
La actriz Karla Sofía Gascón, conocida por su papel en la exitosa película Emilia Pérez, ha visitado este martes 1 de abril el plató de El Hormiguero, donde, además de hablar sobre su nominación al Premio Óscar, ha abordado con sinceridad la controversia que la rodeó tras la aparición de antiguos tuits en su cuenta de Twitter. Durante la entrevista con Pablo Motos, Gascón no solo ha compartido su versión sobre los hechos, sino que también ha presentado la edición de su libro Lo que queda de mí, que ha agotado su primera tirada.
La polémica que ha marcado la carrera de Gascón comenzó a principios de 2025, cuando se revelaron tuits de años atrás en los que la actriz hacía comentarios considerados racistas e islamófobos. Estos mensajes, rescatados por una periodista musulmana, desataron una ola de críticas en redes sociales, lo que afectó profundamente la promoción de Emilia Pérez, y casi pone en peligro su nominación al Óscar. Netflix incluso decidió desvincularse de la actriz en varios eventos promocionales en Estados Unidos, y el director de la película, Jacques Audiard, expresó su deseo de no mantener contacto con ella en distintas ocasiones.
“Se juntó el hambre con las ganas de comer”
Durante su entrevista con Pablo Motos, la actriz ha explicado, tal y como le ha contextualizado el presentador, cómo ha vivido ser “linchada con muchísima crueldad por unos tuits antiguos”: “Se juntó el hambre con las ganas de comer. Íbamos muy bien porque hicimos una película maravillosa, con actuaciones increíbles, y hubo gente que quiso destrozar esta película destrozándome a mí”. Concretamente, Karla ha asegurado que “se juntaron personas transfóbicas, con gente que eran competencia de la película, con gente que no soporta que a otros les vaya bien”, algo que no le dejó un “tiempo de reacción” a la actriz o a la producción de Emilia Pérez. Además, Gascón ha añadido que “al final todos nosotros hemos sido víctimas de un sistema de odios y envidias”.
Por este motivo, la protagonista de Emilia Pérez ha dejado claro que “yo no me tengo que defender de nada”. De hecho, señala que la han tachado, de lo que ella cataloga como: “Muchas tonterías”. Y es que, la actriz no tuvo complicaciones para “ponerse a explicar y luchar contra todas esas cosas en la vorágine de la producción”. “Yo solo me he dedicado toda mi vida a luchar contra el fanatismo y por los derechos de las mujeres”, ha expresado.
Gascón también ha querido hacer ver a la audiencia de El Hormiguero que muchos “me han llegado incluso a acusar de asesinar a siete personas”; sin embargo, esto lo ha achacado a las redes sociales, pues considera que “estamos en un mundo dominado” por ellas y considera que se tendría que “tener mucho cuidado”. Según ha expresado: “Es el verdadero Matrix en el que está metida nuestra sociedad”. Igualmente, ha reconocido ser “bastante bruta” y “muy bestia en mis formas” y que “siempre pido perdón por todo”, a pesar de haber dicho lo contrario unos segundos antes. No obstante, ha admitido que hay un límite entre “lo que me han querido llamar”, con lo que verdaderamente ha sido. Y es que según ella: “Estamos dominados por el odio”.
“Me sentí reflejada en la crucifixión”

La actriz, que ha asegurado que ya no tiene cuenta de X, ha manifestado estar muy contenta con el resultado de la película y ha lamentado que la gente confunda “mi talento como artista” con la imagen que pueda tener “la gente de mí“. Ante la pregunta de Motos si alguien la llamó ”para que dieras tu versión", ella simplemente ha afirmado que “daba igual lo que yo dijera” en ese momento. Porque según ha declarado: “Si no era eso, era otra cosa. Como no había nada que sacarme, no tengo ni una multa, ni una pelea, ni nada de nada, tiraron por allí”.
En este sentido, la actriz sospechaba que el jurado la valorara “por algo que no fuera mi talento” y por este motivo, “mi favorita para ganar el Óscar era yo”, ha confesado. Incluso ha añadido: “Creo que mi trabajo ha sido algo inigualable en muchos aspectos”. Sin embargo, Gascón ha afirmado no haberse sentido igual de fuerte que se muestra ahora durante los últimos meses, porque “ha sido muy duro”.
La protagonista de Emilia Pérez ha recordado en el programa una de sus experiencias más tristes que vivió en París. Y es que “sin ser yo católica en absoluto, me fui a una iglesia pequeñita que hay allí y me sentí reflejada en la crucifixión”, ha detallado. “Ese día estaba paseando por el Sena con unos lagrimones tremendos y llegué a pensar que igual era una buena idea quitarme de en medio y tirarme. Luego me di cuenta de lo fría que está el agua del Sena y me lo pensé mejor”, ha expresado. Finalmente, Karla Sofía ha acabado “entendiendo el porqué hace las cosas todo el mundo. Y después lo único que te queda es perdonar”.