Una misión diplomática estadounidense viajó por primera vez desde la caída del régimen de Bashar al Assad a Siria y mantuvo un encuentro con los nuevos gobernantes del país.
Barbara Leaf, encargada de Oriente Medio del Departamento de Estado, fue quien lideró la visita a Damasco junto al asesor en asuntos de Oriente Medio Daniel Rubinstein y el negociador principal del Ejecutivo para la liberación de los rehenes, Roger Carstens. El equipo describió el encuentro como “bueno” y “pragmático”.
“La reunión tuvo lugar y fue positiva, y los resultados serán positivos si Dios quiere”, dijo y sumó que Estados Unidos manifestó la “necesidad crítica de garantizar que los grupos terroristas no puedan suponer una amenaza ni dentro de Siria ni en el exterior, incluidos Estados Unidos y nuestros socios en la región”, como tampoco lo puede ser Irán, uno de sus principales enemigos y promotor del terrorismo en Medio Oriente.
Ante esto, aseguró, “Ahmed al-Sharaa (el nuevo líder sirio) se comprometió a ello” y, de hecho, “si he de juzgar a partir de hoy, Irán no tendrá ningún papel y no debería tenerlo” en el país.
No obstante, pese a que “acogimos con satisfacción los mensajes positivos”, la funcionaria reconoció que “buscaremos avances y acciones en estas cuestiones, no solo palabras”.
Asimismo, Leaf comentó que las delegaciones conversaron en profundidad sobre “una serie de cuestiones regionales, así como sobre la situación interna” y las prioridades del nuevo Gobierno, “que están muy arraigadas en la recuperación económica de Siria” y que acompañan sus recientes declaraciones “moderadas sobre diversos temas, desde los derechos de la mujer hasta la protección de la igualdad de derechos para todas las comunidades”.
En ese sentido, tal como viene haciendo la Casa Blanca desde que se conoció la caída del régimen, la diplomática dijo que “apoyaremos plenamente un proceso político dirigido por los propios sirios y que dé lugar a un gobierno inclusivo y representativo, que respete los derechos de todos los sirios”.
Como parte de este apoyo y en una muestra de confianza, Estados Unidos informó también a al Sharaa que retirará la recompensa de USD 10 millones vigente desde hace años, que buscaba “información” sobre su paradero dado que, desde 2013, cuando estaba en el Frente al Nustra “ha perpetrado múltiples atentados terroristas en toda Siria, a menudo contra civiles”.
Ahora, sin embargo, “no seguiremos adelante con la oferta” por cuestiones “políticas”, dado que “es un poco incoherente” mantener una recompensa “por su cabeza” mientras se están abordando “una serie de intereses” comunes a ambos gobiernos en este período de transición, explicó Leaf.
La funcionaria no hizo mención, sin embargo, a la designación de “Terrorista Global Especialmente Designado” que aún sigue vigente.
Al Sharaa era inicialmente conocido como Abu Mohamed al Yolani, su nombre de guerra, cuando lideraba el Frente al Nustra, la rama siria del grupo terrorista Al Qaeda. Sin embargo, en 2017 se separó de esta facción y creó el Organismo de Liberación del Levante (Hayat Tahrir al Sham - HTS, en árabe), que en las últimas semanas encabezó una revuelta en el país y consiguió la caída de la dictadura.
(Con información de AFP y EFE)