
Sean Connery, el legendario actor escocés fallecido en 2020, dejó una huella imborrable en la historia del cine con una carrera que abarcó más de cinco décadas. Desde su icónica interpretación de James Bond hasta sus aclamadas actuaciones en películas de diversos géneros como Los Intocables, el artista se consolidó como uno de los actores más influyentes y carismáticos de Hollywood.
Saltó a la fama en 1962 con Dr. No, la primera película oficial de la franquicia de James Bond. Su interpretación del sofisticado agente 007, basada en las novelas de Ian Fleming, definió el estándar del personaje con una mezcla de elegancia, astucia y dureza.
Su talento lo llevó a convertirse en uno de los favoritos del público, lo que hizo que repitiera el papel del icónico espía en seis entregas más, incluyendo Goldfinger (1964) y Desde Rusia con amor (1963), consideradas algunas de las mejores películas de la saga.

Su trabajo en la franquicia no solo lo convirtió en una estrella mundial, sino que también estableció un nuevo arquetipo de héroe en el cine de espionaje. A pesar de que otros actores asumieron el papel de Bond después de él, Sean Connery sigue siendo para muchos el “Bond definitivo”.
Pero, lejos de encasillarse, el actor demostró su talento en una gran variedad de géneros. En 1987, su interpretación del policía irlandés Jim Malone en Los Intocables de Brian De Palma le valió un Premio Óscar como Mejor Actor de Reparto.
En esta película, compartió pantalla con Kevin Costner y Robert De Niro, y su actuación fue elogiada por la crítica como una de las mejores de su carrera.

Sin embargo, como muchos otros actores, el artista tiene una película en particular que desearía borrar de su catálogo, pues a pesar de que fue un éxito en taquilla, el rodaje fue tan desagradable para él que prácticamente lo llevó a retirarse de la industria cinematográfica.
La relación de Sean Connery con The League of Extraordinary Gentlemen se ha convertido en una historia legendaria dentro de la industria cinematográfica. Si bien el ego pudo haber jugado un papel en su disputa con el director Stephen Norrington, la fría recepción de la película sugiere que muchas de sus críticas tenían fundamento.
Connery, reconocido como una de las estrellas más icónicas de Hollywood, tomó una decisión drástica tras su participación en esta película de 2003: retirarse definitivamente de la actuación. Su descontento con la película fue tal que, después de su estreno, nunca volvió a aparecer en la gran pantalla.

La adaptación cinematográfica de la novela gráfica de Alan Moore y Kevin O’Neill prometía una historia épica con personajes literarios convertidos en héroes de la era victoriana. El fallecido artista interpretó a Allan Quatermain, un aventurero y cazador que lidia con la pérdida de su hijo.
Lo que parecía un proyecto atractivo terminó convirtiéndose en una pesadilla de producción, plagada de problemas técnicos, conflictos con el director y un guion que nunca convenció al legendario actor escocés.
El caótico rodaje: clima extremo y retrasos millonarios
Uno de los primeros grandes obstáculos que enfrentó The League of Extraordinary Gentlemen fue el impacto de un desastre natural. Durante el rodaje en Praga, la ciudad sufrió la peor inundación en un siglo, causando daños por 7 millones de dólares en los sets de filmación, siendo casi el 50% del presupuesto original (17 millones de dólares).

El famoso submarino Nautilus del Capitán Nemo quedó completamente destruido y Sean Connery tuvo que evacuar su suite en el Four Seasons apresuradamente, logrando salvar únicamente sus preciados palos de golf.
Por si fuera poco, el clima adverso no solo generó pérdidas económicas, sino que también provocó retrasos significativos en el rodaje, algo que el actor—acostumbrado a producciones organizadas y eficientes— no toleró con facilidad.
“No está acostumbrado a esperar en un set de filmación”, reveló un miembro del equipo a Entertainment Weekly.
El conflicto con el director Stephen Norrington
Más allá de los problemas logísticos, Sean Connery también tuvo serias diferencias creativas con el director Stephen Norrington, conocido por su trabajo en Blade (1998). Desde el inicio, la relación entre ambos fue tensa, y los desacuerdos llegaron a extremos insólitos.

Tanto la 20th Century Fox como el actor, quien no solo era el protagonista, sino también el productor ejecutivo de la cinta, no estaban de acuerdo con la visión del director, lo que resultó en 20 versiones diferentes del guion.
Uno de los episodios más comentados ocurrió cuando el cineasta detuvo la producción durante un día completo porque el rifle de utilería de Quatermain “no se veía del todo bien”. Este tipo de decisiones exasperaron al actor, quien describió el rodaje como “muy, muy difícil”.
Aunque los rumores sugirieron que ambos llegaron a los golpes en el set, el medio The Scotsman desmintió esta versión. Sin embargo, la hostilidad entre actor y director era evidente, ya que la insatisfacción de Conery lo llevó a dar sus opiniones creativas.

La frustración de la celebridad alcanzó tal punto que decidió involucrarse en la edición final de la película. En una entrevista con The Hollywood Reporter, el actor afirmó que se vio “muy involucrado en la edición” y llegó a decir que Norrington “debería haber sido arrestado por lunático”.
Incluso, cuando el director decidió no aparecer en la presentación de la película en Las Vegas y, ante la pregunta de la prensa sobre dónde estaba, el actor simplemente dijo: “Miren en el psiquiátrico local”.
Más allá de los conflictos en el set, es posible que el mayor problema de Sean Connery con The League of Extraordinary Gentlemen haya sido el propio guion.

El actor ya había rechazado grandes proyectos en los años previos, como El Señor de los Anillos, The Matrix y Harry Potter, por considerar que sus tramas eran confusas o poco convincentes. The League of Extraordinary Gentlemen no fue la excepción: la mezcla de fantasía y acción parecía no encajar con su visión del cine.
El resultado final fue un filme con una recaudación modesta de 179. 2 millones de dólares a nivel mundial, pero con críticas negativas que confirmaron muchas de las preocupaciones de la estrella de Hollywood. En el sitio web de Rotten Tomatoes, la cinta tuvo una aceptación del 17%.
Insatisfecho con la experiencia y decepcionado con el rumbo de su carrera, el actor decidió que era el momento de retirarse de la actuación. De hecho, Sean Connery declaró en una entrevista con The Times que la pasó muy mal durante la filmación de la cinta y por ello dejaría la industria de el entretenimiento.
“Fue una pesadilla. La experiencia tuvo una gran influencia en mí; me hizo reflexionar sobre el mundo del espectáculo. Estoy harto de tratar con idiotas”, expresó.

Aunque algunos fanáticos pensaron que solo era una exageración por parte de la estrella de Hollywood, la realidad es que después de The League of Extraordinary Gentlemen no se le volvió a ver en algún proyecto y en 2006 anunció su retiro de manera oficial.
En cuanto a Stephen Norrington, también parecía que la película sería su última producción, pues desde entonces, no había vuelto a estrenar un largometraje como director, aunque sí ha escrito algunos guiones. En varias ocasiones, el cineasta aseguró que no volvería a dirigir una película.
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