Cuatro trucos infalibles para que la leche no se estropee y dure más en la nevera

Estos métodos servirán para prolongar su vida útil y evitar que se estropee antes de tiempo

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Una mujer con un vaso
Una mujer con un vaso de leche. (Adobe Stock)

Uno de los problemas más frustrantes de la vida diaria es abrir la nevera por la mañana, con los ojos aún cerrados, y descubrir que la leche que pensabas utilizar para tu café o té está echada a perder. La leche agria y con grumos es un escenario común que, aunque no es un asunto de vida o muerte, puede arruinar tu día. Sin embargo, existe un truco sencillo y efectivo para prolongar su vida útil y evitar que se estropee antes de tiempo.

Cuánto dura la leche

La duración de la leche depende de varios factores, principalmente del tipo de leche y cómo se almacene. La leche entera, si no se ha abierto, puede durar entre cinco y siete días después de su fecha de caducidad, mientras que la leche semidesnatada y desnatada generalmente se mantiene fresca más tiempo, superando los siete días. Por su parte, la leche sin lactosa pueden durar incluso de siete a diez días después de la fecha de caducidad, siempre que se conserve adecuadamente en el refrigerador.

Es importante tener en cuenta que la fecha impresa en el envase suele ser una fecha de caducidad, no de consumo preferente. Esto significa que la leche puede seguir siendo segura para el consumo después de ese día, siempre que no haya cambiado su olor ni su sabor. En muchos casos, basta con hacer una prueba de olfato: si la leche huele bien, está en buen estado. De todas formas, hay varias estrategias que puedes seguir para prolongar su vida útil.

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Cómo hacer que dure más la leche

Compra con inteligencia: elige la leche con mayor vida útil

Cuando vayas al supermercado, asegúrate de revisar las fechas de caducidad en los envases de leche. Elige siempre las botellas con la fecha de caducidad más lejana, ya que esto te dará más margen de tiempo para consumirla sin que se estropee.

Mantén la leche en el lugar adecuado de la nevera

Una vez llegues a casa, es fundamental que guardes la leche en el frigorífico lo antes posible. Aunque muchas personas tienden a depositarla en la puerta de la nevera, lo ideal es almacenarla en un estante central, donde la temperatura sea más constante y fría. La puerta es la zona más expuesta al aire caliente cada vez que se abre, lo que puede afectar la frescura de la leche y acelerar su deterioro.

El truco de la sal

Uno de los trucos más efectivos y fáciles de aplicar para alargar la vida de la leche es agregar una pequeña cantidad de sal a la botella. La sal, que es un ingrediente común en la cocina, tiene la capacidad de retrasar el proceso de agrio de la leche al extraer las moléculas de agua. Al hacerlo, reduce la actividad del agua, lo que inhibe el crecimiento bacteriano, uno de los principales factores responsables del deterioro de la leche. Solo necesitas agregar una pizca de sal a la botella y agitarla bien para que se distribuya de manera uniforme.

Congelar la leche

Aunque pueda parecer extraño, si has comprado leche y vas a pasar muchos días fuera, una excelente opción es congelarla. La leche congelada se puede conservar hasta tres meses y, aunque la textura y el sabor pueden variar ligeramente después de descongelarla, sigue siendo segura para su consumo. Ideal para usar en recetas de cocina o repostería, ya que su sabor y consistencia no afectan significativamente a los platos.