
El incendio reciente de Alcorcón ha hecho saltar las alarmas con respecto a los coches eléctricos y las baterías de litio que los alimentan. En un contexto donde estos vehículos se consolidan como la principal alternativa frente a los de combustión, surgen interrogantes en términos de seguridad, especialmente en espacios compartidos como los garajes comunitarios.
Extinguir un incendio de batería de litio
Un incendio provocado por una batería de litio presenta unas características únicas que dificultan su extinción. En estos casos, a diferencia de los incendios tradicionales, el uso del agua puede ser contraproducente, ya que podría generar hidrógeno inflamable, agravando la situación.
En su lugar, se requieren agentes químicos secos o espumas diseñadas para este tipo de emergencias. En el incendio sucedido en Alcorcón, los bomberos se tuvieron que enfrentar a las llamas porque se propagó rápidamente por el garaje, debido a la alta carga térmica generada por estas baterías.
Desafortunadamente, dos de ellos perdieron la vida. Además, estos incendios suelen librar sustancias tóxicas, lo que añade un nivel adicional de complejidad para los equipos de emergencia.
Protocolos de seguridad en los garajes comunitarios
El aumento de vehículos eléctricos en los garajes compartidos han obligado a la instalación o mejora de los sistemas de detección de humo y calor, como detectores fotoeléctricos o iónicos, que puedan identificar rápidamente cualquier anomalía.
Asimismo, también se recomienda la incorporación de rociadores automáticos para contener posibles incendios antes de que se propaguen.
Por su parte, las áreas destinadas a la carga deben cumplir también con las normativas de seguridad, como las establecidas en el Real Decreto 1053/2014, que regula las instalaciones eléctricas para la recarga de vehículos.
Así, en un entorno comunitario, el diseño del estacionamiento también juega un papel crucial. Los espacios entre los vehículos eléctricos deben ser suficientes como para permitir el paso del aire y reducir el riesgo de propagación del fuego.
En el caso de Alcorcón, aunque el garaje contaba con medidas básicas de seguridad (extintores), la proximidad de los vehículos eléctricos y la falta de un sistema de rociadores automatizado dificultó la contención del fuego.

Riesgos de los coches eléctricos: mitos y realidades
Uno de los mitos más comunes es que los coches eléctricos son más propensos a incendiarse que los de combustión. Sin embargo, según datos de AutoinsuranceEZ, estos vehículos tienen un riesgo de incendio del 0,3%, significativamente menor al 1,5 % registrado en los modelos de combustión.
Por otro lado, otro mito es que los coches eléctricos se incendian espontáneamente. En el caso de Alcorcón, el fuego fue provocado por un mal funcionamiento en uno de los cargadores del garaje, que derivó en un cortocircuito en la batería de uno de los vehículos.
Sin embargo, las baterías de litio solo pueden incendiarse si han sufrido daños graves, como en un accidente o por defectos de fabricación, lo que en general ocurre en circunstancias excepcionales.
Carga en garajes particulares y comunitarios
Al contrario de la creencia popular, los coches eléctricos no necesitan ser cargados al aire libre. No obstante, en espacios cerrados, es fundamental que las instalaciones estén correctamente homologadas.
En este sentido, los vehículos eléctricos pueden cargarse en estos espacios siempre que se utilicen wallbox u otros dispositivos homologados que regulen la velocidad de carga y eviten sobrecalentamientos.
En cuanto a los seguros, los incendios en vehículos eléctricos están cubiertos por pólizas intermedias o a todo riesgo, siempre que la estación de carga esté en buen estado. En el caso de Alcorcón, la aseguradora del garaje se vio obligada a cubrir los daños provocados por el fuego, que afectó a varios vehículos y a la infraestructura del aparcamiento.