
Un caso de acoso persistente ha culminado en una condena judicial en Francia. Entre junio de 2024 y enero de 2025, un hombre identificado como Stéphane realizó un total de 6.623 llamadas y mensajes de texto dirigidos a su expareja, según informó el medio francés La Dépêche. Este comportamiento, que incluyó visitas no autorizadas al domicilio y lugar de trabajo de la víctima, llevó al tribunal de Montauban, en el departamento de Tarn-et-Garonne, a imponerle una pena de ocho meses de prisión con suspensión probatoria.
La relación de seis años entre Stéphane y la víctima terminó en mayo de 2024 debido a una infidelidad por parte del acusado. Sin embargo, la ruptura no fue aceptada por él, lo que desencadenó una serie de comportamientos obsesivos que se prolongaron durante meses. La abogada de la víctima, Nathalie Berthier, describió la situación como una “verdadera pesadilla” para su clienta, quien, a pesar de haber presentado una denuncia formal, continuó siendo acosada.
El tribunal identificó varias fases en el comportamiento de Stéphane. Durante el verano de 2024, ambos mantuvieron cierto nivel de comunicación, aunque de manera desigual. Según los registros presentados en el juicio, el acusado realizó más de 800 llamadas y envió 170 mensajes, mientras que la víctima respondió con 550 llamadas y apenas 15 mensajes. La presidenta del tribunal señaló que la mujer intentaba ser amable y no era clara en sus intenciones, lo que pudo haber contribuido a la confusión del acusado.
Sin embargo, a medida que avanzaba el tiempo, el acoso se intensificó. Entre septiembre y noviembre de 2024, Stéphane realizó cerca de 2.000 llamadas y envió 720 mensajes, mientras que la víctima apenas respondió en unas 250 ocasiones. A pesar de las advertencias de las autoridades, el comportamiento del acusado no cesó. Incluso después de que la víctima presentara una denuncia formal en noviembre, Stéphane continuó con su conducta, acumulando otras 2.000 comunicaciones hasta finales de diciembre. Durante este período, la víctima respondió únicamente en 15 ocasiones.
Violación del control judicial y encarcelamiento
El 21 de enero de 2025, Stéphane realizó ocho llamadas en un lapso de 15 minutos, lo que llevó a su detención al día siguiente. Según detalló La Dépêche, tras ser puesto bajo custodia, se le impuso un control judicial que incluía la prohibición de contactar a la víctima. Sin embargo, el acusado violó estas restricciones en repetidas ocasiones. El 10 de febrero envió un mensaje tanto a la víctima como a su hijo, y el 11 de marzo se presentó frente a su domicilio. Estas acciones resultaron en la revocación de su control judicial y su ingreso en prisión el 14 de marzo.
Durante la audiencia, Stéphane reconoció sus acciones y expresó arrepentimiento. “Soy consciente de que esto es inaceptable. La prisión me ha ayudado a darme cuenta de las cosas”, declaró ante el tribunal. Además, presentó disculpas a la víctima y afirmó que planeaba vender su casa y su negocio para comenzar de nuevo en otro lugar.
El acoso tuvo un impacto significativo en la salud de la víctima, quien sufrió de ansiedad, insomnio y tuvo que tomar cinco días de baja laboral, según explicó la fiscal Manon Noël durante el juicio. La fiscalía solicitó una pena de ocho meses de prisión con suspensión probatoria durante dos años, además de medidas como la obligación de recibir tratamiento psicológico, trabajar, reparar los daños causados y mantener una estricta prohibición de contacto con la víctima.
El tribunal aceptó estas recomendaciones y añadió una compensación económica de 1.500 euros por daños morales a favor de la víctima. Según La Dépêche, la defensa de Stéphane, representada por la abogada Sophie Gervais, argumentó que los 12 días que pasó en prisión preventiva ya habían tenido un efecto transformador en su cliente, quien ahora estaba dispuesto a cumplir con las condiciones impuestas.