La Agencia Tributaria deja en puerto sus patrulleras más antiguas tras encontrar fibras de amianto cancerígeno, material prohibido desde 2002

Se trata de cuatro buques tipo ‘Alcaraván’ y el ‘VA-II’. En el análisis se encontró que uno de los materiales de una de las embarcaciones contiene fibras de amianto, en concreto crisotilo. Ahora se van a analizar el resto de barcos y los tripulantes se someterán a evaluaciones médicas

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Una de las patrulleras 'Alcaraván'
Una de las patrulleras 'Alcaraván' de Vigilancia Aduanera

El Servicio de Vigilancia Aduanera, dependiente de la Agencia Tributaria, ha decidido este lunes dejar en puerto sus patrulleras más antiguas tras encontrar en una de ellas fibras de amianto, material altamente contaminante y que está prohibido desde el año 2002. Las embarcaciones que han dejado de estar, de momento, operativas son las de tipo ‘Alcaraván’ (Cantabria, Gijón, Ribadeo y Bilbao) y la embarcación ‘VA-II’ con base en Muros, en Galicia. Los ‘Alcaraván’ son patrulleros construidos para los Astilleros Viudes, que entraron en servicio a partir del año 1984.

Prácticamente, todos los buques de Vigilancia Aduanera tienen nombre de aves, y el alcaraván lo es; se trata es un ave esteparia bastante común en España, de hábitos nocturnos y esquivos y de colores discretos. El sindicato SIAT ha denunciado la situación y ha asegurado que “si se invirtiera en nuevas embarcaciones no tendríamos este problema. Es inconcebible que buques de más de 40 años sigan realizando actuaciones operativas. La última revisión de evaluación de riesgos se produjo en 2016. SIAT viene solicitando que se defina la periodicidad de las revisiones de las evaluaciones riesgo de cada embarcación”.

El problema se descubrió gracias a los tripulantes de la patrullera ‘Alcaraván I’, con base en Santander, al detectar una sustancia pulverulenta desconocida desprendida del techo de diversas estancias del buque. El Servicio de Prevención tomó muestras y las remitió al Laboratorio Central de Aduanas. En el análisis se encontró que uno de los materiales contiene fibras de amianto, en concreto crisotilo. El amianto es un agente químico cancerígeno, cuyo uso industrial se prohibió en España definitivamente en 2002. El informe se emitió el pasado 31 de marzo de 2025 y, ese mismo día, la Agencia Tributaria dio instrucciones para la paralización de la actividad de la embarcación ‘Alcaraván I’ y del todas de la misma tipología, es decir, el resto de ‘Alcaravanes’ y la embarcación ‘VA-II’ de Muros (por haberse construido en el mismo astillero en similares fechas).

El buque 'VA-II' de Vigilancia
El buque 'VA-II' de Vigilancia Aduanera (Foto. Jaime Estévez)

La propia Agencia Tributaria destaca que ”todavía no se ha comprobado si las fibras de amianto se han liberado al aire respirable por el personal, por lo que es necesario todavía determinar si ha habido exposición al riesgo, para lo que el Servicio de Prevención realizará mediciones próximamente”. El departamento aduanero señala que “el riesgo de que haya existido exposición al amianto es bajo, dado que el material con amianto está localizado en la parte más profunda del techo y se sitúa sobre una superficie de madera, la cual estaría conteniendo en cierto modo su liberación al ambiente. No obstante, existe cierto riesgo de liberación a través de las uniones entre los paneles de madera, pues no son estancas, el material se deshace fácilmente y está expuesto a vibraciones”.

El grupo acrobático español vuela junto a un avión de transporte A400M del Ejército del Aire

Paradas por precaución

En el resto de embarcaciones paralizadas, de momento no se ha determinado que tengan materiales con amianto. “La suspensión de su actividad se ha realizado aplicando el principio de precaución. A partir de ahora se va a realizar una inspección de amianto en todas ellas para asegurarse de que no existe riesgo”. El siguiente paso será, si es necesario, contratar actuaciones de desamiantado o dar de baja del servicio a la embarcación que esté afectada, “para evitar cualquier exposición de las tripulaciones a este riesgo”. La Agencia también va a organizar más actuaciones de comprobación para descartar que, en otras embarcaciones construidas antes de 2002, haya también amianto. “Por ser de distinta tipología y antigüedad a las ahora paralizadas, es poco probable que existan materiales con amianto”.

La vicepresidenta primera del Gobierno
La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero (ROCÍO RUZ/EUROPA PRESS)

En cuanto al personal que trabaja en el ‘Alcavarán I’, a todos se les está ofreciendo el reconocimiento médico específico “que contiene pruebas inespecíficas y valoración de sintomatología que pudiera relacionarse con la exposición al polvo que se ha estado desprendiendo del techo, cuya composición en principio no se ha determinado como tóxica. Si como resultado de las mediciones que se van a realizar se determinará que ha habido exposición al amianto en esta o en otras embarcaciones, se realzarían los reconocimientos médicos con el protocolo de amianto aprobado por Sanidad”.

Desde el sindicato SIAT aseguran que la Dirección Adjunta de Vigilancia Aduanera les han comunicado que no tienen conocimiento del material que se empleó en esas embarcaciones construidas en los años 80, “que está todo en formato papel y que están tratando de recopilar toda la documentación con el fin de poder inspeccionar si existe amianto o no en el resto de embarcaciones con una empresa especializada. El revestimiento hallado en el puente del ‘Alcaraván I’ pudo haber sido instalado posteriormente para mejorar la climatización”.

Quejas desde marzo de 2023

El Comité de Seguridad y Salud y los sindicatos viene reclamando desde marzo de 2023 que se analizara ese polvo en suspensión. “Por no invertir unos cuantos miles de euros en la sustitución de ese techo desgastado, se ha podido exponer al personal a una sustancia cancerígena. La Agencia ahora va a tener que hacer frente al gasto de paralizar cinco embarcaciones y sus tripulaciones”. Estos buques, por su antigüedad, no se suelen usar en el siempre peligroso trabajo de perseguir a los narcos. Son más bien utilizados para vigilar la costa y abordar embarcaciones recreativas.