
Serena Garitta ganó Grande fratello - la versión italiana de Gran Hermano - en 2004, cuando tenía 25 años. Recientemente, ha concedido una entrevista al medio italiano Leggo para reflexionar sobre su experiencia en el programa, más de 20 años después de su paso por el reality.
Según ha confesado, y como suele pasar, hubo cosas buenas, claro, pero también algunas que no lo fueron tanto. “Yo llegué allí como si fuera Alicia en el País de las Maravillas”, comenta, añadiendo que “tenía veinticinco años, pero era una chica en una fase postadolescente”. Según la italiana, “las chicas de 25 años que participan hoy son mucho más maduras que yo”.
De Ciencias del Deporte a presentar programas de televisión
En su momento, aparentemente, creía que lo de trabajar en televisión “lo hacía solo quien vivía en Roma”, pero “lo soñaba y me jugué todo”. Por esto mismo, y de acuerdo con Serena, al mismo tiempo que se presentó a las audiciones para acceder al programa, se presentó - sin éxito - a las oposiciones para trabajar en un banco. Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte por la Universidad de Génova, en realidad no se había planteado una carrera en la televisión hasta que le surgió la oportunidad.
Aún todavía se plantea alguna vez si “una vida lineal y sólida habría sido mejor”, ahora está “contenta con lo que estoy haciendo. Llevo veinte años viviendo de la televisión y nunca he estado sin trabajo. No he llegado a presentar Domenica In, pero la televisión se ha convertido en mi trabajo”, haciendo las veces de corresponsal en programas como ¡Qué noche esta noche! o Domenica Cinque; como presentadora en Piazza la Rissata o Bingo Night Show; como concursante de Amo Italia o Alessandro Borghese - Celebrity Chef; e incluso como actriz en Blanca.

Se gastó el premio en una casa en Roma que acabó vendiendo
Pero Gran Hermano llegó a su vida y la cambió por completo. “Me gusta, siempre me ha gustado”, contaba en Leggo, añadiendo que “lo veía antes de hacerlo, luego caí dentro y después he seguido viéndolo durante muchas ediciones”. Sin embargo, ahora le resulta más difícil de seguir, en concreto “desde que se ha convertido en GH Vip, de alguna manera he perdido mucho el interés. Esta edición la he seguido sobre todo a través de las redes sociales. Me cuesta un poco ver el episodio. Dura demasiado”. Para ella, al final “se exacerban las reacciones y los comportamientos”, lo que se acentúa, además, porque, al ser VIP, los concursantes siempre son personas que ya tienen su público “y por un discurso generacional están acostumbrados a presentarse de cierta manera delante de las cámaras”.
Pero aunque le haya acabado saliendo todo bien, según ha informado el medio italiano Il Messagero, Serena admite que no supo gestionar el premio de Gran Hermano, esos 220 mil euros que recibió al coronarse como ganadora del reality: “Gané 220 mil euros y lo tiré todo a la basura. Con ese dinero compré una casa en Roma y luego la vendí. Te cae del cielo, y no tenía la capacidad de gestionarlo. Pero tampoco la tengo ahora”, confiesa. En su día, según explicó, porque no tenía la madurez necesaria para administrar tal suma de dinero; y a día de hoy porque “me gusta vivir bien, no pienso en ahorrar. Mis familiares dicen: ‘Ahorra, no sabes lo que puede pasar’. Pero nunca lo hago. Y al final creo que estoy haciendo lo correcto”.