La primera vez que pisó el Festival de Málaga fue para presentar su debut en el largometraje, Chavalas, dirigida por Carol Rodríguez y en la que compartía protagonismo con Victoria Luengo, Carolina Yuste y Elisabet Casanovas y por la que obtuvo su primera nominación a los Goya como actriz de revelación.
Cuatro años después, ha regresado al certamen y ha conseguido la Biznaga de Oro a la mejor actriz por La furia, en la que ha de enfrentarse a un difícil papel, el de víctima de una agresión sexual que sufrirá estrés postraumático tras la violación y que tendrá que afrontar ella sola todo un cúmulo de sentimientos contradictorios en los que se mezcla el dolor y la rabia, la soledad y la incomprensión, así como la culpa.
Precisamente Cervantes también estuvo sobre las tablas interpretando a la protagonista de Jauría, una de las obras fundamentales de la dramaturgia contemporánea que puso en escena la violación en grupo de La manada.
“Desde hace un tiempo se ha producido un cambio de sensibilidad a la hora de hablar de ciertos temas que no tenían la suficiente visibilidad. Y al final tiene que ver con otras miradas, otras formas de contar las historias y con que sean las mujeres las que tomen las riendas de su relato”, cuenta la actriz a Infobae España. “Que haya hecho Jauría y La furia ha sido casualidad, pero es cierto que la coincidencia es muy fuerte y, por eso, no creo que sea casual. Han sido experiencias dolorosas e intensas, pero también gratificantes, tener la sensación de contar algo que te mueve”.
Trabajar con el cuerpo y las emociones
En la película, la protagonista, Alexandra, es actriz y conseguirá el papel de Medea en una obra que está preparando su mentora (interpretada por Ana Torrent). A partir de este texto desgarrador, la joven logrará conectarse con la tragedia y exorcizar buena parte de esos impulsos dañinos que la estaban intoxicando por dentro y emprender un ejercicio de catarsis.

“Me gusta pensar que la manera que tengo de trabajar es muy técnica, pero al final tienes que decidir qué parte de ti quieres poner al servicio de la obra. Creo que es una manera de protegerse, los que a veces trabajamos mucho con nuestro cuerpo, con nuestras emociones y es inevitable que nos afecten las cosas. Sobre todo en Jauría y en La furia, se trabajaba con materiales muy sensibles y era difícil hacerse una coraza, porque se están moviendo cosas dentro de ti todo el rato. Así que, aunque haya sido sin querer, me ha afectado un poco y ahora necesito cuidarme, estar bien, porque me siento muy cansada a nivel físico y emocional”.
En efecto, su trabajo en La furia no puede ser más comprometido, ya que la cámara sigue sus movimientos durante toda la película, no se separa de ella hasta el punto de que podemos sentir todo ese cúmulo de frustración que la recorre. Reconoce que sentía mucho respeto por el tema que trataba la película y quería poder representarlo bien.
Basada en hechos reales
Y es que la historia parte de una experiencia que tuvo la directora cuando tenía 18 años y que, ahora, ha querido plasmar en imágenes para hablar de la violencia sexual de la forma más realista posible y evitando los discursos de ‘revictimización’ y del escrutinio censor de la sociedad. “Para mí fue muy importante que la persona que lo había vivido y había escrito la historia estuviera junto a mí en todo momento acompañándome”.

Hay dos cuestiones que aborda La furia que son muy importantes para romper con los estereotipos: que la violación tenga lugar en un entorno cercano y que la víctima no denuncie. “Es que es así, la mayor parte de los agresores son conocidos y, aunque aquí no se aborde el proceso que supone denunciar, continúa suponiendo un cuestionamiento brutal que no es fácil de soportar. Se sigue poniendo el foco en la víctima, cuando debería ponerse en el agresor, pero es lo que hay. Creo que cada mujer tiene que vivir su proceso, nadie le puede decir lo que tiene que hacer”.
La actriz reconoce que lo que ocurrió en el Festival de Málaga ha sido muy emocionante. Su hermano mayor, Álvaro Cervantes, también ganó el premio de interpretación masculina (ex aequo junto a Mario Casas) por la película Sorda. “Mis padres se alquilaron un apartamento una semana en Málaga para disfrutarlo y estaba felices y súper orgullosos, así que con eso me quedo”.