
Laura Pato, diseñadora y arquitecta gallega más conocida como Le Petit Patito en Instagram, ya apenas se sorprende con las ofertas inmobiliarias que fisga en Idealista. Ella, por suerte, encontró piso de alquiler hace dos años en A Coruña y, aunque no fue fácil, es consciente de que ahora “la situación ha empeorado”, sobre todo en ciudades como Madrid o Barcelona, aunque la escalada de precios se ha extendido a todos los rincones del país y también son cada vez más los requisitos abusivos que piden tanto particulares como inmobiliarias.
Pese a haber encontrado casa hace tiempo, el hábito de chequear los anuncios en Idealista se ha convertido en “casi una adicción” para Laura y prácticamente no hay día en el que no eche un vistazo a la plataforma. Lo hace por curiosear, pero sobre todo para visibilizar, a través de la sátira y el humor, el problema de la vivienda en España, que ya es una de las principales preocupaciones de la población.
Esta gallega de 37 años que no se considera influencer comenta en su cuenta de Instagram las ofertas más disparatadas de pisos que encuentra, ya sea porque se trata de un estudio de 20 metros cuadrados y una única ventana por el que piden 1.000 euros en Madrid “como si fuera una ganga” o porque un propietario exige una nómina de mínimo 2.400 euros para alquilar una habitación en Oviedo, además de la vida laboral, contrato indefinido, últimas tres nóminas, avalista y no haber estado en situación de desempleo durante un mes en los últimos tres años. “Solo quieren que ahorremos mucho”, ironiza.
“Cuando veía los anuncios en Idealista para buscar mi propio piso había compartido algunos vídeos en Instagram y en seguida pensé que podía crear contenido con ellos. Con el tiempo me volví adicta y ahora no puedo parar”, dice entre risas al otro lado del teléfono, si bien su objetivo es “visibilizar en lo que se ha convertido la vivienda, cuando se supone que todos tenemos derecho a un techo sobre el que poder realizarnos como personas”.
Hasta el momento, relata a Infobae España, el anuncio más rocambolesco lo ha encontrado en su propia ciudad, A Coruña: “Era un piso que tenía la cama dentro de un armario”, aunque admite que Madrid, por lo general, se lleva la palma en cuanto a distribuciones extrañas, descripciones surrealistas y precios desorbitados. “Hay muchos pisos que, por ejemplo, apenas tienen cocina, otros que son minúsculos, e incluso llegué a ver uno que tenía el váter en la habitación, sin ningún tipo de separación ni nada, igual que una cárcel”, detalla.
Laura también cuenta que tuvo oportunidad de reunirse con representantes de inmobiliarias en Galicia que habían visto sus vídeos y comentarios cargados de sarcasmo y “admitieron que muchas veces llevaba razón”. “Utilizo el humor porque creo que así las cosas entran mejor y la gente no está tan a la defensiva. Si lo hiciera a través de un discurso más político, más agresivo, no llegaría a tanta gente”, asegura, por eso también se sirve de sus propias ilustraciones para reflejar esta problemática que afecta tanto a miles de jóvenes como familias enteras.
Manifestación estatal para el 5 de abril
Laura asegura que el próximo 5 de abril saldrá a la calle en apoyo a la movilización estatal del próximo 5 de abril que han convocado los sindicatos de inquilinas, plataformas por la hipoteca y asambleas contra los desahucios por el derecho a la vivienda. Tras varias movilizaciones multitudinarias en diferentes puntos del país, esta vez los colectivos sociales se manifestarán bajo el lema ‘¡Contra la especulación, defendamos el derecho a la vivienda!’ para exigir una bajada de precios en el alquiler y la recuperación de viviendas vacías, turísticas y en alquiler de temporada “para que cumplan una función social”.
Entre sus reivindicaciones también exigen el fin de la compra especulativa, tanto por parte de fondos buitre como de rentistas individuales, y la desarticulación de grupos de desokupación, ya que cada vez son más los caseros que acuden a estos grupos para echar a la gente de sus hogares “con coacciones y amenazas”, aseguran. También insisten en que se debe crear un gran parque de vivienda pública en alquiler social y a precios asequibles con carácter permanente.