
Cuentan en los cómics de Astérix y Obélix que, cerca del año 50 a.C, una pequeña aldea de la Galia resistía los envites de las tropas romanas de Julio César. Las populares historietas se inspiran en las conocidas guerras de las Galias, un conflicto en el que el Imperio romano sometió a la resistencia de quienes habitaban ese extenso territorio del mediterráneo hasta el canal de la Mancha.
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No hubo pociones mágicas, ni druidas ni nadie que dijera “están locos, estos romanos”. Las crónicas de Plutarco hablan de cientos de ciudades conquistadas y varios millones de muertos y prisioneros vendidos como esclavos. Y ahora, más de 2.000 años después, un equipo de arqueólogos ha descubierto el canal perdido que, precisamente, facilitó la conquista de la Galia.
Un canal para reunir a las legiones
Se trata de un canal enterrado en el delta del Ródano, al este del país, y hasta es probable que se trate de la obra hidráulica más antigua de los romanos en la antigua Galia. Se trata del conocido Canal de Marius, una obra construida incluso antes de las guerras galas, entre los años 104 a.C y 102 a.C, con el fin de abastecer por mar al ejército asentado en la zona.
Las obras hidráulicas del Imperio fueron toda una revolución en el mundo de las construcciones. Presas, acueductos, termas o canales fueron construidos salvando grandes desniveles, bajo tierra o hasta en depósitos creados para la extracción minera. Una serie de proezas de la ingeniería -con un catálogo de herramientas y materiales bastante limitado en comparación con la actualidad- que sentarían las bases de muchas otras infraestructuras.
El Canal de Marius fue el que, en última instancia, permitió a los romanos juntar un gran ejército en la región capaz de vencer a todos sus oponentes en los conflictos presentes y futuros: primero los cimbrios, luego los teutones y, posteriormente, las diferentes tribus asentadas en la zona. Sin embargo, apenas doscientos años después, no había ni rastro de esta importante obra... a pesar de los múltiples intentos para rescatarla.

Una investigación reciente ofrece nuevas pistas
No fue hasta después de 2000 años que una serie de análisis del terreno descubrió una formación irregular que no podía ser producida por causas naturales. Este 2025, un nuevo estudio ha señalado varias “evidencias geoarqueológicas” de que, en efecto, en la zona del delta del Ródano se ha detectado un canal romano. Un equipo de investigadores franceses ha realizado pruebas de carbono 14 y de otra índole para averiguar la fecha de la construcción y el tiempo durante el que fue usado.
“Serían necesarias más investigaciones arqueológicas para confirmar o refutar si este canal puede atribuirse a las tropas del cónsul Cayo Mario -la principal hipótesis de los autores-, pero está claro que este canal romano era una parte esencial del sistema portuario", explican en el estudio publicado en la revista Journal of Archeological Science. Los datos recabados por los arqueólogos parecen señalar que la construcción se utilizó hasta el siglo III o IV d.C, lo que añadiría nuevos datos sobre ese histórico Canal de Marius, más allá del importante uso militar que tuvo en sus inicios.
Cabe destacar que en la desembocadura del río Ródano se encuentra la ciudad de Arlés, una de las primeras colonias romanas fuera de la península itálica, cuyo origen se remonta incluso al siglo VI a.C. Su puerto fue uno de los más importantes de la Galia, y precisamente a partir del año 300 d.C, se convirtió también en sede de la prefectura de Galia, desde donde se gobernaba también el territorio de Hispania.