Austria tendrá un gobierno de coalición de centro tras cinco meses de bloqueo: la extrema derecha, primera fuerza política, se queda fuera

Conservadores, socialdemócratas y liberales llegan a un acuerdo sobre el presupuesto y reformas sociales después de 150 días de negociaciones frustradas. El nuevo gobierno podría tomar posesión este mismo lunes

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El líder del Partido Popular
El líder del Partido Popular Austriaco (OeVP) Christian Stocker, sale de una conferencia de prensa en Viena, Austria, el miércoles 12 de febrero de 2025. (AP Foto/Heinz-Peter Bader)

Después de cinco meses de bloqueo y negociaciones frustradas, Austria tendrá un nuevo gobierno de coalición. El ÖVP (centro-derecha), el SPÖ (centro-izquierda) y los liberales de Neos han alcanzado este jueves un acuerdo que impedirá al partido ultra del FPÖ llegar al poder. Según apuntan medios locales, el nuevo gobierno podría tomar posesión este mismo lunes.

Los detalles del acuerdo se darán a conocer en la mañana de este jueves, pero los principales medios del país adelantan que el líder de los conservadores, Christian Stocker, liderará la alianza como canciller, mientras que la vicecancillería la asumirá el líder de los socialdemócratas, Andreas Babler.

Ahora es el turno de la militancia, que tendrá que votar el acuerdo alcanzado entre los líderes políticos. El mayor interrogante lo tiene la militancia de los liberales de Neos, que deben aprobarlo por mayoría de dos tercios. “Durante los últimos días hemos estado trabajando sin descanso en un programa conjunto”, han señalado las tres formaciones en un comunicado conjunto tras anunciar el pacto. Y es que los tres partidos sabían de la importancia de llegar a un acuerdo ante el temor de unas nuevas elecciones que podrían seguir catapultando a la extrema derecha, como así decían las últimas encuestas.

150 días sin gobierno

En los últimos 150 días se han sucedido varios intentos que han acabado en fracaso. Precisamente las tres formaciones de centro trataron de formar un gobierno el pasado mes de septiembre tras las elecciones en el país, pero los liberales acabaron abandonando las negociaciones. A pesar de ello, el ÖVP y SPD optaron por negociar un gobierno bipartidista pero, de nuevo, las conversaciones acabaron sin un consenso.

Fue entonces cuando el presidente federal Alexander van der Bellen pidió al líder de la extrema derecha, Herbert Kickl, formar un gobierno con los conservadores moderados. Este partido, además de haber sido fundado por antiguos oficiales de las SS, es conocido por su proximidad al Kremlin y su oposición a la Unión Europea. Conservadores y la extrema derecha llegaron a pactar un acuerdo presupuestario, pero precisamente la incapacidad de establecer un consenso en política exterior fue lo que dinamitó las negociaciones en el último instante, llevando de nuevo al país a la incertidumbre y con la amenaza de una repetición electoral.

Finalmente, a petición de nuevo por el presidente federal y con el país sumido en un creciente malestar económico, conservadores, socialdemócratas y liberales volvieron a sentarse a negociar y, según una información del diario alemán Die Welt, habrían alcanzado un acuerdo para los presupuestos de cara a 2025 y 2026 y determinadas reformas sociales, que buscarían un equilibrio con el gasto público y el ahorro.