
El Ayuntamiento de Madrid que dirige José Luis Martínez-Almeida está instalando nuevos bancos en la capital para que los viandantes puedan sentarse. De momento, el Consistorio no ha anunciado públicamente esta nueva adquisición. Ha sido el concejal socialista Antonio Giraldo quien ha llamado la atención de este mobiliario urbano en su cuenta de X (antes Twitter): “¿Qué os parece este nuevo modelo de banco que está instalando el Ayuntamiento de Madrid en sustitución de los clásicos de madera? Es de plástico. Cierto que tiene respaldo (bien) y no es de piedra (bien en verano), pero la estética es francamente cuestionable. Y el color...”, señala Giraldo.
Un portavoz del Área de Urbanismo matiza al edil socialista, ya que los nuevos bancos no son de plástico. “Se trata de un banco de hormigón, más duradero y de bajo mantenimiento. Muy cómodo”. El Ayuntamiento ha realizado una prueba con su instalación, aunque de momento no se plantea ponerlo en otras ubicaciones de la ciudad. En realidad se trata de un banco modelo ‘VILNIUS’ “con forma de plano continúo doblado por un eje horizontal, formando un ángulo de 102º entre el plano del asiento y el respaldo. Este plano está interrumpido por una abertura central con forma lineal que sirve para la evacuación del agua”, reza el pliego de condiciones técnicas del contrato que adjudicó el Consistorio en diciembre de este año.
El Área de Gobierno de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad se ha gastado 999.937 euros en la compra de 1.662 bancos de todo tipo, entre los que están 50 unidades de este modelo tan especial, hecho con “hormigón H-60 de cemento ‘portland’ de color con árido granítico”. Los soportes y apoyabrazos metálicos están fabricados en fundición de aluminio con un acabado pintado color plata texturizado con protección frente a la corrosión. Este banco es el más caro de los 13 modelos que ha adquirido Urbanismo. Cada unidad cuesta 1.455 euros (88.000 euros para 50 unidades), cuando el resto oscila entre los 380 y los 640 euros.
El fabricante, Escofet, señala que estos bancos de hormigón son más resistentes que los habituales y tienen una durabilidad superior a 30 años. Además, son más sostenibles porque utilizan un 40% menos de materia prima que otros similares y al ser ligeros en comparación con otros de hormigón, tienen menor impacto en el transporte en lo que emisiones de CO2 se refiere. “Son de mínimo mantenimiento y muy fácil limpieza al disponer de tratamiento anti-grafiti. Accesibles y ergonómicos, no tienen apoyabrazos en el centro”. Su color, el beige, ayuda a disminuir su calentamiento y, por tanto, no supone un problema en verano.

“La ciudad crece y su mobiliario urbano también. Debido a la gran expansión de la ciudad como consecuencia de los nuevos desarrollos llevados a cabo en Madrid y el aumento, por tanto, del número de ciudadanos a lo largo de los años, a pesar del gran número de bancos existentes en la ciudad, se precisa un aumento de la dotación actual para el buen servicio en las diversas calles, plazas y parques”, señala el Consistorio. Por eso esta reciente compra de casi 1.700 unidades. La mayoría de los modelos son de madera o de tablones WPC, excepto este nuevo modelo de hormigón, un poco más caro que el resto.
Algunos bancos antiguos incumplen normas
“Actualmente, existe una demanda general de la ciudadanía de proveer de bancos aquellas zonas que carecen del número adecuado para la población usuaria”, recalcan desde Urbanismo. Con este contrato se busca “reequilibrar las dotaciones de bancos en los distritos y barrios más carentes de la ciudad. Asimismo, debido a la gran cantidad de elementos de mobiliario urbano instalados en las diversas vías y espacios públicos de la ciudad de Madrid a lo largo de los años, y como consecuencia de los cambios introducidos en las leyes y normativas que rigen en la colocación, dimensiones y diseño de dichos elementos, gran número de los actualmente existentes incumplen dichas normas, por lo que se precisa su renovación paulatina para adaptarlos a las actuales normativas”. En Madrid hay 68.000 bancos públicos, según datos del propio Ayuntamiento, de los que más del 80% “se ajustan a elementos urbanos normalizados”.
Aparte del banco de hormigón, el Ayuntamiento ha comprado modelos hechos con listones de plástico reciclado y apoyabrazos de acero; modelos de tablones de madera tropical de alta densidad tratadas con producto insecticida y fungicida; y modelos de tablones reciclados de WPC.