
A priori, parecen personas extrovertidas, sociables, volcadas en la conversación. Sin embargo, en cuanto la charla avanza, nos damos cuenta de que en realidad esa persona solo habla de sí misma. No hace preguntas, pues lo único que le interesa es mantener un monólogo. Este fenómeno tan común en algunas personas ha sido objeto de estudio de la psicología.
Esta tendencia puede estar relacionada con rasgos de personalidad narcisista, un trastorno que se caracteriza por una profunda necesidad de admiración y una falta de empatía hacia los demás. Aunque no todas las personas que hablan de sí mismas tienen un trastorno narcisista, comprender las razones detrás de este comportamiento puede arrojar luz sobre dinámicas interpersonales complejas y, a menudo, conflictivas.
De acuerdo con el psicólogo Sergio de Dios González, hablar constantemente de uno mismo puede reflejar una variedad de factores emocionales y psicológicos. Uno de los más comunes es el deseo de validación. Las personas con rasgos narcisistas suelen necesitar aprobación constante para mantener una autoimagen inflada. Hablar de sí mismas les proporciona una forma de reafirmar su identidad y alimentar su autoestima, especialmente si la conversación gira en torno a sus logros, habilidades o experiencias extraordinarias.
Otra razón que explica este comportamiento es la dificultad para empatizar con los demás. Los individuos con trastorno narcisista de la personalidad (TNP) tienden a carecer de la capacidad de ponerse en el lugar de los demás, lo que provoca que sus interacciones sociales sean unilaterales y centradas en ellos mismos. En muchos casos, esta incapacidad de empatizar va acompañada de un profundo desprecio por los sentimientos o perspectivas ajenas, lo que refuerza el ciclo de autocomplacencia y egocentrismo.
Además, algunos estudios sugieren que el comportamiento narcisista también puede surgir como un mecanismo de defensa frente a inseguridades profundamente arraigadas, explica el psicólogo. Aunque en la superficie parecen seguros y arrogantes, muchos narcisistas ocultan sentimientos de insuficiencia o miedo al rechazo. Hablar constantemente de sí mismos les permite ocultar estas vulnerabilidades bajo una fachada de grandeza y autoconfianza.
Los perfiles del narcicismo
Existen diferentes tipos de narcisismo, y uno de los más complejos de identificar es el narcisismo encubierto. A diferencia del narcisista clásico, que se muestra abiertamente arrogante y seguro, el narcisista encubierto puede parecer tímido o modesto, pero sus conversaciones también están dominadas por referencias personales. En lugar de presumir abiertamente, pueden presentarse como víctimas o personas incomprendidas, siempre llevando la conversación hacia sus experiencias personales de sufrimiento o sacrificio.
Esta forma de narcisismo suele ser aún más difícil de tratar, ya que estas personas rara vez reconocen su necesidad de validación. Las conversaciones con estas personas pueden parecer inicialmente empáticas o vulnerables, pero con el tiempo resulta evidente que cualquier tema termina volviendo a girar en torno a ellos mismos.
Así, el hecho de que una persona solo hable de sí misma puede desgastar rápidamente sus relaciones personales. Los amigos, familiares o colegas del trabajo pueden sentirse ignorados, subestimados o incluso manipulados, especialmente si perciben que sus propios problemas y emociones son constantemente minimizados o eclipsados por las historias personales del narcisista.
Con el tiempo, este patrón puede llevar al aislamiento social del individuo con personalidad narcisista. A menudo, las personas a su alrededor se cansan de la falta de reciprocidad emocional y buscan alejarse para preservar su propio bienestar. Por ello, es común que estas personas se enfrenten a rupturas de amistad o relaciones sentimentales fallidas, ya que su incapacidad para dar espacio a las experiencias ajenas crea un profundo desgaste emocional en quienes les rodean.