Cinco mitos del repostaje: prácticas comunes que no influyen como se piensa

Diversos hábitos al repostar siguen extendidos, aunque no tienen impacto real en el consumo ni en el motor

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Usuario repostando un coche
(David Zorrakino
Usuario repostando un coche (David Zorrakino - Europa Press)

En el mundo del automóvil circulan numerosas creencias populares que, con el tiempo, se han instalado en la rutina de muchos conductores. Algunas de estas ideas se transmiten de generación en generación, otras surgen en el entorno digital y acaban por convertirse en reglas no escritas sobre cómo repostar o cuidar el vehículo.

Entre todos estos consejos y advertencias, existen ciertos mitos recurrentes en torno al combustible que persisten, pese a que la evidencia técnica los ha desmentido en repetidas ocasiones. Una de las creencias más repetidas sostiene que el momento del día influye en el gasto de carburante.

Quienes madrugan para llenar el depósito buscan aprovechar supuestas diferencias de precio o rendimiento. Diversos expertos, como los técnicos del Grupo García Camacho, descartan esa lógica: el precio del combustible permanece constante durante toda la jornada. La tarifa varía por factores ajenos a la temperatura ambiental o la hora, como la política interna de cada estación o la evolución del mercado internacional.

Desconfianza y prácticas habituales

El segundo mito apunta a la naturaleza de los combustibles. Se repite con frecuencia que todos los carburantes que se venden en las gasolineras son idénticos. La realidad contradice esa afirmación: la calidad del combustible depende de los aditivos y procesos empleados por cada proveedor. Usar carburantes de baja calidad puede provocar un menor rendimiento y, a largo plazo, afectar la vida útil del motor. Los fabricantes de automóviles suelen recomendar tipos específicos de combustible para optimizar el funcionamiento del vehículo y prevenir averías.

Otra creencia extendida gira en torno a la costumbre de llenar el depósito hasta el máximo. Algunas versiones advierten sobre posibles daños en el sistema de alimentación si se llena por completo el tanque. Los especialistas consultados explican que no existe peligro comprobado en llenar el depósito ocasionalmente, siempre que no se fuerce el sistema de cierre del surtidor.

Una persona reposta su vehículo
Una persona reposta su vehículo en una gasolinera. (Eduardo Parra / Europa Press)

El verdadero riesgo aparece cuando se repite la práctica inversa: apurar el combustible con frecuencia puede dañar la bomba de alimentación. Mantener bajos niveles de carburante de forma habitual incrementa el desgaste de este componente esencial.

La desconfianza hacia los surtidores automáticos también alimenta rumores. Muchos usuarios sospechan que la cantidad de combustible que marcan no siempre corresponde con la que realmente dispensan. En España, estos dispositivos están sujetos a controles periódicos que garantizan su precisión, según la normativa vigente. Las inspecciones oficiales buscan evitar fraudes y asegurar la correcta medición en cada operación.

Informarse en fuentes oficiales

Finalmente, otro mito habitual se refiere a la influencia del tipo de combustible seleccionado en el modelo de vehículo. Optar por una gasolina distinta a la recomendada puede afectar negativamente tanto al consumo como al rendimiento. Los fabricantes insisten en la importancia de respetar las indicaciones del manual del automóvil para prevenir problemas mecánicos y gastos imprevistos.

A pesar de la persistencia de estos mitos, los expertos subrayan la importancia de informarse a través de fuentes confiables y recurrir a los manuales técnicos de cada vehículo ante cualquier duda. Las innovaciones tecnológicas en la industria automotriz y en la distribución de carburantes han reducido notablemente la incidencia de errores asociados al repostaje y al mantenimiento básico.

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Además, las campañas de divulgación de organismos oficiales y asociaciones de consumidores contribuyen a desmontar falsas creencias. Mantenerse actualizado sobre las recomendaciones de fabricantes y profesionales permite a los conductores mejorar la eficiencia, prolongar la vida útil del vehículo y evitar gastos innecesarios.