El Estatuto Marco, un “agravio y discriminación” hacia los médicos: “Es un maquillaje para mantener un sistema obsoleto”

Los médicos saldrán a la calle este sábado en para pedir mejoras en sus condiciones laborales

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Víctor Pedrera, secretario general de
Víctor Pedrera, secretario general de CESM, habla con 'Infobae España' sobre los "agravios" que siente la profesión médica. (Imagen cedida a 'Infobae España')

Cuatro borrascas frenaron la manifestación del colectivo médico hace dos semanas, pero la indignación continúa y este sábado saldrán a la calle. La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) busca reunir a todos los facultativos de España frente al Ministerio de Sanidad este 5 de abril en protesta por el borrador del Estatuto Marco presentado por Mónica García a inicios de año.

“Yo nunca había visto que una decisión de un Ministerio suscitara tal uniformidad de rechazo entre el colectivo médico”, afirma sorprendido el secretario general de CESM, Víctor Pedrera, en una entrevista con Infobae España. Y es que parece que nadie está contento con las propuestas de García y su equipo: tras más de 20 años esperando una reforma de la ley que regula las condiciones laborales de los sanitarios, las medidas anunciadas en relación con las guardias médicas obligatorias, que se reducirían de 24 a 17 horas; la exclusividad en su trabajo, que prohibiría a jefes de servicio y médicos recién contratados trabajar en la sanidad privada y en la pública al mismo tiempo; o la clasificación profesional se han visto como un agravio, hasta el punto de que los doctores han reclamado un estatuto propio. La Organización Médica Colegial, la Federación de Estudiantes de Medicina, los colectivos de médicos residentes y hasta el Foro de la Profesión Médica han mostrado su rechazo al borrador y su apoyo a la convocatoria.

La manifestación no solo ha sufrido un retraso en el calendario a causa de las lluvias, sino que coincidirá con la convocatoria del Sindicato de Inquilinas por una vivienda digna. Pedrera sabe que el cambio de fecha puede reducir la multitud que se presentará el sábado ante el Ministerio, “pero acudirán suficientes para que sea una manifestación que haga visible el malestar del colectivo médico por la propuesta de reforma del Estatuto”, defiende.

-Pregunta: Las intenciones del Ministerio, afirman, son mejorar las condiciones laborales de los sanitarios. Han propuesto una reducción de las guardias de 24 a 17 horas, dar un impulso a la paridad y atajar la clasificación profesional que colectivos como la Enfermería llevan años reclamando. ¿Qué es lo que no les gusta del borrador?

-Respuesta: Que nos tomen por tontos. Aquí no se han reducido las horas de guardia. La propuesta que ha hecho el Ministerio ha sido eliminar la jornada ordinaria previa a las guardias. Es decir, la guardia era, es y seguirá siendo entre semana de 17 horas y los domingos y festivos seguirá siendo de 24 horas. Evidentemente, eso es un maquillaje para seguir manteniendo un sistema de guardias obsoleto, discriminatorio y que maltrata al médico.

La ministra dijo que iba a quitar las guardias, sobre todo la obligatoriedad. Nosotros queremos simplemente ser igual que el resto de trabajadores. Si se propone una jornada de 37 horas y media o, como dice la vicepresidenta, de 32 horas, ¿al médico por qué eso no se le puede aplicar? De hecho, el borrador del Estatuto Marco contempla jornadas obligatorias de hasta 48 horas en cómputo cuatrimestral, lo que quiere decir que algunas semanas, y lo estamos viendo, están haciendo 60, 70 y hasta 80 horas. Esto es un despropósito y una barbaridad y el estatuto no lo cambia, lo consolida.

Y luego, a los demás trabajadores, toda aquella jornada que exceda su jornada ordinaria se le contempla como extraordinaria, pero al médico no se le reconoce. Se le llama jornada de atención continuada para tres cosas: que sean obligatorias, porque las horas extraordinarias no son obligatorias; que se paguen por debajo de la hora ordinaria y además que no computen como tiempo trabajado para la jubilación. Porque te recuerdo que un médico que hace guardias normales, durante su vida laboral ha trabajado cuatro o cinco años más que cualquier otro trabajador, en horas. Y no le sirve como beneficio para poder jubilarse antes.

-P: Otro de los puntos que ha causado conflicto es la clasificación profesional, propuesta a base de los créditos MECES o MECU. ¿No les da eso la diferenciación que buscaban los médicos?

-R: Es otra tomadura de pelo. La trampa está en su disposición adicional séptima, que agrupa a todos los colectivos profesionales que tienen formación universitaria, tengan cuatro años de formación o tengan 11 en un mismo grupo que se llama el grupo A1. Y eso va a tener consecuencias retributivas y consecuencias a la hora de gestionar y ordenar el trabajo de los centros hospitalarios. Evidentemente, no nos parece lógico que personas que tienen menos formación y menos nivel de responsabilidad sean las que planifiquen y organicen el trabajo de aquellas que tienen mayor mortalidad.

