Trombosis: causas, síntomas y tratamiento

Las varices pueden ser un factor predisponente de trombosis, pero no deben confundirse con esta afección

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Paciente en una consulta médica
Paciente en una consulta médica (Shutterstock)

Cada año, decenas de miles de persona en España sufren una trombosis, según un estudio de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). Pese a su frecuencia, esta enfermedad sigue siendo poco comprendida e incluso confundida con otras afecciones. Entender el proceso de la trombosis es importante, puesto que puede derivar en complicaciones potencialmente mortales si no se detecta y trata a tiempo.

La trombosis forma parte del llamado tromboembolismo venoso (TEV), una condición en la cual se forman coágulos (trombos) dentro de las venas que pueden impedir el flujo normal de la sangre. En muchos casos, estos coágulos aparecen en las venas profundas de las piernas, dando lugar a la denominada trombosis venosa profunda (TVP).

Sin embargo, si uno de estos coágulos se desprende y viaja hacia los pulmones, puede causar una embolia pulmonar, un cuadro clínico grave que puede poner en riesgo la vida del paciente.

En la Clínica Universidad de Navarra recuerdan que no debe confundirse la trombosis con las varices, que aunque pueden ser un factor predisponente, son simples dilataciones venosas que no siempre implican la presencia de coágulos.

Causas de la trombosis

La aparición de trombosis es el resultado de una compleja interacción entre factores adquiridos y genéticos que favorecen un estado de hipercoagulabilidad, es decir, una tendencia de la sangre a coagularse más de lo normal.

Entre los factores de riesgo adquiridos más relevantes destacan una edad avanzada, cirugías mayores o procedimientos hospitalarios prolongados, inmovilización prolongada (como puede ocurrir tras un accidente o una enfermedad grave), enfermedades inflamatorias crónicas, insuficiencia cardiaca o enfermedades oncológicas, embarazo y puerperio y el uso de anticonceptivos orales.

Síntomas que deben alertar de la trombosis

La trombosis puede presentarse de forma silenciosa. Sin embargo, cuando produce síntomas, estos pueden variar según la localización del coágulo. En el caso de la trombosis venosa profunda, los signos más habituales incluyen dolor en la extremidad afectada (especialmente en la pierna), inflamación y edema del miembro, sensación de pesadez y calor local y enrojecimiento de la piel en el área afectada.

En cambio, si el coágulo migra hacia el pulmón y desencadena una embolia pulmonar, los síntomas suelen ser más generalizados e incluyen dificultad respiratoria, respiración rápida, dolor torácico que empeora al inspirar profundamente, tos con sangre y aumento de la frecuencia cardíaca.

Una mujer con dolores en
Una mujer con dolores en las piernas (Freepik)

Tratamiento de la trombosis

El manejo de la trombosis se basa principalmente en el uso de anticoagulantes, que reducen la capacidad de la sangre para formar coágulos, aclara la Clínica Universidad de Navarra. Tradicionalmente, se utilizaba heparina seguida de anticoagulantes orales como el Sintrom. No obstante, en los últimos años, los nuevos anticoagulantes orales directos (como dabigatrán, rivaroxabán, apixabán y edoxabán) han revolucionado el tratamiento debido a su eficacia, menor necesidad de monitorización y menor riesgo de complicaciones hemorrágicas.

En casos más graves, se pueden emplear trombolíticos, que son fármacos que disuelven directamente los coágulos, especialmente cuando existe riesgo elevado de secuelas graves.

La Clínica Universidad de Navarra subraya la importancia de la prevención en pacientes con factores de riesgo, incluyendo medidas físicas como la movilización temprana tras cirugías, la hidratación adecuada y ejercicios para favorecer el retorno venoso, además de profilaxis farmacológica cuando sea necesario.