
Viajar es cada vez más caro. Entre lo que cuesta el transporte a dondequiera que se desee visitar, el precio de las estancias, de la comida, y del resto de gastos imprescindibles, es habitual que las personas no puedan permitirse una escapada a ninguna parte. Además, suele ser recomendable no quedarse a cero a la hora de viajar, ya que siempre cabe la posibilidad de que surja algún gasto extra que no se haya previsto.
Algo así le ha sucedido recientemente a un grupo de estudiantes italianos de Fasano. Los alumnos, del colegio Collodi-Bianco, se encontraban en un viaje escolar que incluía una parada en Auschwitz-Birkenau, el infame campo de concentración nazi ubicado en Polonia. Después de su visita, los estudiantes acudieron al aeropuerto de Cracovia (Polonia), donde debían tomar su vuelo de vuelta a Italia. A pesar de que los alumnos llegaron dentro de los horarios establecidos - según el medio italiano Osservatorio di Fasano -, no lograron embarcar en la aeronave, que despegó sin ellos. Un grupo de menores de edad - acompañados de sus profesores, claro - en un país extranjero y sin manera de regresar a casa.

Pierden el avión y tienen que comprar nuevos billetes: 350 euros por cabeza
Como cabe comprender, esta situación causó gran incertidumbre y frustración entre los alumnos y sus acompañantes; y obligó a la agencia de viajes organizadora a buscar rápidamente alguna solución. No había otra alternativa: fue necesario comprar nuevos billetes, lo que costó, aproximadamente, un total de 11.000 euros adicionales, tanto por el vuelo de Cracovia a Italia como por el transporte terrestre que debía llevar a los estudiantes de vuelta a Fasano, en el sur del país.
Al ver necesario tal gasto adicional, el colegio tuvo que ponerse en contacto con los padres de los alumnos, ya que no disponía de los fondos suficientes para cubrirlo: solicitaron, debido a esto, una contribución extra de 350 euros por cada alumno, aunque cada uno de ellos había pagado ya una cuota inicial de 685 euros por el viaje. Como es normal, este aumento de precio fue recibido negativamente por parte de algunas familias, que además consideraban injusto que la responsabilidad económica recayese sobre ellos, ya que el error no había sido cosa de los estudiantes ni de los padres, sino de la agencia de viajes y de la organización del colegio.
Al mismo tiempo, algunos padres se mostraron comprensivos con la situación, reconociendo que, aunque el precio era elevado, el colegio había hecho lo posible para garantizar el regreso de los estudiantes. Uno de los padres - que prefirió conservar su anonimato - señaló que “desde el primer momento, ante la emergencia surgida, el director pensó ante todo y con prontitud en solucionar el problema de la mejor manera posible, preocupándose de conseguir que los niños volvieran a casa. Le agradecemos por ello”.
Por otro lado, sin embargo, algunos padres se mostraron disconformes con la petición del colegio, argumentando que tanto la institución como la agencia de viajes debían responsabilizarse de los costes adicionales generados por el incidente. Consideraban injusto que se les exigiese una contribución extra para cubrir un error logístico que no era responsabilidad de los alumnos ni de las familiar. El centro de estudios, por su parte, hizo saber que no podía asumir esos 11.000 euros no previstos, pues supondrían un perjuicio económico. Aunque también lo supondrían para muchas familias.
Otro de los padres, por su parte, considera que “es justo, dentro de los límites de cada uno, aliviar al director y a la escuela tanto como sea posible de los costos adicionales que genera el regreso”, aunque reconoce también que algunas familias no estaban en condiciones de asumir ese coste adicional. 350 euros no son ninguna broma, al final, y en muchos casos pueden suponer la diferencia, como mínimo, entre llegar o no a fin de mes.
Ante la petición de algunos padres al colegio de distribuir los gastos de alguna otra manera, los padres se reunirán con la directora del centro para tratar de encontrar una solución, según informa La Tecnica Della Scuola. Además, desde el centro han solicitado aclaraciones para investigar cualquier responsabilidad de los trabajadores del aeropuerto. En comunicado de la directora en el que expresa su “más profundo pesar, compartido por toda la comunidad educativa del instituto, por lo sucedido”, asegura que “la voluntad de identificar todas las soluciones posibles para cerrar este desagradable asunto sigue siendo firme, con la esperanza de restablecer una relación de confianza y colaboración entre la escuela y las familias”.