“Es un trato discriminatorio”

Imagen de archivo: manifestación de
Imagen de archivo: manifestación de CESM frente al Ministerio de Sanidad. (CESM)

-P: La exclusividad es uno de los puntos más polémicos. El Ministerio argumenta que evitará grandes sobresueldos y conflictos de intereses, como se ha denunciado en algunos medios de comunicación en los últimos años. También ha prometido un complemento de exclusividad para compensar las pérdidas. ¿Qué es lo que no les termina de convencer de la exclusividad médica?

-R: Las incompatibilidades para nosotros han supuesto también otro agravio comparativo y discriminatorio. La ministra tiene normativa más que suficiente, porque eso está regulado desde hace muchos años para cortarlo, cortarlo de raíz y sancionar a quien no haya hecho las cosas correctamente, que no son tantos como aparentemente se pueda pensar.

Pero ha servido como elemento de discriminatorio porque en este borrador pone claramente que [la exclusividad] es al colectivo de médicos. Solamente se refiere a los médicos que han terminado su formación especializada cuando se impone una cláusula de exclusividad de cinco años y no al graduado de enfermería que ha terminado sus dos años de formación y es contratado en la sanidad pública. Esos sí que pueden trabajar en la privada y en la pública.

Es un trato discriminatorio que va a tener efectos contrarios a los que pretende el Ministerio, que es atraer [profesionales]. Y, con respecto a los jefes de servicio, también es una medida totalmente fuera de lugar que va a provocar pérdida de calidad, porque los mejores, los que tienen, digámoslo, a los que busca todo el mundo y tienen posibilidad de ejercer fuera de la sanidad pública si les impiden ejercer fuera, no querrán optar a puestos de responsabilidad de dirigir y coordinar el servicio y tendremos una pérdida de calidad que irá deteriorando considerablemente el Sistema Nacional de Salud. Y nuestro Sistema Nacional de Salud no se puede permitir el lujo de perder ni cantidad ni calidad.

-P: ¿A qué cree que se debe esta discriminación a los médicos MIR?

-R: O es manía persecutoria del colectivo médico o sinceramente no lo entiendo. Esta pregunta, por desgracia, no estoy capacitado para contestarla.

Desconfianza en la negociación: “No tenemos muchas esperanzas”

Víctor Pedrera, en una imagen
Víctor Pedrera, en una imagen de archivo. (Imagen cedida a 'Infobae España')

-P: Pese a todo, el estatuto presentado no es más que un borrador. Ustedes están en la mesa de negociación, ¿no confían tener buenos resultados al final?

-R: Efectivamente, no tenemos muchas esperanzas de que el Ministerio y los que le apoyan en la mesa de negociación tengan predisposición para facilitar una herramienta o marco jurídica que permita a los médicos negociar directamente los planes de los médicos con los médicos. Porque, en el ámbito de negociación, el único médico que hay es el representante de CESM y está en total minoría. Están hablando de guardias médicas, de incompatibilidades de médicos, de clasificación de grupos que afectan a los médicos, profesionales y sindicatos que apenas tienen impacto y representatividad en el colectivo médico. Y eso, para nosotros, pues evidentemente nos deja fuera de juego.

-P: Esto les ha llevado a reclamar un estatuto propio para el estatuto médico. Incluso algunos sindicatos han formado su propia plataforma para abogar por la creación de un estatuto propio. ¿Cómo valoran esta proclama?

-R: Es nuestra reivindicación principal. La apoya no solamente la CESM y otros sindicatos fuera de la confederación, sino también el Foro de la Profesión Médica, la Federación de Sociedades Científicas, la apoyan los estudiantes de Medicina y la apoyan los decanos de la Facultad. Es decir, la apoya la totalidad de la profesión. Lo que queremos es una herramienta, como te he dicho, propia y exclusiva del médico, por dos sencillas razones: porque los médicos queremos ser nosotros los que negociemos nuestras condiciones laborales; y en segundo lugar, porque queremos un estatuto que dignifique las condiciones laborales del médico y no nos discrimine de la forma tan escandalosa en que lo está haciendo con respecto a otras categorías profesionales como cualquiera de las otras.

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-P: En ciertos ámbitos, esta reclamación se ha visto como clasista, un intento de marcar distancia. ¿Cómo responden a estas críticas?

-R: No sé quién ha hecho esa crítica, pero o la ha hecho con muy mala idea o no tiene ni idea de lo que está hablando. Si es clasista defender trabajar igual que un celador, que una enfermera, que venga Dios y me lo diga. Estamos pidiendo condiciones laborales iguales a los demás. Eso no es clasismo. Lo que hacen con nosotros es clasismo o persecución directa. No tiene otro nombre.