Laura Pinillas, bióloga: “Los desodorantes con aluminio y los que no los tienen no sirven para lo mismo”

La experta destaca la importancia de aplicar siempre el producto después de la ducha, una vez que la piel esté seca, con el objetivo de evitar el mal olor y la humedad corporal

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Una mujer usando desodorante. (Imágen
Una mujer usando desodorante. (Imágen Ilustrativa Infobae)

¿Los desodorantes tienen sales de aluminio? Esta es, quizá, una de las preguntas que se hagan un buen número de personas. Y es que son muchos los que desconocen si el producto que utilizan tiene o no este elemento, como tampoco saben con certeza cuál es el mejor para la higiene personal de cada uno. Sobre esta cuestión reflexiona la bióloga Laura Pinillas en un vídeo que ha publicado en su cuenta de TikTok. “No sirven para lo mismo”, advierte la experta.

La función de los desodorantes parece estar clara: tienen propiedades cuyo objetivo es controlar el mal olor y la humedad corporal. Así, entre sus principales características, destacan la capacidad para inhibir el desarrollo de bacterias responsables del mal olor, la presencia de fragancias que proporcionan sensación de frescura y, en muchos casos, la acción antitranspirante para reducir la sudoración. Además, suelen estar formulados para ofrecer protección durante varias horas, adaptarse a distintos tipos de piel —incluyendo opciones hipoalergénicas y sin alcohol— y dejar sensaciones suaves sin residuos visibles sobre la ropa.

Cuál es la diferencia entre los desodorantes con y sin aluminio

Laura Pinillas en un vídeo
Laura Pinillas en un vídeo que ha publicado en su cuenta de TikTok. (@celulau.bio)

Pinillas subraya la importancia de aplicar el desodorante después de la ducha, asegurándose de que la piel esté completamente seca, sin importar si el producto contiene o no aluminio.

Según sus explicaciones, los desodorantes formulados con sales de aluminio funcionan como antitranspirantes: al contacto con el sudor, estos compuestos generan una barrera similar a un “tapón microscópico” que obstruye temporalmente los conductos sudoríparos. Esta protección desaparece tras cierto tiempo, por lo que es necesario volver a aplicarlo.

Por otra parte, la bióloga puntualiza que los productos libres de aluminio no impiden la sudoración, sino que actúan sobre las bacterias causantes del mal olor o bien neutralizan los compuestos responsables del mismo. Estas alternativas están dirigidas a quienes no buscan evitar el sudor en sí, sino únicamente eliminar los malos olores.

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Tal y como cuenta la experta, hay quienes prefieren elegir desodorantes sin aluminio por precaución, aunque Pinillas explica que “según estudios revisados ​​por la comunidad científica no existe ningún peligro y no se han encontrado pruebas sólidas de que estos antitranspirantes con aluminio provoquen cáncer de mama o enfermedades neurodegenerativas”.

La bióloga aclara que “la cantidad de aluminio que se absorbe es ridículamente baja, menos de un 0,06% de lo que aplicamos”, y subraya: “ingerimos mucho más aluminio por la dieta que por los cosméticos”.

Dirigiéndose a quienes tienen sensibilidad en la piel o simplemente prefieren evitar las sales de aluminio, la divulgadora recomienda: “si tienes la piel sensible o te irritas con facilidad, o simplemente no quieres utilizar sales de aluminio, los desodorantes sin aluminio son una muy buena opción”. Finalmente, concluye: “yo no te puedo decir si uno es mejor o peor, pero al menos ya sabes la diferencia entre ambos y para qué sirve cada uno. Pero, por favor, dúchese”.