Un padre muere enterrado mientras cavaba un hoyo en la playa con sus hijos: “La arena es dos veces y media más pesada”

Los menores presenciaron todo. Los rescatadores pudieron extraerlo, pero horas más tarde falleció. Su mujer, embarazada, dará a luz en 2026

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Kane Watson, sepultado mientras jugaba
Kane Watson, sepultado mientras jugaba con sus hijos.

El pasado sábado, 23 de agosto, en la playa de Muriwai, a unos 40 kilómetros al noroeste de Auckland (Nueva Zelanda), un hombre identificado como Kane Watson, de 28 años, murió tras quedar sepultado bajo una duna de arena mientras cavaba un agujero junto a sus hijos, informa The New Zealand Herald.

La jornada transcurría en un ambiente familiar, ya que Watson estaba con su hija de 18 meses y sus tres hijastros. Su pareja, además, estaba embarazada y se esperaba el nacimiento de otra hija a comienzos de 2026.

Alrededor de las 17:00 horas, mientras el grupo se encontraba excavando en una gran duna de arena, una sección de esta cedió repentinamente y cayó encima de Watson, enterrándolo. Testigos directos explicaron que se trataba de una zona de pendiente pronunciada y arena blanda situada justo por encima del estuario, lo cual dificultó tanto las tareas de rescate.

Según una mujer que estaba en la zona, uno de los niños comenzó a pedir ayuda a gritos al ver la situación. Ella y su marido se acercaron rápidamente al lugar y comprobaron que el hombre se encontraba completamente cubierto por la arena.

Playa de Muriwai. (Reuters/Ruth McDowall)
Playa de Muriwai. (Reuters/Ruth McDowall)

Un amplio equipo de rescate

El grupo intentó sacar a la víctima cavando con sus propias manos para tratar de liberarle lo antes posible. Los testimonios indican que Watson permaneció bajo la arena durante aproximadamente 15 minutos hasta que lograron extraerlo. Durante el incidente, los menores permanecieron ilesos, y fueron ellos quienes avisaron a los adultos y dieron la voz de alarma.

Tras recibir el aviso de emergencia, los servicios de rescate acudieron al lugar, con una dotación de cuatro vehículos de policía, varias unidades de bomberos, dos vehículos todoterreno y una ambulancia, además de una tripulación en helicóptero para asistir en las tareas. Los equipos médicos llegaron unos 10 minutos después del accidente y ayudaron a los rescatadores a trasladar a Watson por las dunas hasta el helicóptero, para ser llevado a un hospital.

A pesar de los esfuerzos de los equipos de emergencia, Watson fue trasladado al Hospital de Auckland en estado crítico. Las lesiones sufridas por la presión y falta de oxígeno bajo la masa de arena resultaron fatales, y el domingo falleció. La situación resultó especialmente traumática, ya que la secuencia sucedió en presencia de sus hijos pequeños.

Playa de Muriwai. (Reuters/Ruth McDowall)
Playa de Muriwai. (Reuters/Ruth McDowall)

“El peso de un elefante”

A raíz del siniestro, expertos y responsables de emergencias subrayan el riesgo que implica excavar o jugar en grandes dunas costeras. El profesor titular de ingeniería civil de la Universidad de Auckland, Colin Whittaker, intervino en Radio Nueva Zelanda para advertir del peso y la inestabilidad de la arena.

Según explicó, “la arena es dos veces y media más pesada que el agua”, por lo que quedar atrapado bajo un derrumbe supone soportar una presión equivalente “al peso de un elefante”. Para Whittaker, una duna puede parecer estable a simple vista, pero existen numerosas circunstancias, como el paso de personas, los vehículos, la acción de las olas o las propias excavaciones, que pueden desestabilizarla.

Whittaker detalló que la dificultad del rescate se incrementa porque, al tratar de extraer a una persona, la arena vuelve a rellenar el hueco, dificultando alcanzar y liberar a la víctima, especialmente si el afectado ha quedado enterrado completamente o con las vías respiratorias cubiertas.

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El experto pidió a la población entender que un pequeño descuido puede derivar en una situación de alto riesgo. Apuntó, además, que los efectos del cambio climático, con el aumento del nivel del mar y la erosión causada por el oleaje, pueden incrementar la tendencia a que las dunas colapsen.

En 2023 murió un niño

El suceso de Muriwai no constituye un caso aislado. En 2023, un accidente similar en la isla Great Barrier, también en Nueva Zelanda, terminó con la muerte de un niño de 12 años y heridas graves a otro de 14 mientras ambos cavaban túneles en una duna durante un picnic familiar. Uno de ellos fue encontrado con parte del cuerpo visible y pudo ser rescatado con la ayuda de un vehículo, pero el otro quedó totalmente cubierto y, cuando lograron sacarlo, ya no respiraba y falleció días después en el hospital.

Una amiga de la familia, Kristalle Tayler, ha creado una campaña de recaudación de fondos en línea para apoyar a la pareja de Watson y a sus hijos.