
La Policía Nacional ha llevado a cabo este sábado 5 de abril una gran operación contra el narcotráfico en España. Se han intervenido 1.000 kilos de cocaína en Valencia, en una actuación gestionada por la Europol, con 17 personas detenidas en territorio español, y otras tres en Bélgica y Francia.
Esta operación supone un nuevo golpe al tráfico de drogas, demostrando que, como demandan muchos expertos, la clave es la cooperación internacional. Al tratarse de extensas redes criminales que enlazan países y continentes, la colaboración entre distintos cuerpos de seguridad es fundamental para lograr frenar el tráfico.
Esta intervención no es fruto de una información recibida a última hora o de una actuación rápida y precisa. La incautación ha podido desarrollarse gracias a una operación diseñada desde hace un año. Se detectó la entrada de droga por el puerto de Valencia y se fijó como un objetivo prioritario.
Una organización muy extensa
Este grupo criminal eligió Valencia como el punto de entrada de su mercancía. Utilizaba un cuidado método que necesitaba la participación de diferentes personas. La figura clave era "Power Broker“, conocido por la policía como HVT (High Value Target). Se trata de una persona muy respetada en el mundo de la mafia, especializada en enlazar redes criminales colombianas con altos capos europeos y sus organizaciones.
El proceso se basaba en el método del “gancho ciego”, que consiste en introducir la droga en contenedores legales, sin que el operador lo supiese. Todo giraba en torno a los contactos del HVT. Dirigía la operación y contaba con una estructura de personas que permitían el acceso al puerto y facilitaban el descargue de droga, marcando los contenedores donde se encontraba.
Los encargados de descargar la droga eran los llamados “hombre araña”, que tenían que trepar a lo alto de los contenedores y sacar la mercancía rápidamente. Para ello, contaban con cizallas o radiales, con los que romper los sistemas de seguridad. Una vez sacaban la droga, la introducían en camiones “amigos” y sus conductores la trasladaban a los escondites, llamados “guarderías”.
Si bien la llegada y recogida estaba gestionada por este líder y ejecutada por su equipo en España, el control de los envíos se realizaba desde Bélgica. Esta supone la entrada en el tablero de otro de los tentáculos de la organización, pues parte de los arrestados estaban vinculados con la facción belga de la banda motera Hells Angels.
20 detenidos y 1.000 kilos de cocaína
La investigación dio sus frutos, logrando interceptar una tonelada de cocaína que se iba a introducir en Europa. La operación ha concluido con una veintena de detenidos, de los cuales 17 han sido arrestados por la Policía Nacional en España. 10 de los detenidos han pasado a prisión provisional.
Además de la droga, la Policía ha intervenido 15.000 euros en efectivo, 1.000 euros en billetes falsos, dos armas de fuego, distintas armas blancas, ocho coches de alta gama, 60 teléfonos móviles, relojes de lujo y un camión. Ocho propiedades y 27 cuentas bancarias han sido bloqueadas.
Un hombre relacionado con el circuito de la MMA, y cuya identidad no se conoce, fue detenido en Denia. En esta misma localidad se encontraba uno de los líderes de la organización, y asociado a la banda de moteros, que era uno de los fugitivos más buscado en Bélgica.