
Un juez federal en Texas ordenó que el juicio penal contra Boeing por su rol en los accidentes del 737 MAX comience en junio, marcando un giro significativo en un caso que ha estado envuelto en negociaciones por mucho tiempo. Según reportó AP, el juez de distrito estadounidense Reed O’Connor decidió el martes fijar una fecha de juicio para el 23 de junio en Fort Worth, señalando el final de meses de discusiones infructuosas entre la empresa y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos (DOJ).
La disputa principal gira en torno a un acuerdo previo que buscaba evitar el juicio, permitiendo a Boeing declararse culpable de un único cargo de conspiración por engañar a los reguladores de seguridad aérea.
Según The Wall Street Journal, el acuerdo habría significado que Boeing reconociera haber “defraudado a los reguladores de la Administración Federal de Aviación (FAA) al proporcionar información inexacta sobre los requisitos de entrenamiento de pilotos para el 737 MAX”.
Dónde ocurrieron los accidentes: Indonesia y Etiopía
Boeing, que admitió en 2021 haber “engañado a los reguladores de seguridad aérea”, enfrenta este juicio después de que dos aviones de su modelo 737 MAX se estrellaran con solo cinco meses de diferencia. El primero ocurrió en octubre de 2018 en Indonesia, cuando el vuelo 610 de Lion Air se precipitó al mar de Java. El segundo sucedió en marzo de 2019 en Etiopía, cuando el vuelo 302 de Ethiopian Airlines cayó poco después del despegue. En conjunto, los accidentes dejaron 346 fallecidos.
Ambos incidentes fueron atribuidos en parte a una falla en el software del sistema MCAS, que la compañía no comunicó de manera clara a las autoridades ni a las aerolíneas.
Rechazo del acuerdo de culpabilidad previo
El juez O’Connor había rechazado previamente el acuerdo alcanzado en 2021 debido a preocupaciones sobre “las políticas de diversidad, equidad e inclusión del DOJ”. Según AP, estas políticas podrían haber influido en la elección de un monitor independiente que supervisaría el cumplimiento de Boeing con los términos del acuerdo. Dicho rechazo llevó a una extensión de las negociaciones, que concluyeron sin éxito.
Además, AP informó que en semanas recientes, las partes habían recibido instrucciones de O’Connor para “conferenciar sobre una posible resolución del caso sin ir a juicio”. No obstante, el martes el juez optó por cancelar cualquier plazo adicional y establecer una fecha firme para el juicio.
Por su parte, Boeing ha tratado de mantener una postura conciliadora. En una declaración, la compañía aseguró que “continúan involucrados en discusiones de buena fe sobre una resolución adecuada de este asunto”.

Impacto en los sobrevivientes y las familias de las víctimas
Las familias de las víctimas, que han seguido de cerca el caso desde el inicio, también se han mostrado críticas hacia las acciones de Boeing. El abogado Paul Cassell, quien representa a varios afectados, declaró a The Wall Street Journal que “el juez está diciendo: ‘¿por qué estamos debatiendo temas que se resolvieron hace mucho tiempo?‘”. Según Cassell, esta decisión “parece un misil dirigido al corazón de los ejecutivos de Boeing”.
El proceso judicial, ahora confirmado, incluirá procedimientos previos a partir de las próximas semanas y culminará con el juicio en junio. Para los fiscales, gran parte de la evidencia se centrará en la admisión previa de Boeing, que reconoció haber minimizado la capacitación necesaria para que los pilotos operaran el 737 MAX, con el presunto objetivo de reducir costos operativos para las aerolíneas.
La puerta que se desprendió en vuelo de Portland
El 5 de enero de 2024, un avión Boeing 737 MAX 9 operado por Alaska Airlines sufrió un incidente grave tras la expulsión de un panel de puerta en pleno vuelo sobre Portland, Oregón. El vuelo 1282, que transportaba a 171 pasajeros y seis tripulantes, logró aterrizar de emergencia sin víctimas, pero el suceso provocó una revisión inmediata de decenas de aeronaves del mismo modelo.
De acuerdo con la Administración Federal de Aviación, el componente comprometido era una “tapa de salida de emergencia” que estaba sellada, pero no activada para uso operativo en ese avión. La FAA ordenó la inmovilización temporal de más de 170 aviones MAX 9, operados principalmente por Alaska Airlines y United Airlines, mientras se realizaban inspecciones estructurales detalladas.
El incidente no está directamente relacionado con el sistema MCAS, responsable de los accidentes de 2018 y 2019, pero renovó el escrutinio sobre los controles de calidad en la línea de producción de Boeing.
El contexto histórico y económico del caso
El modelo 737 MAX fue lanzado como una respuesta innovadora destinada a competir con aeronaves más eficientes y modernas; sin embargo, los defectos no reportados en su diseño generaron una crisis global para la compañía. Como resultado de los accidentes, aeronaves de este modelo fueron detenidas temporalmente en todo el mundo, causando pérdidas millonarias y dañando la reputación de Boeing.
Además, las investigaciones descubrieron la existencia de un patrón de engaños hacia los reguladores y ocultamiento de información técnica clave sobre su software de estabilización. AP remarcó que los entrenamientos más intensivos, que Boeing inicialmente trató de evitar, habrían elevado “el costo operativo para las aerolíneas que adquirían el avión”. Sin embargo, las tragedias derivadas de esta omisión cambiaron radicalmente la percepción pública sobre la seguridad de sus aeronaves.