
La edad media de un piloto en Europa es de 43 años y únicamente el 5% son mujeres. Sin embargo, una piloto de Loganair, Rachel Gilmour, ha decidido romper todas las barreras, siendo la piloto de avión más joven, con 26 años.
Rachel fue criada en Largs (suroeste de Escocia) y desde muy pequeña sabía que quería explorar los cielos, pero como no había nadie en su familia dentro del sector aeronáutico, su amor por los viajes afianzó esa relación, siendo la piloto más joven del mundo con el rango de Capitán.
Tras asistir durante una jornada al Día de la Carrera de Piloto con su padre, Rachel empezó a volar en Dundee en la escuela de vuelo Tayside Aviaton. No fue un camino fácil, mientras sus amigos se iban de vacaciones de verano, la joven tenía que quedarse a trabajar para alcanzar su sueño. Tras aprobar sus exámenes, con solo 22 años, se convirtió en instructora de vuelo.
Con 24 años, consiguió firmar su contrato con Loganair como piloto, por lo que se tuvo que mudar a Aberdeen (noreste de Escocia), donde se ganó el reconocimiento como primer oficial. “Es un honor poder volar para Loganair y me encanta especialmente brindar ese servicio vital para que las personas puedan conectarse con el continente, lo cual es algo realmente especial”, dijo Gilmour.
Ahora, Rachel ha regresado a Glasgow y vuela desde la sede de la aerolínea en el aeropuerto de la capital, trasportando pasajeros hacia y desde Stornoway (norte de Escocia) y Benbecula (isla de Escocia). “Loganair me ha dado la oportunidad de adquirir mucha experiencia y estoy muy orgullosa de ser ahora capitán con tan solo 26 años”, expresó la capitana.

“La edad es solo un número”
Aunque en las fotografías pueda parecer una simple adolescente, ya ha igualado el récord de Kate McWilliams, quien se convirtió en la capitana de avión más joven en 2019, con EasyJet, también a la edad de 26 años. “Ya sabes cómo es”, dijo Rachel a Telegraph Travel con modestia. “La gente suele inventarse historias, pero creo que definitivamente soy una de las capitanas más jóvenes del mundo”, confesó.
Se sabe que su apariencia juvenil causó confusión entre los viajeros que viajaban con ella. “Sobre todo en invierno, cuando llevo el jersey, no hay nada que indique que soy capitana”, explicó. “Creo que es porque no llevo los galones. Son simplemente estereotipos de género, algo que siempre va a ocurrir, ya que soy joven”, añadió.
“El equipo y los compañeros me han apoyado y nunca me han dicho nada despectivo”, subrayó Rachel. “Pero, ¿se sienten (los viajeros) un poco incómodos cuando lo descubren? Sí, intento abrir camino y demostrar que el género y la edad no importan”, concluyó.
Un modelo a seguir para las jóvenes
Esto requiere un mínimo de madurez, sobre todo cuando las cosas se complican. “He tenido días con condiciones meteorológicas realmente duras y uno tiene que concentrarse al máximo en la tarea”, recordó Rachel.
Las capitanas son muy escasas, no solo en Europa, sino también en el mundo, donde solo el 6% son mujeres, por lo que Gilmour puede ser un modelo a seguir para las jóvenes que buscan incorporarse a la industria.