
Una falsificación burda, pero que en algún momento debió pensar que iba a funcionar. Un hombre intentó redactar un testamento falso para hacer desaparecer la deuda que tenía con el fallecido y repartirse la herencia con la hija, pero no todo ha ido como él pensaba.
El diario italiano Il resto del Carlino cuenta la historia de Gianguido Bazzoni, ex coordinador provincial de Forza Italia y antiguo consejero regional de 67 años, que ha sido condenado a un año y cuatro meses de prisión por falsificar el testamento de Luigi Pini, un antiguo funcionario bancario de 97 años que falleció el 7 de junio de 2021. Según explica la fiscalía, Bazzoni redactó un testamento falso con el objetivo de cancelar una deuda de 218.000 euros que mantenía con Pini, adquirir un fondo agrícola y repartirse la herencia con la hija del fallecido.
La caligrafía del testamento no coincidía
El caso comenzó cuando la hija de Pini, tras recibir un correo electrónico el 2 de agosto de 2021 informándole sobre la existencia de este testamento, se mostró sorprendida. En el mensaje se le indicaba que debía presentarse ante el notario dos días después. Al revisar el documento, se percató de que el testamento estaba escrito a lápiz y que la caligrafía no coincidía con la de su padre. Esto despertó sus sospechas, por lo que decidió investigar más a fondo. En la oficina de su padre, descubrió varios documentos escritos por Bazzoni que mostraban una escritura similar a la del testamento. Tras realizar un análisis grafotécnico, los peritos confirmaron que la caligrafía del testamento correspondía a la del propio Bazzoni.
El tribunal civil determinó que el testamento era falso y condenó a Bazzoni a pagar 18.000 euros por gastos legales.

El caso fue respaldado por múltiples pruebas. Las consultas grafotécnicas, incluyendo una realizada por la defensa, confirmaron que la escritura del testamento era la misma que la de Bazzoni. Todos los expertos coincidieron en que la caligrafía del documento coincidía por completo con la de Bazzoni, incluso el perito de la defensa, que aunque intentó generar dudas sobre la autenticidad del documento, admitió que existía una notable compatibilidad entre las escrituras.
En el proceso penal, la hija de Pini se personó como parte civil y recibió una indemnización provisional de 10.000 euros. El abogado de la hija del fallecido destacó cómo Bazzoni evitó defenderse en relación con los hechos y, en lugar de eso, intentó desviar la atención del proceso acusando a la parte afectada: el expolítico incluso había elogiado al difunto para justificar los supuestos legados, pero en el proceso penal cambió su postura, atacando la memoria de Pini y desacreditando la figura de este “funcionario bancario intachable”. Según la acusación, Bazzoni había caído en una actitud contradictoria.
Por su parte, la defensa de Bazzoni, representada por el abogado Alessandro Gino Vallese, argumentó que la jurisprudencia de la Corte de Casación no solo exige la prueba de la falsedad del testamento, sino también la prueba de que el interés recaía exclusivamente sobre el acusado. Vallese señaló que había otros deudores de Pini, lo que indicaba que no era necesariamente Bazzoni quien se beneficiaba del testamento falsificado. Además, puso en duda la escritura a lápiz, sugiriendo que Pini podría haber utilizado este método en sus documentos. Otro de los puntos planteados por la defensa fue que Pini había prestado dinero a terceros con intereses, lo que podría haber hecho que algunos de los deudores consideraran nulas esas deudas por inmoralidad. Vallese sugirió que otras personas con deudas con Pini podrían haber tenido interés en modificar el testamento para su propio beneficio.
A pesar de estos intentos de defensa, el tribunal consideró suficientes las pruebas aportadas para condenar a Bazzoni por la falsificación del testamento, lo que privó a la hija de Pini de la herencia durante cuatro años y le causó un daño tanto patrimonial como moral.