El origen del Carnaval: por qué se celebra y qué significa

Más allá de los desfiles y los disfraces, esta celebración tiene un origen antiguo que ha evolucionado a lo largo del tiempo

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Carnaval de Badajoz, en España
Carnaval de Badajoz, en España (Civitatis).

El Carnaval es una de las festividades más esperadas del año. Llena las calles de color, música y diversión, permitiendo que, por unos días, la gente deje atrás su identidad cotidiana para convertirse en cualquier personaje imaginable. Sin embargo, más allá de los desfiles y los disfraces, esta celebración tiene un origen antiguo que ha evolucionado a lo largo del tiempo y se ha adaptado a distintas culturas.

Una fiesta sin fecha concreta

A diferencia de otras celebraciones, el Carnaval no tiene una fecha fija en el calendario. Su inicio y duración dependen del calendario litúrgico cristiano, ya que siempre se celebra 40 días antes del Jueves Santo y culmina con el Miércoles de Ceniza, dando paso a la Cuaresma. En 2025, el Carnaval tendrá lugar entre el 27 de febrero y el 5 de marzo.

Las raíces paganas del Carnaval y su adaptación cristiana

El origen del Carnaval se encuentra en festividades paganas de la Antigüedad. En el Imperio Romano, las Saturnales y las Bacanales eran celebraciones en honor a Saturno y Baco, marcadas por el desenfreno, la inversión de roles y el uso de máscaras. Algo similar ocurría en la Antigua Grecia con las fiestas dedicadas a Dionisio y en Egipto con las procesiones en honor a Isis, donde se utilizaban barcos sobre ruedas, los carrus navalis, que podrían haber dado origen al término “Carnaval”.

Con la expansión del cristianismo, estas fiestas se mantuvieron como una forma de despedida de los excesos antes de la Cuaresma, periodo de ayuno y recogimiento. De ahí surge la teoría de que “Carnaval” proviene del latín carnem levare, que significa “quitar la carne”, haciendo referencia a la prohibición de su consumo durante la Cuaresma.

Máscaras, disfraces y satírica social

La Reina del Carnaval de
La Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. (Europa Press)

El uso de máscaras y disfraces ha sido una constante en el Carnaval. En la Edad Media, esta costumbre adquirió un nuevo significado, permitiendo a las personas expresar críticas sociales sin temor a represalias. Gobernantes, nobles e incluso figuras religiosas eran objeto de sátira y burla durante estos días. Esta tradición se mantiene en los Carnavales modernos, especialmente en Cádiz, donde las chirigotas realizan críticas humorísticas sobre temas de actualidad.

El Carnaval en España: tradición y diversidad

España es un país con una gran variedad de celebraciones carnavalescas, cada una con características propias. En Galicia y Asturias, el antroido y el antroxu mantienen elementos de origen celta, como los peliqueiros y cigarróns, figuras que recuerdan a los chamanes de la antigüedad. En Cataluña, destacan la merengada de Vilanova i la Geltrú y la colgada del burro en Solsona.

Sin embargo, los Carnavales más famosos de España son los de Cádiz y Tenerife. En Cádiz, las comparsas y chirigotas ofrecen espectáculos musicales con un fuerte componente satírico. En Tenerife, el Carnaval se asemeja al de Brasil, con desfiles llenos de color y la elección de la Reina del Carnaval, cuyos vestidos pueden pesar hasta 200 kilos.

El Carnaval ha evolucionado con el tiempo, pero su esencia sigue intacta: es un momento de libertad, diversión y transgresión de las normas establecidas. Desde las antiguas civilizaciones hasta la actualidad, esta festividad ha sabido adaptarse y reinventarse, convirtiéndose en una de las celebraciones más vibrantes del mundo.