencias por
Estudiantes extranjeros enfrentan consecuencias por participar en manifestaciones dentro de campus universitarios. (Crédito: X / @MomodouTaal)

Momodou Taal, un estudiante de doctorado en la Universidad de Cornell de nacionalidad británico-gambiana, abandonó Estados Unidos por decisión propia luego de que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) revocara su visa a raíz de su participación en manifestaciones pro-palestinas en 2024. La decisión de Taal se produjo días después de que un juez federal rechazara su solicitud para frenar temporalmente los procedimientos de deportación, según confirmó un funcionario del DHS a CBS News.

Taal, de 31 años, anunció su salida del país a través de X el lunes, expresando su desconfianza en el sistema judicial estadounidense y su temor por su seguridad personal. “He perdido la fe en que un fallo favorable de los tribunales garantice mi seguridad personal y mi capacidad de expresar mis creencias. He perdido la fe en que pueda caminar por las calles sin ser secuestrado”, escribió. “Sopesando estas opciones, tomé la decisión de irme por mi cuenta”.

El caso de Taal se suma a una creciente lista de estudiantes extranjeros que han sido objeto de acciones legales o administrativas, en el marco de una política más restrictiva hacia participantes en protestas vinculadas al conflicto entre Israel y Hamás.

El gobierno lo vincula con el terrorismo

Un alto funcionario del DHS declaró a CBS News que Taal era un “simpatizante del terrorismo”. “Es un privilegio recibir una visa para vivir y estudiar en Estados Unidos”, afirmó. “Cuando uno aboga por la violencia y el terrorismo, ese privilegio debe ser revocado, y no debería permanecer en este país. Nos complace confirmar que este simpatizante del terrorismo de Cornell acató el consejo de la secretaria Noem y optó por la autoexpulsión”.

Taal había presentado el 15 de marzo una demanda federal en conjunto con un profesor de Cornell y otro estudiante de doctorado, cuestionando varias órdenes ejecutivas firmadas por Trump que, según los demandantes, vulneraban los derechos de libertad de expresión protegidos por la Primera Enmienda. En documentos judiciales posteriores, Taal alegó que el 19 de marzo agentes del DHS intentaron detenerlo en su domicilio y que su visa fue oficialmente revocada el 21 de marzo.

Su abogado, Eric Lee, expresó su indignación por las acciones del gobierno. “Cuando solicitamos a la Corte que impidiera la detención del señor Taal mientras avanzaba el caso, la administración respondió ordenándole que se entregara al ICE”, dijo en un comunicado. “Esto no sucede en una democracia. Estamos indignados, y todos los estadounidenses deberían estarlo también. Hacemos un llamado a la población para que defienda el derecho a la libertad de expresión frente a la amenaza urgente de una dictadura, ejerciendo activamente ese derecho”.

Universidades estadounidenses bajo presión por
Universidades estadounidenses bajo presión por medidas federales contra estudiantes involucrados en protestas. (Crédito: Google Earth)

Crecen los casos de estudiantes internacionales expulsados o detenidos por el DHS

Taal no es el único estudiante extranjero que ha enfrentado medidas similares. Según CBS News, al menos otros tres estudiantes han sido detenidos o forzados a abandonar el país en el último mes, todos ellos vinculados a universidades estadounidenses de prestigio y con antecedentes de participación en protestas pro-palestinas.

Uno de esos casos es el de Mahmoud Khalil, ciudadano argelino y residente permanente en Estados Unidos, quien estudiaba en la Universidad de Columbia. Khalil fue arrestado a principios de marzo en la ciudad de Nueva York por agentes del DHS mientras acompañaba a su esposa embarazada. Desde entonces, permanece retenido en un centro de detención en Luisiana a la espera del desenlace de su caso.

Otra afectada fue Ranjani Srinivasan, estudiante de doctorado en Columbia y ciudadana de India, quien decidió autoexpulsarse hacia Canadá luego de que le revocaran su visa. En entrevista con CBS News, explicó que su principal temor era “ser detenida indefinidamente”, y señaló la falta de herramientas legales eficaces para enfrentar este tipo de decisiones administrativas.

Operativos del DHS incluyen detenciones en la vía pública sin previo aviso

Uno de los casos más recientes y que ha provocado gran atención pública es el de Rumeysa Ozturk, estudiante de posgrado originaria de Turquía que cursa estudios en la Universidad de Tufts, en Boston. La joven fue interceptada por agentes del DHS la semana pasada mientras caminaba rumbo a una cena de iftar con motivo del Ramadán. Imágenes de cámaras de seguridad registraron el momento en que los agentes la rodearon y la obligaron a ingresar a un vehículo sin previa identificación ni explicación pública.

Ozturk también fue trasladada a un centro de detención en Luisiana, como Khalil y otros estudiantes detenidos en circunstancias similares. Hasta el momento, no se han anunciado cargos penales en su contra ni se ha aclarado el estatus exacto de su proceso migratorio.

Académicos alertan sobre el impacto en la libertad de expresión y el clima universitario

Los casos de Taal, Khalil, Srinivasan y Ozturk han generado preocupación entre organizaciones académicas y de derechos civiles. Varias universidades han emitido declaraciones públicas cuestionando el uso de leyes migratorias como herramienta para reprimir la disidencia política. Aunque el gobierno sostiene que las revocaciones de visas responden a vínculos con actividades peligrosas, hasta el momento ninguna de las acusaciones ha sido sustentada en tribunales.

Los abogados de los afectados insisten en que las medidas son retaliaciones por el activismo político de los estudiantes, en particular por su oposición a la política exterior de Estados Unidos en relación con el conflicto en Gaza. En tanto, el futuro migratorio de los implicados permanece incierto, en medio de un clima de tensión creciente en los campus universitarios del país.