
Los juegos de mesa son una de esas cosas que, por suerte, la tecnología aún no está siendo capaz de reemplazar. Aunque es cierto que ya existen muchos juegos en los que, para poder echar una partida es necesario utilizar el móvil, también son muchos los fanáticos de los juegos de mesa tradicionales, que abogan por mantener la esencia de jugar con las cartas, fichas y tableros de toda la vida, y que creen que probar un nuevo juego y pasar un buen rato echando unas partidas con la familia o amigos es uno de los entretenimientos más enriquecedores que puede haber.
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En este sentido, la afición por los juegos de cartas ha roto, quizá, el estándar de que la tecnología influye demasiado en las nuevas generaciones. Aunque esto es totalmente cierto y comprobable, en el caso de los juegos de mesa, los niños y jóvenes son una gran parte de su público aficionado.

Diseñar un juego de mesa a los 12 años de edad
Sin embargo, el caso de Henry es algo particular. Al joven de 12 años, original del condado británico de West Midlands, no solo le han apasionado este tipo de juegos desde bien pequeño, sino que, además, esa pasión por las cartas le ha llevado a crear el suyo propio. El juego de Henry se llama ‘Waves of fortune’ y, según contó el joven en una entrevista con la BBC, comenzó a diseñarlo inspirándose en las vacaciones de verano que pasó con su familia en Grecia, en el que pudo hacer buceo: “Tienes que coger tantos tesoros como puedas al final del juego. Yo lo llamo botín de mar”, explicó Henry.
El joven de 12 años supo plasmar su amor por los piratas y el mar en el diseño y la dinámica del juego ‘Waves of fortune’, en el que se navega por alta mar mientras se deben tomar las decisiones correctas para buscar la victoria. Según Henry, el juego es “rápido y estratégico”, e implica que cada jugador recoja los máximos tesoros posible, y combinarlos con cartas de acción: “No fue difícil de configurar. Lo he jugado mucho con mis amigos y familiares, y dijeron que es muy divertido, incluso los adultos lo disfrutan”. Cualquiera podría pensar que un juego como este puede inventarlo cualquier persona y jugar de forma casera con amigos y familiares pero, lejos de quedarse ahí, Henry desarrolló el diseño completo y, actualmente, el juego está ganando seguidores por todo el mundo, con pedidos desde Canadá, India o Ucrania.

Henry, un joven creativo y solidario
Fue una juguetería de su ciudad la que animó e invitó al joven a comercializar allí ‘Waves of fortune’. Obviamente, Henry no pudo negarse y, según relató en la BBC, “no podía creerlo” cuando el negocio local le dio la oportunidad de probar suerte: “Estaba encantado, era increíble, no podía creer que estuviera sucediendo. Tuve un día de exhibición allí y vendí bastantes”. Desde entonces, el joven ha vendido más de 160 juegos, y se espera que la acogida mejore, ya que los comienzos no son fáciles para nadie. De hecho, Henry ya tiene pendientes pedidos de su juego para países como Alemania, Suiza o Malta.
A pesar de su inesperado éxito y de la ambición del joven de que ‘Waves of fortune’ pueda llegar a competir con otros juegos como ‘Uno’, por ejemplo, Henry aseguró que el objetivo de lanzar el juego no era ganar dinero: “Como en realidad no se trataba de ganar dinero, he decidido donar parte de las ganancias a obras de caridad y a buenas causas”, dijo. Hasta ahora, el joven ha donado más de 240 euros a organizaciones benéficas desde que comenzó a vender ‘Waves of fortune’ en Navidad, y ha prometido dar 1 euro por juego vendido a la caridad.