
En la pequeña localidad de Admont, en el estado de Estiria, se ubica una de las joyas barrocas más impresionantes de Europa. La abadía de Admont es el monasterio más antiguo que existe en toda la región y bajo su dominio se encuentra hasta 27 iglesias. Sus impresionantes muros se levantaron en el año 1074 y constituye uno de los conjuntos monumentales más impresionantes del continente. Además, entre sus paredes se pueden encontrar verdaderos tesoros, como son sus museos, pero si hay uno que destaca en especial es su maravillosa biblioteca.
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La biblioteca de la Abadía de Admont se ha consolidado como uno de los lugares más compartidos y admirados por los amantes de la cultura, el arte y la historia. Esta no es solo la biblioteca monástica más grande del mundo, sino que también una de las más bonitas del mundo. Las imágenes de su interior, con estanterías blancas increíblemente decoradas, frescos barrocos que cubren el techo y esculturas perfectamente integradas en el espacio, han multiplicado su alcance más allá del turismo tradicional. Incluso el diario británico Daily Mirror ha hecho eco de su belleza, asegurando que “puede competir con la Capilla Sixtina de Miguel Ángel”.
Una de las más bonitas del mundo

La historia de la Biblioteca de la Abadía de Admont hunde sus raíces en el siglo XVIII. Fue el abad Matthäus Offner quien encargó su construcción en 1764, y el diseño corrió a cargo del arquitecto austriaco Josef Hueber, cuyas ideas estaban influenciadas por la Ilustración. El resultado fue una imponente sala de 70 metros de longitud, 14 de ancho y casi 13 metros de altura en su cúpula central. Está dividida en tres secciones: un espacio central de planta ovalada y dos alas laterales, cada una con tres bóvedas y cubiertas por un total de siete cúpulas.
El interior combina arquitectura, escultura y pintura en una fusión característica del barroco tardío europeo. El techo está decorado con frescos de Bartolomeo Altomonte, realizados cuando el artista contaba con 80 años. Estos murales muestran siete escenas que representan un recorrido por el conocimiento humano: desde el lenguaje y el pensamiento hasta la ciencia y la revelación divina. Esta secuencia no solo embellece el espacio, sino que transmite el ideal ilustrado de armonizar razón y fe. A su vez, el mobiliario y las esculturas también responden a ese diálogo entre las artes.
El escultor Josef Stammel dejó su huella en las estanterías con una serie de bustos, relieves y tallas elaboradas principalmente en madera de tilo, aunque algunas piezas fueron bronceadas para crear efectos de contraste. En total, se conservan 16 esculturas de Stammel y dos grandes relieves, integrados armónicamente en el diseño del salón. Pero más allá de su valor artístico, la Biblioteca de la Abadía de Admont destaca por su fondo bibliográfico. Solo en esta sala se almacenan unos 70.000 volúmenes, aunque el conjunto total de la abadía asciende a más de 200.000. Entre ellos figuran más de 1.400 manuscritos que datan desde el siglo VIII y unos 530 incunables, es decir, primero grabados antes del año 1500.
Un gran conjunto museístico

Más allá de la impresionante biblioteca, la abadía de Admont cuenta con hasta cuatro museos que los convierten en uno de los principales atractivos turísticos de la región. El Museo de Historia del Arte alberga piezas desde el románico hasta el rococó; el Museo de Historia Natural conserva la colección de insectos más extensa de Austria; el Museo Gótico expone la colección Mayer, única en su género en el país; y el Museo de Arte Contemporáneo reúne más de 350 obras de artistas actuales.
En cuanto a su visita, la abadía está abierta al público de abril a diciembre, aunque permanece cerrada en los meses de invierno —enero, febrero y marzo— salvo para visitas concertadas. De junio a octubre abre todos los días de 10:00 a 17:00; en abril, mayo, noviembre y diciembre, de miércoles a domingo de 10:30 a 15:30. La entrada general cuesta 16,50 euros, con tarifas reducidas para niños, estudiantes, personas mayores y visitantes con necesidades especiales. Todas las entradas incluyen la visita a la biblioteca, que también puede realizarse con audioguía en alemán mediante un suplemento adicional.