
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha acabado, de momento, con las semanas de incertidumbre sobre el futuro de la economía mundial. La pasada noche el mandatario estadounidense anunció aranceles a los productos de 160 países, incluyendo a los 27 miembros de la Unión Europea. A estos los ha agrupado en un solo bloque, y deberán pagar todos el mismo porcentaje: un 20% por todos sus envíos. Se trata de unas tasas que entrarán en vigor el próximo 9 de abril -aunque desde la noche del 2 de abril ya se aplica una del 25% a los automóviles fabricados en el extranjero-.
En este sentido, España no es de los países a los que más afectan estas medidas, ya que gran parte de las exportaciones españolas se quedan dentro de fronteras europeas. Francia, Alemania, Italia, Portugal y Reino Unido son sus principales destinatarios, mientras que la cifra de exportaciones a EE.UU. supone menos del 5% del total de envíos. Sin embargo, sí hay sectores a los que les puede perjudicar especialmente, como el de los electrodomésticos, el material eléctrico, el vino o el aceite de oliva.
Concretamente el aceite de oliva sería uno de los productos más afectados, ya que España es el primer exportador mundial y Estados Unidos el mayor importador -solo produce el 5% dentro del país-. Además, el pasado año se elevó su exportación un 57,7%, hasta los 1.013 millones de euros, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Una “distorsión del mercado” que “afecta a la competitividad” y perjudica a “toda la cadena”
El mayor grupo productor mundial de aceite de oliva virgen extra y aceitunas de mesa, Decoop, ha alertado esta mañana de que la imposición de aranceles “perjudica el comercio internacional y acaba afectando a toda la cadena, desde los ganaderos y agricultores hasta el consumidor (en este caso, el estadounidense), que es el eslabón final que acaba asumiendo el incremento de costes”.
Desde su experiencia, este tipo de situaciones que afectan a las transacciones comerciales terminan afectando a todo el mercado, “porque los productos que ahora tengan más dificultades para venderse en Estados Unidos acabarán por orientarse a otros lugares, provocando una mayor competencia y bajada en las cotizaciones”. Por ello consideran que la Unión Europea debe responder a esta nueva situación “contundentemente y defender los intereses de todos los productores europeos”, sin caer en la tentación de dividirse según los intereses de cada país o según qué producto.
La Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva (ASOLIVA) ha afirmado, por su parte, que la medida del Gobierno estadounidense supone “una importante distorsión del mercado internacional en detrimento de los mercados europeos, especialmente del español y el sector del aceite de oliva, para el que el mercado americano es clave".
Además, considera que la imposición desigual de estos gravámenes favorece a otros mercados, aumentando su capacidad para exportar y vender productos en Estados Unidos, en detrimento de los productos españoles, lo que puede generar un perjuicio económico para toda la cadena productiva de un sector “que tiene un valor económico de 6.000 millones de euros y supone el 12% en las exportaciones alimentarias de nuestro país”, ya que se vería afectada la competitividad y rentabilidad.
El Gobierno español responde con 14.100 millones de euros
El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comparecido este jueves para anunciar que movilizará 14.100 millones de euros como parte del plan de respuesta y relanzamiento comercial, diseñado para proteger a las empresas y el empleo español de los aranceles impuestos por la administración Trump “y tejer un escudo” que proteja a la economía española. De esta cantidad anunciada, 7.400 millones serán de nueva financiación y los 6.4000 restantes de instrumentos ya existentes.
Además, Sánchez ha anunciado que desplegará dos líneas de avales públicas dotadas con 6.000 millones de euros para facilitar el acceso de las empresas a financiación.
Entre las medidas para proteger a los trabajadores, el jefe del Ejecutivo ha anunciado que el Gobierno activará un mecanismo red que permitirá mantener plantillas hasta que la actividad del sector se recupere. Se trata, según ha explicado, de una herramienta parecida a los ERTE, que se activaron durante la pandemia de la Covid-19.
Las organizaciones exportadoras alertan del “impacto negativo”

El director general de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), Mauricio García de Quevedo, ha señalado que desde la asociación se ve con “mucha preocupación” las medidas adoptadas por la Administración Trump y consideran que los aranceles van “a perjudicar tanto a los intereses españoles como europeos y norteamericanos”.
El Club de Exportadores e Inversores, por su parte, ha alertado sobre sus “graves consecuencias económicas”. Se trata de unas medidas que “podrían reducir significativamente el crecimiento económico global e incrementar la inflación, perjudicando tanto a consumidores como a sectores productivos”, ha afirmado su presidente, Antonio Bonet. Asimismo, la entidad ha advertido de que la imposición de estos aranceles provocará una contracción en el volumen de intercambios internacionales, debilitando la aportación del comercio exterior al crecimiento del PIB mundial.