Cómo quedó el “riesgo argentino” tras el impacto mundial por los anuncios arancelarios de Trump

Un informe precisa que el rendimiento de los bonos del país triplica el promedio de los emergentes y duplica el promedio latinoamericano. Además, señala que el rendimiento de los títulos locales están en línea con los de países con fundamentos deteriorados y tensiones políticas y sociales y pseudo-bélicas

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Los mercados mundiales han sido
Los mercados mundiales han sido muy reactivos a los anuncios de Trump AP Foto/Michael Probst)

El fortísimo impacto de la política de “aranceles recíprocos” que anunció el miércoles pasado el presidente de EEUU, Donald Trump, alcanzó la cotización de las materias primas, los valores bursátiles, los tipos de cambio y también los niveles de “riesgo-país” de los mercados emergentes, medido a través de la brecha de rendimientos de los bonos de deuda soberana de esos países respecto de títulos de similares características emitidos por el Tesoro norteamericano, considerado el kilómetro cero del riesgo financiero mundial.

En este contexto, la caída del precio de los bonos soberanos de la Argentina y su contracara, el llamado “riesgo-país”, cerró la semana en 925 puntos básicos, poco más del 65% por sobre el nivel de 560 puntos que había alcanzado el 9 de enero pasado, cuando tocó el más bajo nivel en lo que va de la presidencia de Javier Milei.

Más revelador aún es que con los nuevos valores el riesgo país argentino casi triplica el promedio de los países emergentes (315 puntos) y casi duplica el promedio de los países latinoamericanos (440 puntos), como ilustra el gráfico adjunto, de un informe de la consultora Quantum, que para poder comparar mejor la evolución de cada uno de esos promedios mide en el eje vertical izquierdo de los emergentes y de los “latinos”, y en el eje derecho el riesgo argentino.

La observación permite constatar que además de su más alto nivel, que requiere otra escala de medición, el “riesgo argentino” ha sido el que más ha reaccionado, aumentando desde principios de enero, mientras los demás muestran un aumento muy suave, casi amesetado.

(Fuente)
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El informe de Quantum destaca que el riesgo argentino dejó de bajar luego de un período de reducción significativa que duró más de un año: entre el último trimestre de 2023 y principios de 2025 había caída de 2.700 a los 560 puntos del 9 de enero pasado.

De afuera y de adentro

La consultora atribuye el aumento iniciado desde entonces a un contexto global de incertidumbre pero también a “cuestiones diversas propias de Argentina”.

Cuando se suma la tasa de interés internacional, el resultado es que hoy la deuda soberana argentina a 10 años rinde 12,7% anual, “notoriamente por encima del rendimiento de la deuda similar de otros países de la región”, dice el informe. Y menciona el 6,5% de rendimiento de los bonos de Brasil, 6,1% de los de Colombia, 4,8 de los de Chile, 5,1% de los de Perú y 4,7% de los de Uruguay.

De hecho, del 9 de enero al 4 de abril el rendimiento de los bonos argentinos aumentó 236 puntos, esto es, 2,36 puntos porcentuales, mientras que en los demás casos se registraron caídas de 50 a 60 puntos básicos, debido a la caída del rendimiento de los bonos del Tesoro de EEUU a 10 años, que pasó del 4,7 al 3,9% anual.

En rendimiento de los papeles argentinos no solo se alejó así de la media de mercados emergentes. Además -subraya Quantum – “está en línea con bonos soberanos de países que tienen fundamentos deteriorados o que pasan por situaciones de tensiones políticas y sociales y pseudo-bélicas. Un caso de ellos es Congo, cuya deuda rinde 14,2% anual o Kenia 11,5%, Pakistán 12% o Egipto 11,5 por ciento”.

(Fuente)
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Un cuadro (ver arriba) da cuenta de los cambios de riesgo, medidos en “puntos básicos”, del 9 de enero al 4 de abril para países latinoamericanos, “otros” emergentes y países desarrollados. En ese período el rendimiento de los bonos soberanos argentino aumentó en 236 puntos, variación solo superada por los 1.180 puntos de aumento en Ecuador (que el próximo domingo afronta la segunda vuelta de una elección presidencial clave, en la que cuenta con buenas chances la candidata identificada con el expresidente Rafael Correa) y desacompasado de la mayoría de los demás países, emergentes y no emergentes. En ese período, solo Egipto, Kenia, Zambia, Paquistán y el Congo muestran aumentos perceptibles de los rendimientos de sus bonos soberanos, que depende a su vez del riesgo país.

Según Quantum, “un nuevo entendimiento con el FMI y la consolidación de la expectativa de continuidad de los ajustes macroeconómicos logrados y de avances en las reformas estructurales son factores que podrían contribuir a que los rendimientos de la deuda argentina se acerquen a los de otros países de la región”, aunque a ello no ayuda “el clima internacional actual, que parece inducir el flujo de capitales hacia activos de menor riesgo”. En otras palabras, el llamado “vuelo a la calidad”.

El caso griego

Un caso que, aunque no está en el cuadro elaborado por Quantum, merece mencionarse, es el de Grecia, que hace unos días registraba un “riesgo país” de apenas 79 puntos, aunque en su caso la diferencia se mide no respecto de los bonos de EEUU, sino de los de Alemania.

A mediados de la década pasada, Grecia atravesó una enorme crisis macroeconómica, derivada de sus excesos en materia de gasto y deuda pública (había llegado a gastar USD 16.000 millones solo en la construcción de estadios para las Olimpíadas de 2012). Con paquetes de refinanciación de una “troika” formada por el FMI, la Comisión y el Banco Central Europeo, Grecia realizó un fortísimo ajuste económico y atravesó una muy dolorosa recesión, pero lleva ya varios años de crecimiento, baja inflación, reducción de la deuda en relación al PBI y caída del riesgo país.

Varoufakis (a la izquierda) Tsipras,
Varoufakis (a la izquierda) Tsipras, cuando eran ministro de Finanzas y presidente de Grecia

En un reciente “Che Milei”, la expresidente Cristina Fernández de Kirchner (CFK) citó en la red X un posteo de Yanis Varoufakis, en el que el exministro de Finanzas griego le brinda su “apoyo incondicional” por las denuncias y condenas judiciales en su contra.

Varoufakis, académico de extracción marxista, fue quien, tras el triunfo del partido radical Syriza en enero de 2015, negoció con la Troika la restructuración de la deuda griega -había pasado del 91% del PBI en 2003 a más del 200%- renunció condenando la “avaricia” de los acreedores y se alejó del “traidor” Alexis Tsipras (el presidente al que había servido). En las elecciones griegas de 2019, Tsipras sacó 31,5% de los votos y Varoufakis 3,4 por ciento. La elección la ganó un candidato de centro que condujo el proceso griego de vuelta al crecimiento, mientras el exministro siguió dando discursos, escribiendo artículos y -ahora- solidarizándose con CFK.