Tres españoles se cuelan en la estación espacial rusa de Baikonur en Kazajistán, la más grande y antigua del mundo: detenidos e interrogados

Con ellos acudía también un australiano y alegaron que querían ver el transbordador espacial Burán, lanzado por la URSS en 1988

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Lanzamiento de un cohete en
Lanzamiento de un cohete en la base espacial de Baikonur. (Turismo Kazajistán)

¿Qué ocurre si intentas colarte en un espacio en el que está prohibido el acceso? La respuesta parece obvia: puede caerte una multa o que te detengan en función de la gravedad y el país. Esto le ha pasado a tres españoles y un australiano que trataron de entrar en la base espacial rusa Baikonur de manera ilegal, según ha reportado EFE citando a la agencia estatal rusa RIA Nóvosti. Este complejo se sitúa en Kazajistán (a 2.600 kilómetros de Moscú), antigua república de la Unión Soviética, y es el más grande y antiguo del mundo.

Las fuerzas de seguridad del cosmódromo han señalado que los arrestados buscaban echarse unas fotos con el transbordador Burán, lanzado por la URSS en noviembre de 1988. Sin embargo, no contaban con la acreditación necesaria para entrar en la zona, según ha manifestado el medio ruso Pravda. Mediante esta misma vía se ha comunicado que los turistas “se colaron en la plataforma del 112 ‘A’” y que esa zona no estaba vallada. No obstante, los guardias los interceptaron y los detuvieron. También los sancionaron por “violación del régimen de acceso a una instalación protegida" con 5.000 rublos a cada uno, es decir, 54,89 euros. En esta ciudad, aunque se encuentran en el país kazajo, se emplea la moneda y legislación rusas.

Uno de los transbordadores espaciales
Uno de los transbordadores espaciales soviéticos Buran, cerca del Museo de la Cosmonáutica. (EFE/EPA/Maxim Shipenkov)

Hasta el momento, a través de Europa Press se conoce que los arrestados estaban siendo interrogados. Por su parte, fuentes del Ministerio de Exteriores español han informado de que “autoridades competentes” han confirmado que los tres están ya en libertad y la Embajada en Astaná está estableciendo contacto con ellos para “prestarles asistencia consular”.

La curiosidad supera a la ilegalidad en Baikonur

No es la primera vez que se detienen a varios turistas por intentar entrar en este espacio de acceso restringido. EFE ha señalado que, en noviembre del año pasado, fueron arrestados un francés y un alemán, y meses antes, otros dos franceses. A estos se suman tres españoles en 2023, que también intentaron acceder al complejo de montaje y abastecimiento de los Burán.

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Ante esta intención de no cumplir con la legalidad estipulada, cabe preguntar qué es lo que llama tanto la curiosidad por este lugar. Según la página oficial de turismo de Kazajistán, la base Baikonur resulta el principal centro de lanzamiento de cohetes y satélites rusos, aunque también sirvió como centro de pruebas de los misiles balísticos de la URSS en 1955. A esto se suma que fue el “primer y mayor centro de lanzamiento de todo el planeta”.

El complejo se compara con Cabo Cañaveral, pero versión soviética. Desde aquí partió el cohete Soyuz que llevó a Yuri Gagarin al espacio en 1961, antes de los estadounidenses pisaran la luna en julio de 1969. Por todo esto, la base espacial ha continuado siendo un “lugar secreto y ultraprotegido”.

El cosmódromo de Baikonur. (Institute
El cosmódromo de Baikonur. (Institute of the Cosmos)

El Burán, un antiguo transbordador espacial

La principal motivación de los españoles fue ver el Burán, una lanzadera soviética que no llegó a ser fructífera debido al auge de su competidor estadounidense: la NASA. EFE ha asegurado que es una réplica de los Shuttle estadounidenses y que voló una sola vez (1988). En la actualidad, no es más que un recuerdo y sus prototipos son piezas de museo que los interesados pueden visitar en el principal centro de exposiciones de Moscú o en el Museo Tecnológico Speyer (Alemania).

El Burán, fue símbolo de la grandeza y del ocaso del proyecto comunista, pero se destruyó al desplomarse el techo de la nave industrial en la que se encontraba en Baikonur. Pero aún queda uno de los transbordadores originales, de nombre Buria, que yace abandonado, polvoriento, agrietado, pero aun así majestuoso, en unos hangares en la inhóspita estepa kazaja.