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“Ha sido un placer estar por aquí durante un montón de años. Desde hoy, esta cuenta queda sin actividad de manera indefinida”. Se trata de un mensaje que hemos leído mucho durante los últimos meses, sobre todo desde que Elon Musk, el hombre más rico del mundo, decidiera apoyar explícitamente a Donald Trump e incluso formar parte de su Gobierno.
Sin embargo, la fuga de usuarios de X -cerca de 3 millones entre octubre y diciembre de 2024, según datos de la empresa Similarweb- no es la única represalia que están tomando los consumidores contra Elon Musk. Otro ejemplo de ello son las cifras de ventas de los coches Tesla en Europa, las cuales han experimentado una pronunciada caída en tiempo récord.
Sin ir más lejos, en España -donde Musk ha expresado su apoyo a Vox en varias ocasiones- ese descenso es de un 75%, mientras que en Francia y Alemania se ha estimado que las ventas han bajado un 63% y un 60%, respectivamente. Además, hay propietarios que incluso han empezado a colocar pegatinas explicativas en su coche: “Compré esto antes de saber que Elon se volvería loco”.
“Un Goebbels 2.0″
Los datos se reflejan también en el grado de ‘deseabilidad’ de los famosos coches eléctricos. Brand Finance, una consultora internacional, ha elaborado un informe sobre las cifras de los fabricantes a nivel mundial a través de una encuesta con más de 16.000 participantes.
Tesla, en mayo de 2024, era la segunda marca más popular de coches en España, solo por detrás de Toyota. Ahora, en cambio, ha perddo reptación. En Europa, su índice de deseabilidad ha pasado del 21% al 15%, mientras que sus valoraciones han ido de un 8,2 al 4,3 en una escala del 1 al 10.
Las elecciones alemanas no han hecho sino aumentar el descontento con el dueño de empresas como SpaceX o Neuralink. El magnate apoyó hasta el último momento al partido ultraderechista alemán AfD. En un reportaje realizado por el medio francés Franceinfo, Philippe Vernay, un propietario de uno de los coches de Musk asegura que el empresario, para él, “era ese tipo inconformista que se ha convertido en Goebbels 2.0, con valores que no son los míos. Llevo 3 o 4 meses buscando revender este coche, aunque crea que es el mejor del mercado”.
El propio Vernay es el responsable de la creación de una petición en Change.org para que la gente se sume a su “boicot a Tesla”, de cara a “golpear la billetera de este valiente Elon”. “En lugar de quejarme, quería ser activo y tomar medidas. Tengo algunas quejas contra este tipo que quiere imponer sus ideas e interferir en la vida de los europeos. Me dije a mí mismo que tal vez se había olvidado de algo: ¡es un comerciante que vende coches!
Un tercio de su equipo dimite
Más allá de sus clientes, otro síntoma de la pérdida de popularidad de Elon Musk es que incluso sus empleados se han negado a seguir trabajando para él. Muy sonada ha sido la noticia de la marcha masiva de casi un tercio de la plantilla de la comisión encargada de la reducción del gasto público, fuerza dirigida por Elon Musk en el gobierno de Donald Trump.
“Juramos servir al pueblo estadounidense y cumpliremos nuestro juramento a lo largo de todas las administraciones. Sin embargo, ha quedado claro que ya no podemos cumplir con estos compromisos”, escribían estos funcionarios federales en una carta publicada en los medios. “No utilizaremos nuestra experiencia técnica para socavar los sistemas informáticos críticos del gobierno, comprometer datos confidenciales de los estadounidenses o desmantelar servicios públicos esenciales”.
Por su parte, Elon Musk asegura que todos aquellos firmantes de la carta tenían los días contados en su equipo. “Si no hubieran dimitido, los habrían despedido”, aseguraba en un post en su red social.