
El alcalde de Miami Beach, Steven Meiner, desató una polémica al proponer la cancelación del contrato de arrendamiento y la revocación de subsidios para el cine independiente O Cinema, tras la proyección del documental No Other Land, una producción que aborda la destrucción de aldeas palestinas en Cisjordania por parte del ejército israelí. Según reportó AP, el alcalde considera que la película es “antisemita” y una “propaganda unilateral contra el pueblo judío”.
La producción, ganadora del premio Óscar al Mejor Documental este año, fue realizada entre 2019 y 2023 por un equipo de cineastas palestinos e israelíes: Basel Adra, Hamdan Ballal, Yuval Abraham y Rachel Szor. El film se centra en la destrucción de la comunidad natal de Adra, Masafer Yatta, y otras aldeas aledañas.
“Hicimos esta película, palestinos e israelíes, porque juntos nuestras voces son más fuertes”, declaró Abraham en el escenario al recibir el premio.
A pesar del intento de Meiner por evitar su proyección, el cine independiente, ubicado en el histórico edificio del ayuntamiento de Miami Beach, procedió con las funciones programadas. Además, los siguientes cuatro pases de la cinta ya están agotados, según confirma NBC News. Vivian Marthell, directora ejecutiva de O Cinema, inicialmente accedió a cancelar la proyección, pero la exhibición finalmente se llevó a cabo como estaba previsto.
Meiner y su solicitud contra el cine
El alcalde solicitó a la comisión de la ciudad votar por la rescisión del contrato de arrendamiento que mantiene con el cine desde el 2019, el cual permite la terminación del acuerdo con 180 días de preaviso. Además, Meiner exige la revocación de dos subvenciones otorgadas al cine, por un monto total de aproximadamente 80.000 dólares, de las cuales la mitad ya ha sido desembolsada.
La controversia también encendió el debate sobre la libertad de expresión en Estados Unidos. Según reportó NBC News, Daniel Tilley, director legal de la ACLU en Florida, afirmó que las acciones del alcalde son “inconstitucionales” al intentar prohibir la proyección del filme. “El gobierno no tiene derecho a seleccionar qué puntos de vista el público puede o no escuchar, sin importar cuán polémicos resulten ser”, señaló Tilley al medio.

En una declaración enviada por correo electrónico a NBC News, el director Yuval Abraham expresó su rechazo al uso del término “antisemitismo” para censurar el trabajo conjunto de palestinos e israelíes. “Cuando el alcalde utiliza la palabra antisemitismo para silenciar a palestinos e israelíes que luchan juntos contra la ocupación y el apartheid, vacía esta palabra de su significado. Considero que eso es muy peligroso”, expresó.
Esta postura refleja el objetivo mismo del documental, respaldado internacionalmente, pero marcado por un contexto político que ha impedido su distribución comercial en Estados Unidos.
Cabe señalar que, según NBC News, toda la proyección del film ha dependido de espacios independientes en lugar de grandes cadenas distribuidoras, una situación que el propio Abraham atribuye a decisiones “completamente políticas”. A pesar del apoyo crítico, la película ha generado opiniones divididas. El ministro de Cultura de Israel, Miki Zohar, se refirió al documental en una publicación en redes sociales afirmando: “La libertad de expresión es un valor importante, pero usar una difamación de nuestro país como herramienta de promoción internacional no es arte”.
Las acciones de Meiner también ponen el foco en la propia ciudad de Miami Beach, que posee una de las mayores concentraciones de población judía en Estados Unidos. “Este film no representa los valores de nuestra ciudad ni de nuestros residentes”, escribió el funcionario en una carta dirigida a Marthell.