Han pasado seis meses desde que el Tribunal de Koh Samui dictó el fallo de la sentencia de Daniel Sancho, quien cumple cadena perpetua por el asesinato premeditado y desmembramiento de Edwin Arrieta en Tailandia. Tras conocerse su destino, el hijo de Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo fue trasladado a la prisión de máxima seguridad del país asiático, Surat Thani. Ha pasado medio año desde entonces y no ha sido hasta ahora cuando el cocinero de 31 años ha hablado de cómo es su vida en la cárcel, siendo la primera vez que se manifiesta al respecto.
Surat Thani, calificada como una cárcel de “gran peligrosidad”, se sitúa a unos 600 kilómetros al sur de Bangkok y alberga más de 5.000 reclusos con penas entre 15 años y la pena de muerte. De acuerdo con la información manejada por EFE, el youtuber asegura que el ambiente en la prisión de Surat Thani es “seguro” y “sano”. Además, ha detallado que en la prisión no hay drogas, tabaco y, mucho menos, violencia, lo que ha jugado un punto a su favor a la hora de integrarse en el espacio.
En dicha cárcel, Daniel Sancho comparte celda con 16 presos y pasa las noches durmiendo en el suelo sobre mantas. Pero, pese a dichas condiciones, el citado medio afirma que el detenido mantiene un aspecto saludable. Además, parece ser que si bien el pasado 21 de febrero el creador de contenidos para YouTube describió el ambiente del centro como “opresivo” debido al ruido continuo, destacando gritos, la megafonía y las televisiones en el pasillo, lo cierto es que su visión es bastante distinta ahora.
Pese a que esta cárcel está más masificada que en la que estuvo anteriormente hasta su juicio, Koh Samui, el nieto de Sancho Gracia asegura que se encuentra mejor en este centro. “Nunca me he sentido amenazado. No hay una mafia en la cárcel. Hay muchos guardias y los presos saben que el buen comportamiento es lo que les va a ayudar a reducir las penas”, son las palabras pronunciadas por el cocinero, según señala EFE.
Su día a día en la cárcel
En Surat Thani son pocos los reclusos que hablan inglés, lengua en la que se comunica Daniel Sancho. Sin embargo, el joven destaca que “siempre hay agua corriente, no hay cortes de luz, está limpia y, además, la cárcel está organizada por los funcionarios, por lo que hay más orden que en Samui”. Diariamente, se reparten tres comidas diarias a los reclusos hombres, quienes tienen la posibilidad de pagar por otros platos que se realizan en el módulo de mujeres y que Sancho describe como “excelentes”. En este caso, la moneda de cambio son los paquetes de café.
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El día a día de los presos en Surat Thani comienza a las 6:50 horas de la mañana, momento en el que deben salir de sus celdas. Tan solo una hora y diez minutos después, los funcionarios llevan a cabo un conteo en el patio, donde se canta el himno nacional y el del rey, por medio de un rezo budista y enumerando una lista de 20 normas del centro.
El segundo rezo del día tiene lugar a las 16:00 horas, momento en el que se vuelven a contabilizar todos los presos y estos regresan a sus celdas. Allí, no tienen conexión a internet ni acceso a información del exterior. Daniel convive con muchísimos presos asiáticos, siendo solo tres occidentales. “Cuando eres extranjero formas parte de otro sistema y hay otro trato”, asevera el español, agregando que no puede “hablar con casi nadie ni ver la televisión”.
En estos seis meses, la vía de escape del chef ha sido el hecho de realizar ejercicio a diario y leer todo lo que puede, pues la prisión no cuenta con programas ni actividades de reinserción, especialmente para los extranjeros, que no pueden trabajar en el centro. Como recompensa, la prisión otorga a estos presos la posibilidad de tener más videollamadas que los demás y alargar sus visitas en persona para que puedan pasar más tiempo con sus seres queridos. Tanto es así que Daniel Sancho habla cada semana con sus padres y sus abogados.