El insólito sueño de James Cameron que inspiró “Avatar”, el universo que cambió el cine para siempre

Un rechazo inicial de los estudios y los límites tecnológicos pusieron en pausa el proyecto, hasta que un avance clave lo hizo posible

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El director dibujaba mundos fantásticos
El director dibujaba mundos fantásticos desde la secundaria y usaba el arte para procesar lo que le rodeaba (Reuters)

A fines de los años 70, un joven James Cameron, aún estudiante del Fullerton Junior College, despertó de un sueño singular, que finalmente será el mundo de Avatar, una de sus películas más recordadas.

Visualizó un bosque bioluminiscente, árboles que se asemejaban a lámparas de fibra óptica, un río que brillaba con partículas luminosas y un suelo cubierto por musgo púrpura que se iluminaba al caminar.

El mundo de Pandora nació
El mundo de Pandora nació de un sueño vívido con criaturas voladoras, ríos brillantes y musgo luminoso

Este paisaje onírico se convirtió en el primer boceto del mundo de Pandora, el escenario central de Avatar. Aquella imagen que dibujó al despertar no solo se transformó en una idea persistente, sino que, años después, sería utilizada por el propio Cameron como prueba legal de autoría: “Nos salvó de aproximadamente 10 demandas

“Siempre hay algún raro con papel aluminio bajo su peluca que piensa que has irradiado la idea de su cabeza. Y resultó que habían 10 u 11 de ellos”, relató a GQ.

En paralelo, el director forjaba sus habilidades visuales desde muy joven. “El dibujo era cómo procesaba el mundo. Leía, veía películas, absorbía toda la narración y luego simplemente tenía que contar la mía”, explicó en una entrevista con AFP.

Jake Sully fue construido a
Jake Sully fue construido a partir de la personalidad, contradicciones y miedos del propio James Cameron

Ya en la secundaria, dibujaba en diversos estilos y creaba sus propios cómics, incluso consideró escribir novelas ilustradas. Esa disciplina visual, sumada a su interés por la ciencia ficción, lo llevó a elaborar desde temprano piezas que más tarde cobrarían vida en Avatar.

Entre ellas, un dibujo titulado “Spring on Planet Flora”, realizado durante su paso por la escuela secundaria, que devino en inspiración para la jungla alienígena de Pandora .

En la misma línea, el sitio Collider reveló que en 1994 Cameron escribió un tratamiento de 80 páginas para un proyecto inicialmente titulado “Project 880″.

Era una historia de autodescubrimiento con ecos de imperialismo y ecología, influida por obras como Princess Mononoke, Dances with Wolves y Lawrence of Arabia.

James Cameron vive en una
James Cameron vive en una granja autosustentable en Nueva Zelanda y promueve el veganismo (Reuters)

Sin embargo, como la tecnología de esa época no podía ejecutar su visión con el nivel de realismo deseado, decidió postergar el proyecto.

El impulso definitivo llegó tras Titanic. Recién en 2005, Cameron retomó de forma concreta el desarrollo de Avatar, gracias al avance de técnicas como la captura de movimiento y los efectos digitales.

El director explicó a Collider que en ese momento ya podía crear personajes y entornos por computadora con una fidelidad antes inalcanzable.

El universo de Pandora se moldeó con detalle extremo: para los Banshees, criaturas voladoras del planeta, el equipo se inspiró en barracudas, águilas, serpientes y murciélagos, así como en ranas venenosas y peces de arrecife para los colores.

En cuanto a los Na’vi, el vestuario se diseñó digitalmente tomando referencias de culturas tribales de África, México, Mesoamérica e Indonesia.

Pero más allá del aspecto visual, Avatar también tiene una raíz profundamente personal. En entrevista con GQ, Cameron reveló que el protagonista de la saga, Jake Sully, está basado en él mismo.

James Cameron considera que Avatar
James Cameron considera que Avatar es su obra más íntima y ha volcado en ella sus vivencias como padre (Mark Fellman)

Muchos de sus aspectos provienen de mi propia personalidad y experiencias como padre de cinco hijos”, señaló el director.

Según explicó, quería retratar a un personaje “duro” pero amoroso, cuya rigidez nace del miedo y el amor paternal, al punto que deseaba que el público lo percibiera a veces como un “imbécil” para resaltar esas contradicciones emocionales.

La idea de paternidad atraviesa también la secuela Avatar: The Way of Water. En diálogo con GQ, Cameron expresó: “¿Qué hacen dos personajes que son guerreros, que toman riesgos y no tienen miedo, cuando tienen hijos y aún enfrentan una lucha épica? Su instinto es ser intrépidos y hacer locuras, pero ahora tienen hijos. ¿Cómo se ve eso en un entorno familiar?"

James Cameron rechazó modificar el
James Cameron rechazó modificar el mensaje ambientalista de Avatar pese a presiones de los estudios (Foto AP/Javier Corbalan, archivo)

En la misma entrevista con GQ, Cameron recordó el rechazo inicial de Peter Chernin, entonces ejecutivo de Fox, quien cuestionó el tono ambientalista del guion de Avatar. “¿Hay forma de quitarle la basura hippie ecologista?”, le habría dicho.

Y Cameron respondió: “Elegí contar esta historia por la basura hippie ecologista”. La negativa final llevó al director a negociar con Disney y a advertirle a Chernin: “Vas a parecer un idiota si esta película hace mucho dinero”.

El resultado fue uno de los filmes más exitosos de la historia del cine. A pesar de su escala descomunal, Cameron defiende cada centavo invertido.