
Mari, de 46 años, y Pedro, de 53, han tenido una de las citas más divertidas del programa de Carlos Sobera. Y es que la gracia de la murciana ha sido clave para que su acompañante caiga en sus garras. No obstante, ella no se ha creído que él quisiera conocerla fuera de First Dates; así lo ha demostrado durante la decisión final cuando le ha preguntado por qué quería irse con ella.
La murciana de 46 años se ha definido como un “terremoto” y como una mujer que se sale de los “roles de la sociedad”. Igualmente, Mari le ha comentado a Sobera que hace danza del vientre. Aunque ella prefiere llamarlo “danza de la panza”, ya que “solo tengo un cuadrado”, en lugar de los seis abdominales que se puede pensar la gente que tienen las bailarinas. Apasionada también del deporte y esperando a alguien que sepa cocinar para compensar su falta de talento en ese sector.
En el mismo sentido, Pedro ha acudido a First Dates porque, al igual que su acompañante, no tiene mucho tiempo para buscar el amor en su día a día. El alicantino de 53 años es comercial, pero es un amante de la historia y le encanta hacer rutas de senderismo. Algo que le ha llamado la atención a Mari, que se ha mostrado dispuesta a que le enseñe lo que sabe.
“Me agarro a un clavo ardiendo”

La atracción entre Mari y Pedro ha sido casi instantánea, ya que desde el primer vistazo los solteros no podían parar de sonreírse. Y es que para ella, la sonrisa es algo fundamental y que pocos hacen. Por lo que le ha encantado que su cita entrase de esa forma en el restaurante. Además, la murciana ha notado que le ha llamado la atención a su cita, y así lo ha expresado entre risas en el confesionario del amor: “Un poco de flechazo, yo creo que ha habido porque me mira mucho el ‘pechote’”.
Al poco de sentarse en la mesa, ella le ha preguntado si es “cocinillas”, a lo que él le ha respondido que cuando tiene tiempo. “Me agarro a un clavo ardiendo”, ha confesado ella al saber que tiene una puerta abierta a que algún día pueda cocinar para ella. Más adelante, los comensales han tenido más momentos llenos de complicidad. Concretamente, han charlado sobre el gusto de él por los perfumes, a lo que ella ha reaccionado enseñándole el que ha elegido para esa noche: “Le he enseñado mi arma de atracción femenina”.
Por su parte, Pedro se ha quedado fascinado por el olor a cítrico de su perfume, porque, según él, le representa mucho por el lugar de donde viene. “Eres muy espontánea”, le ha piropeado a su cita, mientras ella ha opinado que tiene “los ojos bonitos”, para devolverle el cumplido. Del mismo modo, el alicantino ha admitido que se “fijaría en la calle por su cara fresca que transmite alegría”.
“Estás usando tus armas de seducción”

“He venido porque quiero encontrar una pareja, una persona estable, compromiso”, le ha contado él. Mari ha decido responder con su carisma: “Yo iba a venir vestida de novia, pero igual en la primera cita...”, lo que ha provocado otra sonrisa en su acompañante. La murciana, por su lado, ha detectado que “me miraba mucho a los ojos y me gusta mucho. Porque demuestra mucha honestidad. Pero también puede ser una estrategia de comercial”, ha bromeado ante las cámaras del confesionario.
Sin embargo, la de 46 años no se ha cortado y le ha comentado al alicantino que creía que estaba “usando tus armas de seducción porque me estás mirando de lado, en un ángulo sexy”. Tras ello, el soltero le ha dicho entre risas que se debía a que “es mi perfil bueno”. Pero ella consideraba que “me estaba intentando llevar al huerto”, algo que posiblemente haya dado sus frutos.
Unos instantes después, la pareja ha entrado en el reservado del programa, y Mari ha aprovechado para mostrarle su talento en la danza del vientre. “Él ha hecho su juego de seducción y yo lo he hecho a mi pequeña manera”, ha declarado antes de hacerle una pequeña demostración. Pedro, que ha quedado totalmente embelesado, ha comentado que “si leemos entrelíneas a lo mejor también me está diciendo que en la intimidad puede ser una baza salvaje”.
Cuando llega el momento de la decisión final, los solteros lo tienen claro. El primero en responder a la gran pregunta es Pedro, quien le dice a su acompañante: “Has hecho lo que tenías que hacer, expresarte como eres, con tu sonrisa, con tu mirada... has hecho que me sienta cómodo con tu personalidad”. Mari, por su parte, le ha respondido que “Obviamente tendría otra cita, me lo he pasado genial. Hemos tenido muchísimas conversaciones”. Ambos se han ido de la mano, haciendo el increíble match y yendo a un kebab para hacer una posible recena.