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Camilo Sesto no necesita mucha introducción. Era, hasta su muerte en 2019 a los 72 años de edad, todo un referente de la industria musical española. Fue cantautor y productor musical, y a lo largo de su carrera vendió más de 100 millones de discos, llegó al número 1 en las listas de ventas 52 veces, grabó más de 30 discos (26 álbumes y 6 recopilatorios) y tiene más de 500 canciones registradas a su nombre. Y, como suele pasar con los artistas musicales, Camilo tuvo una afición multitudinaria y mucho éxito en el “amor”. Estas fueron las relaciones más importantes de su vida.
Los amores de Camilo Sesto
Andrea Bronston, que fue corista del artista, mantuvo también una relación con él a lo largo de una década. Según RTVE, Andrea era muy consciente de que su pareja le era infiel habitualmente: “Él ponía cuernos para las revistas, pero al final siempre volvía a casa”. Según quién, pueden ser “gajes del oficio” - si el oficio fuera salir con un artista de renombre - pero no deja de ser una situación complicada para cualquiera, independientemente del grosor de su piel.
Sin embargo, llegó un momento en el que todo ello pasó a ser inmanejable, según contó ella misma en una entrevista en La hora de la 1 a la que acudió en 2020: “Camilo pretendía que viviesen con nosotros Lourdes y Camilín, y eso me pareció demasiado”. Es comprensible, en realidad, porque nadie quiere compartir espacio con un recordatorio eterno de que su pareja le ha sido infiel. Además, debía ser especialmente duro para ella porque, según confesó por primera vez en la edición sobre Camilo Sesto de Lazos de sangre, llegó a estar embarazada de él, pero sufrió un aborto al caerse por unas escaleras.

La relación entre Camilo y Lourdes Ornelas (la madre de su única descendiente Sheila Devil, a quien se conocía como Camilín) comenzó cuando ambos se conocieron en una noche de fiesta después de un concierto. Ella era una de las “groupies” de Camilo, y llegó a estar muy enamorada de él, aunque la propia Lourdes reconoce que él no sentía lo mismo. Aunque no llegaron a ser nada “oficial”, siempre les quedaría el punto de unión eterno que supuso su hija en común. Aparentemente, Sheila (antes llamada Camilo Blanes) no fue planeada, al menos para Sesto, pero una vez supo de su existencia lo dejó todo, incluida la música, por entablar una relación normal y poder pasar tiempo en compañía, aunque fue también ella quien le pidió que volviese a retomar su carrera.
Uno de los amores que, aparentemente, más significó para Camilo fue su relación con Lucía Bosé (actriz italiana, la madre de Miguel Bosé). En sus memorias, el cantante la describe como “una mujer independiente, libre, de una personalidad arrolladora”, y quedó prendado de ella cuando aún era un niño, al verla en La muerte de un ciclista (la popular película de Juan Antonio Bardem). Se conocieron mucho después, en 1971, cuando él tenía 25 años y ella 40, pero esta diferencia de edad no les supuso ningún problema. Ella ya no estaba con el torero Luis Miguel Dominguín (el padre de Miguel Bosé), y la conexión entre ambos fue casi inmediata.
Aunque se sabe más bien poco acerca de su relación, dejaron atrás una buena prueba de su romance: la canción Amor, amar, un poema de Lucía al cual Camilo Sesto puso música. Aunque Lucía Bosé nunca dijo nada al respecto, una de sus frases es quizás de lo más reveladora sobre su relación (aunque también podría estar hablando de cualquier otra cosa): “Las cosas importantes no se cuentan nunca”. Camilo no fue tan misterioso y terminó abriéndose varias décadas más tarde: “Nos hicimos amigos íntimos muy pronto. De una intimidad total, absorbente, irrepetible. Es una de las mujeres que más he querido y que sigo queriendo con más dedicación, como en la época en la que estuvimos juntos".