
Una de cada 100 personas en España sufre una Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII), según datos del GETECCU (Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa). Esto implica que cerca de 360.000 personas en nuestro país sufren de colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn.
La enfermedad de Crohn se caracteriza por inflamación persistente y episodios de brotes agudos en cualquier parte del tracto digestivo desde la boca hasta el recto, con mayor frecuencia en el extremo inferior del intestino delgado (íleon) y el intestino grueso (colon). Esta inflamación puede extenderse en profundidad en las capas del tejido intestinal, causando dolor abdominal intenso, diarrea crónica, fatiga extrema y pérdida de peso no intencionada.
Los síntomas pueden variar ampliamente según la gravedad y la ubicación de la inflamación. Algunos pacientes pueden experimentar períodos de remisión, durante los cuales los síntomas disminuyen o desaparecen por completo, seguidos de recaídas repentinas que pueden ser desencadenadas por factores como el estrés, la dieta o incluso cambios en la microbiota intestinal.
La causa exacta de la enfermedad de Crohn aún no se comprende completamente, aunque se cree que una combinación de factores genéticos, ambientales e inmunológicos desempeña un papel crucial, según la Clínica Mayo. Los estudios sugieren que el sistema inmunológico de quienes padecen la enfermedad reacciona de manera anormal a la microbiota intestinal, desencadenando una respuesta inflamatoria crónica que daña el revestimiento del tracto digestivo con el tiempo.
Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Crohn
De acuerdo con los profesionales de la Clínica Mayo, el diagnóstico preciso de la enfermedad de Crohn puede ser un desafío debido a la similitud de sus síntomas con otras condiciones digestivas, como la colitis ulcerosa. Los médicos utilizan una combinación de pruebas, que pueden incluir colonoscopias, tomografías computarizadas, análisis de sangre y biopsias, para determinar la ubicación y la gravedad de la inflamación intestinal.
Ya que no existe una cura, el tratamiento de la enfermedad de Crohn generalmente se centra en el control de los síntomas, la reducción de la inflamación y la prevención de complicaciones a largo plazo. Este varía según la gravedad de la enfermedad y puede incluir cambios en la dieta, medicamentos antiinflamatorios, inmunosupresores o biológicos, y en casos graves, cirugía para eliminar las áreas dañadas del intestino.
A pesar de los avances en la comprensión y el tratamiento de esta condición médica, vivir con la enfermedad de Crohn puede ser desafiante emocional y físicamente. Los pacientes frecuentemente enfrentan cambios en su calidad de vida debido a la imprevisibilidad de los brotes y la necesidad de ajustar constantemente su tratamiento para manejar los síntomas y prevenir complicaciones a largo plazo, como estrechamiento intestinal o fisuras anales.
La investigación continua es crucial para mejorar la calidad de vida de quienes viven con esta enfermedad crónica. Se están investigando nuevas terapias y enfoques para abordar la inflamación intestinal de manera más específica y efectiva, mientras que los programas educativos y de apoyo son fundamentales para ayudar a los pacientes a manejar sus síntomas y tomar decisiones informadas sobre su salud.