Ni en la lavadora ni con lejía: cómo limpiar las zapatillas blancas

Mantenerlas limpias, sin manchas y con un aspecto impecable no siempre es sencillo, menos aún cuando se utilizan de forma diaria

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Zapatillas blancas (Adobe Stock)
Zapatillas blancas (Adobe Stock)

Las zapatillas blancas se han convertido en un básico del armario, tanto para los outfits informales como para los estilismos más formales y elegantes. Pero tienen un inconveniente: mantenerlas limpias, sin manchas y con un aspecto impecable no siempre es sencillo, menos aún cuando se utilizan de forma diaria.

En este sentido, muchas personas recurren a métodos como meterlas en la lavadora o usar lejía, lo cierto es que estas prácticas pueden dañar el material, deformar la estructura o amarillear el tejido. Por ello, para evitar este tipo de problemas, a continuación te explicamos cuál es la mejor forma de limpiarlas.

Zapatillas blancas (Adobe Stock)
Zapatillas blancas (Adobe Stock)

Así es como tienes que limpiar unas zapatillas blancas

Para limpiar las zapatillas, lo primero es quitar los cordones y, si es posible, las plantillas. Los cordones pueden lavarse por separado a mano con agua tibia y jabón. Después, con un cepillo seco o un paño, retira el polvo o barro seco. Es importante hacerlo antes de aplicar cualquier producto líquido.

Ahora, en un bol, mezcla una cucharada de bicarbonato de sodio, una cucharada de detergente líquido neutro y media taza de agua caliente. Esta combinación es eficaz para eliminar manchas sin dañar el material.

Con un cepillo de cerdas suaves o un cepillo de dientes viejo, frota la mezcla sobre las zonas sucias. Hazlo con movimientos circulares y sin aplicar demasiada presión. Después de cepillar, utiliza un trapo ligeramente humedecido con agua limpia para retirar el exceso de producto.

Finalmente, deja que las zapatillas se sequen al aire libre, en un lugar ventilado, pero sin exposición directa al sol, para evitar que se deformen o se decoloren.

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Si quieres que las zapatillas estén blancas durante el mayor tiempo posible, aplica un spray protector impermeabilizante puede ayudar a repeler el polvo y evitar que las manchas se adhieran con facilidad. Además, si la guardas en un lugar seco y alejado de la luz directa, también ayudarás a que conserven el agua durante más tiempo.

En caso de que las zapatillas presenten un tono amarillento, puede probarse una pasta hecha con bicarbonato de sodio y vinagre blanco. Se aplica sobre las zonas afectadas, se deja actuar durante 30 minutos y luego se retira con un paño húmedo. En algunos casos, será necesario repetir el proceso para ver resultados.

Por qué no es recomendable usar lejía ni lavarlas en la lavadora

Como ya se ha comentado, uno de los errores más comunes al limpiar zapatillas blancas es meterlas en la lavadora. Y es que, aunque parezca práctico, el centrifugado y la humedad prolongada pueden despegar las suelas, deformar la estructura o agrietar el material.

Asimismo, en modelos de lona o cuero sintético, este método acelera visiblemente el desgaste. La lejía, por su parte, ofrece un blanqueo inmediato que puede parecer eficaz, pero a la larga deja cercos amarillentos, debilita las fibras del calzado y puede causar irritaciones cutáneas si no se elimina bien. Por tanto, ambos métodos no solo comprometen el aspecto de la zapatilla, si no que también acortan su durabilidad.