
Para tomar la decisión de marcharse a vivir al extranjero no hay que tener en cuenta solamente la posibilidad de obtener un sueldo más alto, sino que existen una gran cantidad de factores que deben ponderarse en una balanza: el coste de vida, las diferencias culturales con respecto a nuestro país de origen o las oportunidades laborales.
Cada vez son más los españoles que deciden hacer las maletas y mudarse a países como Alemania, Suiza o Noruega en busca de un nuevo futuro. Muchos de ellos utilizan sus redes sociales para explicar cómo ha sido su proceso de adaptación, así como la manera en la que han conseguido un empleo, puesto que ambas son cuestiones muy importantes.
Minerva García, una joven española que se marchó a Londres (Reino Unido) para hacer un voluntariado como au pair, ha buscado trabajo dentro del sector del marketing. En uno de los vídeos que publica frecuentemente en su cuenta de TikTok (@minisgar24), la creadora de contenido explica las preguntas con las que se ha enfrentado a la hora de enviar su curriculum a puestos vacantes, muchas de ellas totalmente innecesarias y que en nuestro país resultarían extrañas.
Creencias religiosas y discapacidades
“¿Cuáles son tus pronombres, el sexo con el que te identificas y con el que naciste?”, comienza enumerando Minerva. Ya desde el primer momento las preguntas inciden en cuestiones personales, prescindibles para encontrar un empleo. Sin embargo, las dos primeras podrían resultar beneficiosas porque permitirían al solicitante sentirse cómodo con la manera en la que el resto de personas se dirigen a él o ella.
Estos y otros datos como la nacionalidad, la religión o creencia, la etnia o la orientación sexual no son preguntados en las entrevistas cara a cara, si no a través de formularios que las empresas y organizaciones utilizan para recopilar información sobre la diversidad de sus empleados o candidatos en procesos de selección: estos son conocidos como Equal Opportunities Monitoring Forms.
Otras de las preguntas habituales son si el candidato tiene derecho a trabajar en el país, si ha llegado a Reino Unido “como un refugiado” o incluso si “consideras que tienes una discapacidad”. Estas, según destacan varias personas en los comentarios del vídeo, pueden llevar a una división en la sociedad, al igual que ocurre con las cuestiones relativas al poder adquisitivo, que guardan mucha relación con la educación recibida. “Aquí viene la chicha”, expresa Minerva. “A qué tipo de escuela fuiste, si era pública, si te pertenecían las comidas gratis al mediodía cuando estabas en el colegio, si has crecido en una casa que era tuya o alquilada”.
También inciden bastante en el nivel de estudios de los progenitores (”Si eres la primera generación de tu familia en ir a la universidad”), su empleo (”¿A qué se dedicaban tus padres o la persona que traía más dinero a casa cuando tú tenías 14 años?”) o la dependencia (”¿Cuidas a alguna persona de tu familia por alguna adicción u otro tipo de problema?”).
Formularios de Seguimiento de la Igualdad de Oportunidades
El gobierno y muchas organizaciones defienden que estos Equal Opportunities Monitoring Forms son una herramienta clave para detectar posibles desigualdades y mejorar la inclusión en el trabajo buscando activamente el aumento de la representación de minorías. Todo esto se enmarca bajo el objetivo de cumplir con la Equality Act 2010, que protege la discriminación en este ámbito. Además, señalan que se trata de un formulario separado (estas preguntas no se realizan durante las entrevistas), opcional (el candidato tiene la posibilidad de responder “prefer not to say”) y anónimo (la información no se comparte con los reclutadores).
Pese a todo ello, la continuación de estos tests ha abierto un debate sobre su efectividad y sus posibles efectos secundarios, ya que recopila datos sensibles que pueden derivar en una discriminación en ciertos entornos si la información no se almacenase de forma segura y acabase difundiéndose. Además, son muchas las personas que temen que sus respuestas puedan influir en las decisiones de contratación.