El Vaticano tendrá una ‘alcaldesa’ desde el 1 de marzo: quién es la mujer a la que el papa Francisco le ha dado las llaves de la ciudad mientras estaba ingresado el hospital

A partir del próximo 1 de marzo, Raffaella Petrini será la presidenta de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano y Presidenta de la Gobernación del mismo Estado

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Sor Raffaella Petrini en una
Sor Raffaella Petrini en una imagen de archivo de 2021. (REUTERS)

El Vaticano tendrá a partir del 1 de marzo mujer a cargo de su ‘alcaldía’, la religiosa Raffaella Petrini. Es cierto que su cargo se denomina oficialmente presidenta de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano y Presidenta de la Gobernación del mismo Estado, pero en la práctica es sencillamente uno de los cargos más importantes en la administración de la Santa Sede, porque implica la gestión del gobierno y las instituciones del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Petrini ya era secretaria general del órgano que ejerce el poder ejecutivo en la Santa Sede, pero Francisco aprovechó uno de los primeros momentos en los que experimentó una mejora de su estado de salud para firmar un decreto (entre otros nombramientos y renuncias) para darle mayores poderes a la hermana. Su nombramiento no es ninguna sorpresa, porque ya había sido adelantado por el proprio Francisco el 19 de enero.

El pontífice, de 88 años, lleva ingresado desde el pasado 14 de febrero en el hospital Gemelli de Roma por una bronquitis con infección polimicrobiana a la que se sumó una neumonía bilateral y en la que se detectó también una insuficiencia renal que hizo saltar todas las alarmas.

Foto: REUTERS/Guglielmo Mangiapane
Foto: REUTERS/Guglielmo Mangiapane

Sin embargo, el Vaticano informó que del lunes al martes el papa había pasado buena noche y, aunque su estado de salud seguía siendo crítico, había tenido las fuerzas para reunirse con su número dos, el poderoso cardenal Pietro Parolin, para retomar algunos asuntos pendientes, en un movimiento que muchos han querido ver como un intento de demostrar que la maquinaria de la iglesia sigue y el papa mira al futuro y a consolidar los cambios que tanto tiempo lleva impulsando.

Cambiar las leyes vaticanas

Entre ellos, estaba el cambio de algunas leyes del Estado vaticano para dar mayores poderes a la religiosa Raffaella Petrini: en concreto, modificó la Ley Fundamental del Estado de la Ciudad del Vaticano y otras normas para nombrar a dos nuevos secretarios generales: Emilio Nappa y Giuseppe Puglisi-Alibrandi y le atribuyó a la hermana “la facultad de disponer y conferir, oportunamente, a los mencionados secretarios generales competencias específicas o tareas particulares”.

Foto de archivo del jueves
Foto de archivo del jueves 23 de diciembre de 2021, el papa Francisco saluda a la hermana Raffaella Petrini, entonces secretaria general de la administración vaticana, a su llegada para una audiencia con empleados en el Salón Paulo VI, en el Vaticano. (AP Foto/Alessandra Tarantino)

Petrini será, por tanto, la primera mujer en asumir este cargo y se convierte en la segunda mujer que ocupa un cargo de alto rango en el Vaticano, después del nombramiento de la también religiosa Simona Brambilla, prefecta (ministra) para el dicasterio de los Institutos de Vida Consagrada. El simbolismo de esta decisión, situando a dos mujeres como líderes de un ministerio vaticano (los llamados dicasterios) y como presidenta del Gobierno de la ciudad es evidente.

Pero, ¿por qué esta urgencia en realizar estos cambios? Porque según las normativas del Estado vaticano, para estos puestos se nombraba a un cardenal, y por ello se le tenía que conceder a Petrini los mismos poderes que tendría un purpurado, máxima autoridad en la iglesia por debajo del papa. Los cardenales son, de hecho, el grupo de potenciales papas en un escenario futuro en el que el papa dimita o muera.

¿Quién es Petrini?

Petrini es una monja franciscana, actualmente tiene 56 años y nació en Roma, donde estudió ciencias políticas en la Universidad Luiss. Posteriormente, obtuvo un doctorado en ciencias sociales por la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino y una maestría por la Universidad de Hartford, en Estados Unidos. Su relevancia en la Curia ha ido en aumento, aunque también fue la primera mujer en asumir el cargo de secretaria de la Gobernación en 2021. Entre otras propuestas, ha apoyado la creación de una agencia internacional que se ocupe de desarrollar un cuadro normativo y operativo para el uso pacífico de la IA.

Francisco no ha escondido su intención de querer dotar de mayor peso en el organigrama de la iglesia católica a las mujeres y aumentar su poder, intentando que al menos pudieran administrar algunos sacramentos y que consiguieran emerger de esa posición oculta que siempre han tenido.

El historiador Adriano Prosperi, en una entrevista con Infobae, se muestra cauto sobre la implantación de este deseo del papa y admite que esa “línea estratégica del papa ”debe dirigirse a la estructura de las relaciones de poder dentro del colegio cardenalicio”. Se refiere a que hay movimientos que, al parecer, incomodan de puertas para adentro.

Fuentes vaticanas afirman, sin embargo, que el legado del papa Francisco ya es una realidad palpable y valoran que sea un líder que no esconda los problemas bajo la alfombra, sino que los enfrenta de frente, como la pedofilia, la corrupción en las finanzas del Vaticano y otros temas incómodos que nadie quería abordar.

De hecho, las mismas fuentes admiten que esa transparencia y valentía le han dado una enorme autoridad hacia afuera, pero al mismo tiempo han incomodado a algunos dentro de la propia institución.

Por ahora, Francisco, que ya ha experimentado una ligera mejoría, se preocupa desde el hospital donde aún sigue con pronóstico reservado a seguir guiando la iglesia de todos los católicos.