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El fuerte temporal que azotó la península de Cape Cod, Massachusetts dejó al descubierto los pilares de hormigón de una casa de lujo que, durante meses, había permanecido al borde de un acantilado, amenazando con desplomarse en la bahía.
Este evento marcó el inicio del fin para la propiedad de 470 metros cuadrados, que finalmente fue demolida esta semana. Según informó The Associated Press (AP), la estructura, construida en 2010, representaba un riesgo tanto para el medio ambiente como para la economía local, debido a su proximidad a los bancos de ostras del puerto de Wellfleet.
La demolición, llevada a cabo el lunes, puso fin a una prolongada disputa entre el propietario de la casa, John Bonomi, y las autoridades locales.

La Comisión Ambiental de Wellfleet había solicitado en repetidas ocasiones un plan para retirar la vivienda, argumentando que su colapso podría causar un daño importante al ecosistema marino y a la industria de mariscos de la región. El martes, solo quedaban en el lugar la losa de hormigón, la chimenea y un generador, según detalló AP.
Una casa marcada por la erosión y la controversia
La propiedad, ubicada en el lado de la bahía de Cape Cod, fue construida hace poco más de una década. Sin embargo, los problemas comenzaron en 2018, cuando los propietarios originales solicitaron permiso para construir una muralla que protegiera la casa de la erosión costera.
La Comisión Ambiental rechazó la propuesta, argumentando que la estructura podría alterar el flujo de nutrientes en la bahía y afectar negativamente la playa. Además, se cuestionó si el malecón sería suficiente para salvar la vivienda.

En 2019, John Bonomi, un abogado de Nueva York, adquirió la casa por 5,5 millones de dólares. Desde entonces, la erosión continuó avanzando, acercando cada vez más la estructura al borde del acantilado.
Un informe elaborado para la ciudad de Wellfleet en 2022 estimó que la casa podría derrumbarse en un plazo de tres años, lo que generó preocupación por el impacto que los escombros tendrían en el puerto cercano, donde se cultivan ostras, un recurso clave para la economía local.
El impacto ambiental y la presión de las autoridades
La proximidad de la casa al acantilado no solo representaba un riesgo para la seguridad de la estructura, sino también para el medio ambiente. Según AP, el posible colapso de la vivienda podría haber contaminado los bancos de ostras del puerto de Wellfleet, un área vital para los criadores de mariscos de la región.
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Este escenario llevó a la Comisión Ambiental a exigir a Bonomi un plan para retirar la casa, pero las negociaciones se prolongaron durante meses.
En enero, un abogado de Bonomi informó a la comisión que la casa había sido vendida a una empresa de salvamento que no financiaría su remoción. Sin embargo, el agente de conservación de la ciudad señaló que no se había registrado ninguna transferencia de escritura, y una verificación posterior confirmó que la propiedad seguía a nombre de Bonomi.
Este impasse generó frustración entre las autoridades locales, que veían cómo la erosión avanzaba sin que se tomaran medidas concretas.
Un desenlace inevitable
La situación alcanzó un punto crítico la semana pasada, cuando fuertes vientos azotaron la región durante tres días, dejando al descubierto más pilares de hormigón de la casa.

Esta situación pareció acelerar la decisión de demoler la estructura, que finalmente fue retirada pieza por pieza con maquinaria pesada. Según reportó AP, los camiones se llevaron los restos de la casa, poniendo fin a meses de incertidumbre.
Para algunos residentes de Wellfleet, la demolición fue un momento agridulce. John Cobler, miembro de la Comisión Ambiental, expresó su sentir al respecto: “Por un lado, es triste porque era una casa hermosa que se convirtió en un punto de referencia en ese lugar. Por otro lado, estoy feliz de que ya no esté. Es un gran alivio para nuestra ciudad y para nuestro medio ambiente”.
El caso de esta casa de lujo en Cape Cod pone de manifiesto los desafíos que enfrentan las comunidades costeras ante el avance de la erosión y el cambio climático.