
Son muchos los españoles que han tomado la decisión de hacer las maletas y mudarse al extranjero, ya sea para ganar independencia, aprender o mejorar un idioma, continuar sus estudios o acceder a nuevas oportunidades laborales. La mayoría de los que se han marchado a países como Suiza, Irlanda o Alemania encuentran en estos destinos una gran cantidad de aspectos que les fascinan y que acaban implementando en su día a día si regresan a España: en cuanto a la gastronomía, la forma de relacionarse o ciertas costumbres.
Sin embargo, no todo es positivo. Dejar tu hogar supone también comenzar un proceso de adaptación en el nuevo destino y esto puede llevar a choques culturales. Añorar el lugar de origen es muy común, especialmente cuando hay tantas cuestiones que difieren, por lo que son muchos los que deciden volverse antes de tiempo.
Aunque los españoles que se encuentran en el extranjero suelen explicar a través de sus redes sociales únicamente las virtudes de mudarse a otro país, invitando a más personas a seguir sus pasos, otros creadores de contenido muestran ambas caras de la moneda: lo que les ha sorprendido positivamente y lo que no les ha gustado en absoluto de su nuevo destino.
Ángela, una joven española que vive en Suiza desde hace dos meses y medio, se encuentra en el segundo grupo. Ha dedicado varios vídeos en su cuenta de TikTok (@angelajinjii) a explicar a sus seguidores cuáles son las cosas que más le gustan, pero también otro en el que indica todo lo contrario. Ambas deben tenerse en cuenta antes de tomar la decisión final.
Las bolsas de basura y los impuestos
La primera cuestión en la que ha incidido Ángela es en algo que tiene relación con el orden bajo el que se estructura la sociedad: aspectos como la entrega de paquetes o el servicio de recogida de residuos están organizados de tal manera que todo sea mucho más eficiente. Esto supone que existan unas reglas bastante estrictas: “Como no tengas puesto tu nombre en el buzón, no te van a entregar ningún paquete, incluso si no pones tu nombre completo en el buzón”, explica la joven. De esta manera, el cartero certifica que la dirección es correcta y no habrá equivocaciones en la persona que recibirá el paquete.
Lo mismo sucede con las bolsas de basura: si se utiliza una que no sea la oficial del cantón, “te van a multar”. Esto supone un problema para Ángela en el sentido de que estas “cuestan más de un euro cada una”. Además, “tampoco hay muchas papeleras por la calle”.
La creadora de contenido también ha señalado un aspecto que la mayoría de españoles destacan cuando visitan otros países europeos: “Los comercios cierran superpronto”. La vida en lugares como Suiza o Alemania comienza y termina más temprano, al igual que ocurre con el momento en el que se realizan las comidas: “Me parece bien que no abran los domingos, pero me gustaría que pudiesen abrir algunas horas más al día”.
Por último, Ángela ha incluido en su lista de cosas que no le gustan de Suiza el impuesto anual que debe abonarse por la televisión y que ronda los cuatrocientos euros: “Aunque no tengas televisión, te va a tocar pagarlo”.
Pese a que son muchos los beneficios de marcharse a vivir al extranjero, tener en cuenta también las cosas negativas y los aspectos que se echarán de menos del lugar de origen es importante para que la decisión se tome con convicción y la experiencia no se convierta en un recuerdo negativo.