Uno de los medicamentos prescritos más comunes reduce el riesgo de demencia, según un estudio

Investigadores descubren una posible correlación entre los tratamientos con este medicamento y cierta protección contra la demencia

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Las estatinas podrían reducir el
Las estatinas podrían reducir el riesgo de demencia, según un estudio (Rawpixel)

La relación entre el colesterol alto y diversas afecciones de salud es ampliamente conocida. Un reciente estudio publicado en la Journal of Neurology and Psychiatry ha revelado un vínculo aún más significativo: es posible (porque no hay aún resultados concluyentes) que los niveles elevados de colesterol aumenten el riesgo de desarrollar demencia.

Los resultados de esta investigación han sugerido, además, que los medicamentos más comúnmente prescritos para reducir el colesterol, en particular las estatinas, podrían ofrecer cierta protección frente a esta enfermedad neurodegenerativa.

El colesterol es una sustancia grasa natural presente en la sangre, y cuando se encuentra en niveles elevados, especialmente en la forma de lipoproteínas de baja densidad (LDL), conocidas como “colesterol malo”, puede aumentar significativamente el riesgo de sufrir un ataque al corazón o un derrame cerebral. Para reducir estos riesgos, los especialistas suelen recomendar una combinación de ejercicio y una dieta saludable. No obstante, cuando estos cambios en el estilo de vida no son suficientes, se recurre a las estatinas, medicamentos prescritos de manera habitual a los pacientes con colesterol alto.

Una mujer mayor con demencia
Una mujer mayor con demencia (Shutterstock)

La relación del colesterol y la demencia

Según ha informado el medio británico Independent, el equipo de investigación de la Universidad de Medicina Hallym, en Corea del Sur, ha ido más allá de la función cardiovascular de las estatinas y ha explorado su posible impacto sobre la demencia. Para ello, analizaron los datos obtenidos de 11 hospitales universitarios que realizaron un seguimiento de adultos durante 180 días tras haber medido sus niveles de colesterol.

De esta manera, se identificaron dos grupos clave: uno formado por 192,213 personas con niveles de LDL inferiores y otro compuesto por 379,006 pacientes con niveles superiores de colesterol “malo”. Los resultados fueron contundentes: aquellos con niveles más bajos de LDL tenían un 26% menos de probabilidades de desarrollar demencia en comparación con los que presentaban niveles más elevados de colesterol.

Sin embargo, el estudio también reveló matices interesantes. Cuando los niveles de LDL cayeron por debajo de 1,4 mmol/L, la protección contra la demencia se redujo a un 18% mientras que si los niveles bajaban por debajo de 0,8 mmol/L, la relación protectora desaparecía por completo. Estos datos sugieren que un descenso extremo del colesterol podría tener efectos contraproducentes.

El efecto de las estatinas

El papel de las estatinas, sin embargo, mostró resultados positivos adicionales. A pesar de que los niveles de LDL ya eran bajos en muchos de los participantes, se observó que aquellos que tomaban estatinas tenían un 13% menos de riesgo de desarrollar demencia y un 12% menos de riesgo de Alzheimer en comparación con quienes no las tomaban.

La Dra. Julia Dudley, Directora de Investigación en Alzheimer’s Research UK, subrayó la relevancia de los hallazgos: “El año pasado, en el Lancet Commission sobre la prevención de la demencia, los niveles altos de LDL fueron identificados como un factor de riesgo para la demencia. El uso de estatinas parece ofrecer un efecto protector, incluso en quienes ya tenían niveles bajos de colesterol”. Sin embargo, advirtió que el riesgo de demencia es complejo y está influenciado por múltiples factores, por lo que, sin tener una imagen más detallada de lo que ocurre en el cerebro, no se puede establecer con certeza una relación directa entre la reducción del colesterol y la disminución del riesgo de demencia.

El estudio, aunque prometedor, es de naturaleza observacional, por lo que no se pueden sacar conclusiones definitivas sobre causalidad. Los investigadores concluyeron que “los niveles bajos de LDL-C se asocian significativamente con un riesgo reducido de demencia, incluida la demencia relacionada con el Alzheimer, con la terapia con estatinas proporcionando efectos protectores adicionales”.