“Pago 400 euros por el alquiler de una sola habitación, es indignante. Me da miedo mi futuro, cobro el sueldo mínimo y no quiero aspirar a vivir en una habitación para el resto de mi vida”, afirmaba Manuel con una gran preocupación. Su situación no es un hecho aislado. En España, cada vez es más habitual encontrarse con este tipo de historias, un problema que ha escalado hasta convertirse en una emergencia nacional. Y por eso, este sábado se han celebrado protestas en más de 40 ciudades españolas para denunciar los altos precios de la vivienda y exigir políticas que solucionen el problema. Protestas a las que han acudido decenas de miles de personas como Manuel.
La manifestación se ha concretado hasta en 42 puntos diferentes de todo el territorio nacional. Y no es para menos: las cifras oficiales ponen al país en el punto de mira, y la sensación generalizada entre los manifestantes es que hay un desamparo institucional. Según las cifras de Eurostat, organismo de datos de la Unión Europea, la media de edad española para independizarse supera la cota de los 30 años.
Madrid es uno de los puntos de concentración vitales para la causa. La capital es la ciudad que más personas concentra de todo el territorio y que más poder de convicción tiene. Allí ha tenido lugar una gran movilización, que ha iniciado a las 12 del mediodía en Atocha y que tuvo como destino final la Plaza de España. La manifestación ha provocado que se corten varias de las calles principales del municipio, entre ellas, Gran Vía o la rotonda de Cibeles.
El recorrido, que ha superado los 3 kilómetros, ha reunido a decenas de asociaciones implicadas en la lucha contra el desorbitado precio del alquiler. “Ha llevado meses de preparación y un gran esfuerzo. Nos hemos juntado con asociaciones de todos lados: Carabanchel, Villalba, Vallecas... somos muchos”, comentaba a Infobae España una mujer perteneciente a la Organización de Vivienda de Tetuán.
Exigencias de los manifestantes
Tanto en Madrid, como en el resto de ciudades, la finalidad de la manifestación es que la vivienda y el alquiler sean accesibles para todos. Según lo que estipula la Constitución Española en el artículo 47, todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.
Pero, para que se dé esta condición, los poderes públicos tienen la obligación de asegurar la accesibilidad a las mismas. “¿El Estado qué va a hacer?”, se preguntaba Alicia, otra de las manifestantes que han acudido a Madrid. Al igual que ella, hay miles de jóvenes españoles que no sienten el respaldo de las instituciones.
“Gobierne quién gobierne, la vivienda se defiende”, fue uno de los cánticos más escuchados en la capital. No se trata de movimientos partidistas o de enfrentar las ideologías políticas, afirman los manifestantes. El objetivo de la concentración es hacer la vivienda más accesible. “No importa la edad o tu estatus económico, es un tema de empatía”, señalaba uno de los allí presentes.
La vivienda es el eje principal para poder gozar de unas condiciones de vida estables. Sin un hogar digno, las probabilidades de desarrollarte plenamente como persona son, prácticamente, inexistentes. Miles de manifestantes, repartidos por todo el país, esperan que el 5 de abril sea un punto de inflexión y que las instituciones tomen cartas en el asunto.