
La líder de la extrema derecha francesa se queda fuera de la carrera presidencial de 2027 en un momento en el que las encuestas le situaban en primera posición. Tras la condena a Marine Le Pen por malversación de fondos europeos en su etapa como eurodiputada, el presidente de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, está llamado a ser el sucesor, un “gran activo para el movimiento”, como calificó este lunes por la noche la propia dirigente ultra.
La condena impuesta por la justicia francesa –cuatro años de prisión, 100.000 euros de multa y cinco años de inhabilitación con aplicación inmediata– cortaría al paso a la líder del partido más votado en las últimas elecciones legislativas del pasado mes de julio. “Espero que no tengamos que utilizar este activo antes de lo necesario”, declaró Le Pen sobre la posibilidad de que el partido se vea obligado a echar mano de Bardella si se confirma su inelegibilidad.
Mientras la ultraderecha francesa se niega a hablar de plan B, lo cierto es que el joven dirigente es el relevo natural en un partido dominado por la familia de los Le Pen. Desde su fundación, en octubre de 1972, hasta enero de 2011, el antiguo Frente Nacional estuvo presidido por Jean-Marie Le Pen. Después, Marine Le Pen, su hija, asumió el cargo hasta septiembre de 2021, llevando a cabo un proceso de renombramiento, lo que dio lugar al actual Agrupación Nacional (Rassemblement national, RN en francés).
Con la elección de Jordan Bardella como nuevo presidente del partido francés se abrió una nueva era para la formación ultra, siendo la primera vez en medio siglo que un miembro de la familia Le Pen no ocupaba este cargo. Ante la posibilidad de que Le Pen no pueda optar al palacio del Eliseo en 2027, este joven dirigente emerge como potencial candidato: sería la primera vez que un Le Pen no encabece unas elecciones presidenciales.
Romper la hegemonía de los Le Pen
Bardella ya fue el aspirante por esta formación a las elecciones europeas del pasado 9 de junio y consiguió un resultado inédito: el partido de extrema derecha logró un tercio de votos, una victoria que desembocó en el inesperado movimiento del presidente francés, Emmanuel Macron, que adelantó las elecciones legislativas. Sin embargo, la inhabilitación de Le Pen deja sobre este joven político un reto magnánimo: convertirse en el principal rostro de una formación “bastante dependiente del liderazgo carismático de Le Pen”, como resume Guillermo Fernández, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid.
Este profesional, autor del libro Qué hacer con la extrema derecha en Europa: el caso del Frente Nacional, cree que la condena a la líder de la formación ultra es un “duro golpe” para esta familia política. Aunque Le Pen pueda seguir dirigiendo el partido, aventura que “le irá peor” en las próximas elecciones. “La pregunta no es si el partido va a implosionar, sino cuánto de mal le va a afectar”, añade en unas declaraciones a Infobae España.
“La pregunta no es si el partido va a implosionar, sino cuánto de mal le va a afectar”
Fernández apunta a la hegemonía del “clan familiar” de los Le Pen. “Le Pen no solo es la líder de este grupo y perteneciente al clan familiar, sino que había logrado crear un tipo de liderazgo que difícilmente podrá igualar Bardella. Había logrado crear un personaje, posicionarse como una política cercana para los franceses y que entiende bien los problemas de los franceses”.

Para este politólogo, “eso no ocurre con Bardella”. “La gente le reconoce que es un buen orador, una persona preparada y un rostro desdiabolizado, pero le achaca ser un robot y no tener sangre en las venas”. En cambio, a Marine Le Pen, además, los franceses la relacional con “una persona cercana, que entiende los problemas de las clases populares y entiende bien a las mujeres francesas, particularmente las de mayor vulnerabilidad”. “Se había forjado un perfil político de mujer divorciada, con hijos, que entendía bien la realidad de tantos lugares monoparentales”, detalla este politólogo acerca del fuerte liderazgo de Le Pen.
En cuanto a la posibilidad de una mayor movilización de la ultraderecha europea, más allá del apoyo expresado hacia la líder de extrema derecha, este politólogo determina que no tendrá mucho recorrido. “Mucho más allá de eso no harán; no pueden hacer”, zanja Guillermo Fernández.